Las 11 cajas municipales asociadas a la Federación Peruana de Cajas Municipales (FEPCMAC) lanzarán en mayo su primera billetera digital, “Toque”, con la que buscarán fortalecer la inclusión financiera y competir directamente con un segmento hasta ahora dominado por Yape y Plin en el mercado peruano.
La aplicación está dirigida a los más de 10 millones de clientes que forman parte de las cajas municipales, con especial énfasis en zonas rurales y áreas donde la banca tradicional tiene menor presencia.
Toque buscará competir con Yape y Plin con énfasis en áreas rurales
John Sarmiento, gerente de Servicios Corporativos de FEPCMAC, explicó que Toque permitirá efectuar transferencias interoperables, aperturas de cuentas de ahorro y acceder a nanopréstamos.
El ahorro en costos de transacción digital podría alcanzar el 40% para las entidades, lo que representa una ventaja competitiva frente a los modelos tradicionales de pago.
El desarrollo de la app también contempla evolucionar hacia una “superapp” con más funcionalidades, incluyendo recaudación de pagos y colocación de microcréditos.
El ejecutivo remarcó el trabajo conjunto con el Banco Central de Reserva (BCR) y la Superintendencia de Banca, Seguros y AFP (SBS) para garantizar la interoperabilidad y la seguridad de las operaciones digitales.
Según Sarmiento, la expectativa es que el ahorro operativo pueda trasladarse a los consumidores finales, quienes accederán a servicios más económicos y ágiles.
Un sistema microfinanciero bajo presión
El lanzamiento de Toque ocurre en un periodo de alta complejidad para el sistema microfinanciero peruano.
Durante el primer trimestre de 2026, las cajas municipales registraron resultados superiores a los del año anterior, consolidando una recuperación tras el golpe de la pandemia y la crisis de 2024.
De acuerdo con el ejecutivo, el año 2025 marcó un punto de inflexión, con un “sinceramiento” de las carteras que llevó a los clientes a actuar con “mayor prudencia al solicitar créditos” y a las cajas a aplicar criterios más estrictos en sus evaluaciones.
Sarmiento explicó que la industria todavía enfrenta desafíos derivados de la inseguridad y la inestabilidad política, factores que afectan tanto la evaluación crediticia como la confianza de los inversionistas.
“Muchos de los negocios consideran en su evaluación crediticia una variable asociada a la extorsión”, comentó.
Prudencia crediticia y nuevos retos en el sector
El proceso de recuperación no ha estado exento de dificultades. Sarmiento detalló que, tras la crisis sanitaria y económica, el acercamiento entre los analistas de crédito y los clientes permitió identificar necesidades reales y promover la responsabilidad en el endeudamiento.
“Toda esa educación propia de la relación entre el analista y el cliente ha conllevado a que el cliente sea más cauto en solicitar lo que realmente necesita”, señaló el gerente.
Respecto a la morosidad, el representante aclaró que, según indicadores oficiales de la SBS, las cajas municipales han registrado una disminución en la tasa de créditos impagos.
El panorama varía en otras entidades del sector, como las cajas rurales y las empresas de crédito, donde los niveles de morosidad pueden ser superiores por falta de automatización y menor contacto con los usuarios.
Con todo, Sarmiento anticipa que el rumbo en los próximos tres trimestres del año estará condicionado por el devenir político y las decisiones que adopte el próximo gobierno.
“Lo que queda del año va a depender del resultado que tengamos en dos o tres semanas, el resultado de quién va a gobernar este país”, sentenció.