El 1 de mayo de 2026, la cuadra 6 del jirón Parinacochas, en el distrito de La Victoria, fue testigo de una nueva página en la historia del Mundialito de El Porvenir: Collaval Jhammers, representante del Cercado de Lima, se coronó campeón del torneo de fútbol callejero más tradicional del Perú tras derrotar en la final a Cevichería Mi Barrunto por 1 a 0. Nadie los tenía entre los favoritos. Pero ahí estuvieron, firmes desde el primer partido, para quedarse con el título más codiciado del barrio.
La jornada comenzó antes del amanecer, como manda la costumbre. Familias enteras tomaron posición en las veredas, los balcones se llenaron de banderas y los vendedores ambulantes montaron sus puestos entre el olor a comida callejera y el ruido de los platillos. Así se vive el Mundialito: sin tribunas numeradas, sin palcos VIP, solo barrio, memoria y pelota.
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El camino de Collaval
Collaval Jhammers llegó al torneo sin el peso de la historia a su favor. Ningún título previo en el palmarés, ninguna corona que defender. Pero desde los octavos de final dejó en claro que no había venido a hacer bulto. Su primer obstáculo fue Los Malditos de Pamplona, ante quienes se impuso 1-0 con un partido ordenado y sin concesiones. En cuartos repitió la fórmula: otro 1-0, esta vez ante Corporación Cabañas. Dos victorias, dos porterías en cero. Un estilo que no admitía dudas sobre su propuesta.
La semifinal fue el partido más exigente del camino. Santo Domingo La Pólvora llevó el duelo hasta el límite y el marcador no se movió: 0-0. Collaval resistió, se mantuvo compacto y avanzó. Del otro lado del cuadro, Cevichería Mi Barrunto llegaba como uno de los equipos de mayor poder ofensivo del torneo, tras eliminar a Los Rodríguez del Nocheto y a Los Bandidos de Tévez. La final pintaba como el choque entre el orden y el gol.
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La final que se definió por un detalle
Y así fue. En el duelo decisivo, Mi Barrunto tomó el control del partido. Generó ocasiones, presionó, buscó el arco por todos los medios. Pero se encontró con una defensa bien plantada que no cedió ni ante la insistencia ni ante la presión del público. Collaval Jhammers esperó su momento y cuando llegó, no lo desperdició: un gol, el único del partido, bastó para quedarse con el título.
La efectividad fue determinante. Mi Barrunto tuvo más pelota, más llegadas, más intenciones. Collaval tuvo un gol. Y eso fue todo lo que necesitó.
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76 ediciones de historia
El Mundialito de El Porvenir nació en la clandestinidad a principios de los años 50, cuando Emilio “Cheme” Chávez, Mario Chávez y Jorge Falla Martínez trazaron con tiza las primeras líneas sobre el asfalto, desafiando las restricciones del gobierno de Manuel A. Odría, que prohibía el fútbol en las calles. Aquellos primeros partidos se jugaban al filo de la persecución policial. Hoy, más de siete décadas después, la Municipalidad de La Victoria garantiza el orden y la calle sigue siendo el escenario.
Este evento deportivo callejero tiene en su palmarés nombres que forman parte del imaginario popular limeño. Cebada y Humo, el equipo más ganador del torneo con 8 títulos, no participó en esta edición. Baterías Huarcaya, con 5 coronas entre 1980 y 1987, tampoco. La lista de campeones es un recorrido por la historia del barrio: desde Galaxia Apolo, que ganó tres títulos consecutivos entre 1976 y 1978, hasta Purito Porvenir, el último campeón antes de esta edición, en 2024.
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El torneo no se realizó en 2020 ni en 2021 por la pandemia, y la edición de 2025 quedó suspendida. La de 2026 volvió con fuerza: más de 100 equipos disputaron las fases clasificatorias en canchas de futsal de los alrededores, y solo 16 llegaron al evento central del 1 de mayo en la cuadra 6 de Parinacochas. Entre ellos, Collaval Jhammers. El último en llegar. El que se quedó con todo.
Por sus calles pasaron, en distintas épocas, Hugo Sotil, Teófilo Cubillas y Julio Baylón, antes de convertirse en figuras del fútbol profesional. La cuadra 6 de Parinacochas no distingue entre consagrados y debutantes. Solo premia a quien sabe ganar.
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