El Ministerio Público oficializó la designación de Tomás Aladino Gálvez Villegas como fiscal de la Nación para el periodo 2026–2029, luego de que la Junta de Fiscales Supremos aprobara la medida por mayoría, según una resolución publicada en el diario oficial El Peruano.
El documento precisa que esta decisión se produce tras la salida definitiva de la exfiscal Delia Milagros Espinoza Valenzuela, cuya destitución fue ratificada por la Junta Nacional de Justicia luego de que se rechazaran los recursos que presentó para revertir la sanción. La resolución también dispone comunicar el nombramiento a las principales instituciones del Estado, como parte del procedimiento formal.
Con esta oficialización, se cierra la crisis en el Ministerio Público abierta tras la destitución de Espinoza, un periodo marcado por incertidumbre en la conducción de la institución, y se inicia una nueva etapa con Gálvez al frente.
Elección interna y juramentación programada
La elección de Gálvez se llevó a cabo el 23 de marzo durante una sesión extraordinaria de la Junta de Fiscales Supremos, en la que participaron los fiscales supremos titulares. El proceso se realizó mediante votación secreta y fue definido por mayoría, tal como establece la normativa vigente para este tipo de designaciones.
El acuerdo alcanzado fija que el nuevo Fiscal de la Nación asumirá funciones tras su juramentación, programada para el viernes 27 de marzo. A partir de esa fecha, iniciará un periodo de gestión de tres años al frente del Ministerio Público.
Antes de ser elegido como titular, Gálvez se desempeñaba como fiscal de la Nación interino desde septiembre de 2025, cuando fue designado tras la salida de Espinoza. Durante ese tiempo, estuvo a cargo de la conducción institucional en un escenario de alta tensión política y cuestionamientos sobre el rumbo del sistema de justicia.
Antecedentes y cuestionamientos en su trayectoria
La figura de Gálvez no ha estado exenta de controversias a lo largo de su carrera. Su nombre fue vinculado a investigaciones relacionadas con el caso “Cuellos Blancos del Puerto”, considerado uno de los mayores escándalos de corrupción judicial en el país. En ese contexto, fue incluido en indagaciones fiscales; sin embargo, las denuncias constitucionales en su contra fueron archivadas en el Congreso.
Asimismo, fue mencionado en investigaciones por presuntos vínculos con la organización conocida como “Los Gánsters de la Política”. Al igual que en el caso anterior, estas acusaciones no prosperaron luego de decisiones adoptadas en el ámbito parlamentario.
Pese a estos antecedentes, Gálvez se mantuvo como fiscal supremo titular y posteriormente asumió la conducción interina del Ministerio Público. En el plano político, su perfil ha sido percibido como cercano al Congreso, en un contexto marcado por tensiones entre el sistema de justicia y el Parlamento.
Cambios en el Ministerio Público durante su gestión
Durante su etapa como titular interino, Gálvez impulsó una serie de medidas que marcaron un giro en la organización interna del Ministerio Público. La más significativa fue la desactivación de equipos especiales clave, entre ellos los encargados de los casos Lava Jato, Cuellos Blancos, Eficcop y las investigaciones por víctimas en protestas sociales (Eficavip).
Según explicó en su momento, esta decisión buscaba reorganizar la estrategia de persecución penal y concentrar las investigaciones en fiscalías especializadas, con el objetivo de mejorar la eficiencia del sistema. No obstante, la medida generó cuestionamientos debido al impacto en casos emblemáticos vinculados a corrupción y derechos humanos.
En el caso del equipo Lava Jato, la reestructuración implicó el traslado de decenas de carpetas fiscales a otras unidades del Ministerio Público, manteniendo la continuidad de las investigaciones bajo una nueva coordinación. Un proceso similar se aplicó en los demás equipos desactivados, cuyos integrantes fueron reasignados a distintas dependencias.
Estas decisiones han sido interpretadas como parte de un cambio en la estrategia institucional del Ministerio Público, en medio de un escenario político complejo.