Percibir que todo gira alrededor no es un simple malestar transitorio. El vértigo puede anticipar problemas neurológicos o auditivos relevantes y, en ocasiones, requiere una intervención médica urgente. La rapidez para distinguir entre un episodio pasajero y una señal de alarma resulta esencial para evitar complicaciones graves, según advirtió el otorrinolaringólogo Gianfranco Bedriñana del Instituto Nacional de Ciencias Neurológicas (INCN).
El conocimiento sobre el vértigo adquiere una dimensión pública cada 22 de abril, fecha en la que se conmemora el Día del Vértigo. Para el INCN, este día representa una oportunidad clave para sensibilizar a la población sobre la importancia del diagnóstico temprano y el tratamiento oportuno, factores que pueden restaurar la calidad de vida en quienes padecen estos trastornos.
El riesgo principal no radica en la incomodidad inicial, sino en confundir síntomas potencialmente peligrosos con afecciones benignas y retrasar la consulta especializada. El doctor Bedriñana subrayó que la distinción adecuada entre vértigo y mareo permite adoptar medidas preventivas —incluida la prevención de caídas— y acudir de inmediato a profesionales como el otorrinolaringólogo, el neurólogo o el geriatra.
La diferencia entre vértigo y mareo según el INCN
Definir correctamente los síntomas es esencial para un tratamiento eficaz. Bedriñana explicó que el vértigo se identifica por la impresión de que los objetos giran alrededor del individuo, mientras que el mareo se percibe como una pérdida de estabilidad corporal, comparada por los pacientes con caminar “en las nubes” o experimentar desorientación después de consumir alcohol.
Ambos síntomas afectan la percepción del entorno, pero sus características son distintas y requieren aproximaciones diagnósticas diferentes. Confundir vértigo con mareo puede demorar la identificación de trastornos subyacentes, en algunos casos de origen neurológico, auditivo, metabólico o incluso psicológico.
El Instituto Nacional de Ciencias Neurológicas estima que una de cada diez personas sufrirá vértigo en algún momento de su vida. Esta proporción se incrementa notablemente en la población adulta mayor: uno de cada cuatro mayores de 60 años presentará episodios de vértigo, según las cifras referidas por el instituto.
El diagnóstico diferencial entre vértigo y mareo no solo define el curso terapéutico, sino que también reduce el riesgo de complicaciones como caídas, traumatismos y deterioro en la autonomía funcional, especialmente entre personas de edad avanzada.
Signos de alerta que exigen atención médica inmediata según el INCN
Hay manifestaciones clínicas que exigen consultar con urgencia a un especialista. Bedriñana señaló que el vértigo agudo, es decir, de inicio reciente, junto con ciertos síntomas neurológicos y motores, requiere evaluación médica inmediata.
Debe buscarse atención urgente si el vértigo se acompaña de visión doble, dificultad para articular palabras, pérdida de fuerza en las extremidades, inestabilidad grave con incapacidad para ponerse de pie o si los episodios se prolongan durante horas.
Un bloque decisivo de información es el siguiente: Cuando una persona experimenta vértigo repentino y persistente por varias horas, inestabilidad continua o episodios recurrentes de mareo, es necesario acudir de inmediato a un otorrinolaringólogo, neurólogo o geriatra. La valoración oportuna por parte de un profesional calificado evita complicaciones graves y permite un abordaje específico y seguro, según las recomendaciones del Instituto Nacional de Ciencias Neurológicas.
Ignorar estas señales puede tener consecuencias graves para la salud. El reconocimiento temprano de los síntomas permite iniciar el tratamiento adecuado, preservar la calidad de vida y evitar problemas como caídas y lesiones derivadas del desequilibrio.
Causas y diagnósticos más comunes del vértigo según especialistas
El vértigo puede tener múltiples orígenes. Según Bedriñana, médico especialista del INCN, las causas incluyen afecciones del oído interno, el sistema nervioso central, así como factores psicológicos y metabólicos.
Entre los diagnósticos frecuentes se encuentran el vértigo postural paroxístico benigno, el mareo perceptual postural persistente, la enfermedad de Meniere, la neuritis vestibular, la migraña vestibular y el déficit vestibular bilateral. Esta última suele vincularse a patologías propias de la edad avanzada y a enfermedades neurológicas asociadas.
El control de estos trastornos depende de una detección temprana. El Instituto Nacional de Ciencias Neurológicas recalca que la consulta médica inmediata ante síntomas como inestabilidad persistente o episodios recurrentes es fundamental para evitar la progresión del cuadro y limitar el impacto en la vida diaria.
El Día del Vértigo, celebrado cada 22 de abril, es para el INCN una fecha estratégica para recordar que la inestabilidad y el vértigo no deben ser minimizados, pues el diagnóstico temprano es la mejor herramienta para recuperar el equilibrio.