Desde el aire, la imagen muestra un panorama preocupante. El Estadio Nacional del Perú luce cubierto de tierra, sin rastros del césped que normalmente caracteriza su campo de juego. Las tomas captadas por un dron de TV Perú muestran un escenario completamente distinto al de un recinto deportivo: basura dispersa en distintas zonas, baños portátiles instalados sobre el terreno y estructuras aún en proceso de desmontaje tras dos noches consecutivas de conciertos de salsa que se extendieron hasta la madrugada del domingo 29 de marzo.
El panorama evidencia el impacto que tuvo el evento “Una Noche de Salsa 14” en el principal escenario deportivo del país. La cancha, que debía albergar un partido de Sporting Cristal en los próximos días, aparece visiblemente deteriorada. Alrededor, también se observan espacios utilizados para la venta de comida y bebidas.
La escena, en conjunto, refleja un uso intensivo del estadio sin las condiciones necesarias para preservar su infraestructura, lo que nuevamente pone en evidencia la falta de espacios adecuados para eventos musicales en el país.
En redes sociales, hinchas del equipo celeste expresaron su preocupación por el estado del grass, ya que para la fecha pactada del partido de su equipo en la Copa Libertadores, es espacio no podría refaccionarse, y tendrían que buscar otra locación.
“Es imposible que se juegue fútbol profesional, por lo menos en dos meses”, expresó un usuario.
Clausura temporal tras inspección municipal
Ante esta situación, la Municipalidad Metropolitana de Lima dispuso la clausura temporal del estadio. La medida se ejecutó alrededor de las diez de la mañana, cuando personal de fiscalización llegó al recinto para verificar su estado tras los eventos realizados los días 27 y 28 de marzo.
De acuerdo con la comuna, la decisión se tomó luego de constatar el incumplimiento de diversas normas municipales durante el desarrollo de los conciertos. Esta intervención se produjo tras denuncias de vecinos de la zona, quienes reportaron afectaciones vinculadas a los espectáculos.
La clausura, de carácter temporal, responde a la necesidad de evaluar las condiciones en las que quedó el recinto y determinar las responsabilidades correspondientes. Mientras tanto, el estadio permanece sin actividad deportiva, en medio de cuestionamientos por su estado actual.
Incumplimiento de normas y afectación a vecinos
Según el informe municipal, durante los conciertos se registraron situaciones que vulneraron la normativa vigente. Entre ellas, la alteración del orden público y la afectación a la tranquilidad de los vecinos, factores que motivaron la intervención de la autoridad.
Asimismo, se detectó el incumplimiento de condiciones relacionadas con el uso adecuado del espacio público, tanto dentro como fuera del estadio. Estas observaciones ya habían sido advertidas previamente por la municipalidad, que había exhortado a la administración del recinto a respetar las disposiciones establecidas.
Entre las principales faltas se encuentra el no respeto de los horarios declarados y la superación de los niveles de ruido permitidos en la zona. Pese a estas advertencias, las condiciones no se cumplieron durante el desarrollo del evento, lo que derivó en la clausura.
IPD respalda la medida y señala incumplimientos
Por su parte, el Instituto Peruano del Deporte respaldó la decisión de la municipalidad y rechazó cualquier alteración al orden público en el uso del estadio. La entidad, encargada de la administración del recinto, señaló que la empresa organizadora del evento incumplió las condiciones establecidas en el contrato.
Según el pronunciamiento, la empresa Tropic Music International SAC vulneró las normas vigentes sobre espectáculos públicos, lo que tuvo como consecuencia la aplicación de la medida municipal. El IPD también indicó que ya se han adoptado acciones internas frente a lo ocurrido.
En cuanto a las sanciones, se informó que el monto total de las multas asciende a 110 mil soles, de acuerdo con el cuadro de infracciones vigente. Además, la administración del estadio deberá presentar sus descargos en un plazo de 48 horas para que la municipalidad evalúe si corresponde levantar la clausura.