Mantenerse activo es clave para una vida saludable, pero el gimnasio —un espacio cerrado y de alta rotación— también puede convertirse en un entorno donde virus, bacterias y hongos encuentran condiciones ideales para propagarse. Por ello, el Ministerio de Salud (Minsa) recuerda que entrenar de forma segura implica más que una buena rutina: requiere higiene, prevención y atención al propio cuerpo.
El infectólogo Víctor Llerena Miñan, del Hospital Carlos Lanfranco La Hoz del Minsa, explica que el contacto constante con máquinas, mancuernas y barras, sumado a la limitada ventilación en algunos locales, favorece la transmisión de gérmenes. A esto se suma un riesgo conocido: las duchas y vestidores pueden ser puntos de contagio de hongos si no se mantienen hábitos correctos.
Además, el especialista advierte que, ante síntomas respiratorios como tos o estornudos, lo más responsable es suspender el entrenamiento para evitar contagiar a otros. La prevención, señala, es esencial para que el gimnasio sea un espacio verdaderamente saludable.
Así puedes contraer una enfermedad en el gimnasio
La transmisión de microorganismos en los gimnasios ocurre principalmente por tres vías: contacto con objetos contaminados, exposición a ambientes mal ventilados y transmisión directa entre personas. Los equipos deportivos y superficies, al ser empleados por varios usuarios, acumulan virus y bacterias con facilidad.
El Dr. Llerena, en diálogo con el Minsa, señala que los mayores riesgos se concentran en áreas poco higiénicas y con poco espacio. El sudor y la falta de limpieza frecuente favorecen la propagación de infecciones cutáneas; las duchas comunitarias, la aparición de hongos como el pie de atleta o la tiña. A su vez, en gimnasios cerrados y concurridos, los virus respiratorios pueden permanecer en el aire durante el entrenamiento y aumentar las posibilidades de contagio.
El contacto repetido con equipos y la inhalación de aerosoles en espacios poco ventilados convierte a los gimnasios en entornos críticos para la transmisión de infecciones. Basado en esta premisa, el Minsa hace hincapié en conductas proactivas y observación personal regular ante cualquier síntoma.
Recomendaciones de médico del Minsa para evitar contagios en el gimnasio
Con el objetivo de reducir el riesgo de enfermedades infecciosas asociadas a la actividad física bajo techo, el Minsa promueve prácticas sistemáticas para frenar la transmisión de virus, bacterias y hongos. Las principales medidas del Dr. Víctor Llerena Miñan son:
- Correcto lavado de manos con agua y jabón antes y después del entrenamiento.
- Evitar tocarse la cara mientras se usan los equipos, pues esto facilita el ingreso de patógenos respiratorios.
- Llevar al menos dos toallas personales: una para limpiar y desinfectar objetos antes de su uso, y otra para la higiene personal.
- Usar siempre sandalias en la ducha o al cambiarse, secar bien los pies antes de calzarse.
- Ante la presencia de tos, estornudo, fiebre o síntomas respiratorios, el Minsa recomienda reposo domiciliario para cortar la transmisión y acudir al centro de salud cercano ante cualquier síntoma persistente.
- Reforzar la higiene diaria dentro y fuera del gimnasio.
Seis consejos para prevenir lesiones en el gimnasio
El regreso al ejercicio, especialmente después de inactividad, aumenta la incidencia de lesiones por sobrecarga, sobreuso y mala técnica, según especialistas consultados por el portal de salud CuidatePlus y la base de datos biomédica National Library of Medicine. Tendinopatías, microtraumas y molestias lumbares suelen derivar del manejo inadecuado del equipamiento y la ausencia de supervisión profesional.
El Dr. Francisco Manuel Rodríguez, especialista en cirugía ortopédica y traumatología, indica que los riesgos crecen si no se cuenta con asesoría profesional y rutinas personalizadas, afectando sobre todo a adultos mayores o personas con enfermedades crónicas. El Dr. Edward Laskowski, de la clínica estadounidense Mayo Clinic, enfatiza: “Queremos patrones de movimiento perfectos para que el tejido se cargue por igual; si la técnica falla, el peso es excesivo y el cuerpo queda vulnerable”.
De los análisis de los expertos, surgen seis pautas esenciales para prevenir lesiones al entrenar en el gimnasio:
- Iniciar el entrenamiento con el 50-60% del volumen habitual y dar prioridad a la técnica sobre el peso levantado.
- Alternar sesiones y permitir días de descanso para los mismos grupos musculares, evitando el sobreuso.
- Solicitar una evaluación médica inicial y adaptar la rutina a la condición física y antecedentes personales.
- Incluir movimientos de empuje, tracción, trabajo de core y ejercicios de flexibilidad; empezar con máquinas antes de progresar al peso libre.
- No ignorar el dolor agudo: suspender el ejercicio si el dolor persiste más de cinco días y buscar atención profesional.
- Controlar la percepción subjetiva de esfuerzo, manteniéndola en un nivel siete u ocho de una escala de cero a diez, y no sacrificar la técnica por la carga.
El Dr. Dominic King de la Cleveland Clinic de Estados Unidos afirma que el dolor agudo es la forma que tiene el cuerpo de indicar que algo necesita atención, normalmente por sobreuso o estrés excesivo sobre los tendones. También destaca que “entrenar sobre el dolor” incrementa el riesgo de lesiones crónicas.