Cristopher Puente Viena, conocido en redes como 'Cristorata’, fue protagonista de un escándalo tras lanzar comentarios racistas y discriminatorios contra la población andina durante una transmisión en vivo por la plataforma Kick. La repercusión fue inmediata y llegó hasta las autoridades estatales, que ya han iniciado acciones legales en su contra.
En el contexto del conteo electoral, mientras la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) avanzaba en el escrutinio y el país debatía quién acompañaría a Keiko Fujimori en la segunda vuelta, Cristorata reaccionó con expresiones que generaron indignación nacional.
En su canal, se refirió de manera ofensiva a los habitantes de la sierra peruana, utilizando frases como: “No comprendo qué les pasa a estos serranos”, “burros de m…”, “no le llega el oxígeno al cerebro”, y descalificó la elección de los votantes en regiones como Puno, Cusco y Ayacucho.
Cristorata pide disculpas públicas
La reacción en redes fue inmediata, con usuarios, líderes de opinión y medios de comunicación exigiendo una rectificación. Ante la presión, Cristorata recurrió primero a X (antes Twitter) y luego a su canal de Kick para ofrecer disculpas públicas:
“Pedirle disculpas a las personas que se han sentido ofendidas por mi comentario racista. Sí, la cagué, no me voy a excusar. Es un comentario que hizo que muchas personas se sintieran mal. Si yo la cago, voy a tener que pedir disculpas. Asumir es de hombres y yo soy un hombre hecho y derecho”, declaró en un video en vivo.
Reconoció que se dejó llevar por el “show” y que la magnitud de la plataforma no justifica la discriminación: “Lancé un comentario nefasto, hice sentir mal a muchas personas y pues es eso. Sé que estuvo mal y lo único que me queda es asumir y no volver a cometer un comentario como los que hice ayer”.
Ministerio de Cultura condena el racismo y anuncia acciones legales
El episodio no quedó solo en el ámbito digital. El Ministerio de Cultura emitió un comunicado oficial rechazando las expresiones de Cristorata y reafirmando el compromiso del Estado con la defensa de los derechos humanos y el respeto a la diversidad cultural.
“Rechazamos las expresiones racistas emitidas por el ciudadano Cristopher Puente Viena durante una transmisión en su canal de Kick, ‘Cristorata7’, y reafirmamos nuestro compromiso con la defensa de los derechos humanos y el respeto a la diversidad cultural de nuestro país”, señaló la entidad.
El ministerio también anunció que la Procuraduría Pública trasladará el caso a la Fiscalía Penal Especializada en Derechos Humanos para la apertura de investigaciones preliminares, en aplicación del artículo 323 del Código Penal peruano, que sanciona los actos de discriminación.
El impacto de los discursos de odio en el entorno digital
El caso de Cristorata reabre el debate sobre la responsabilidad de los creadores de contenido en plataformas digitales y la necesidad de regulación frente a discursos de odio.
Con una audiencia que supera los 687 mil seguidores, sus palabras tuvieron un alcance masivo y pusieron en evidencia cómo los mensajes racistas pueden viralizarse sin filtros editoriales.
El Ministerio de Cultura exhortó a la ciudadanía y, en particular, a quienes producen contenido digital, a ejercer un uso responsable del lenguaje y evitar expresiones que promuevan la discriminación. “La responsabilidad en el uso del lenguaje es central en la prevención de discursos que vulneren derechos”, recalca el comunicado institucional.
Consecuencias legales y sociales para Cristorata
Con la denuncia ya en curso, la situación de Cristorata permanece bajo observación pública y jurídica. La Fiscalía Penal Especializada será la encargada de determinar si corresponde una sanción penal en el marco de la legislación vigente sobre discriminación. Mientras tanto, el streamer enfrenta también una condena social y el retiro de apoyo de parte de sus seguidores y colegas en la industria digital.
Su caso se ha convertido en un llamado de atención sobre los límites de la libertad de expresión en internet y la importancia de combatir el racismo y la discriminación desde todos los frentes, incluidos los entornos virtuales.