El presidente José María Balcázar modificó su postura respecto a la adquisición de aviones de combate para la Fuerza Aérea del Perú (FAP). A pocas horas de haber anunciado públicamente la elección de los F-16 Block 70 de Estados Unidos, el Ejecutivo emitió un comunicado oficial señalando que aún no se ha definido el modelo ni el proveedor de la flota que renovará el parque aéreo militar.
La aclaración llegó luego de que el mandatario atribuyera la supuesta decisión a la gestión anterior y de que creciera el debate sobre el costo y la cantidad de aeronaves.
El proceso de compra, iniciado durante el gobierno de Dina Boluarte y continuado en las gestiones de José Jerí y Balcázar, comprende diversas etapas técnicas, presupuestales y de control.
El Ejecutivo detalló que la decisión final se tomará después de completar la evaluación de ofertas, la revisión del Consejo de Seguridad y Defensa Nacional (COSEDENA), la recomendación de la Agencia de Compras de las Fuerzas Armadas y la opinión de la Contraloría General de la República. Solo una vez culminadas estas fases, se negociará y firmará un eventual contrato.
Diferencias en el proceso
El giro del gobierno ocurre en un contexto de debate sobre el costo de la adquisición y las diferencias entre las alternativas consideradas. Mientras la propuesta estadounidense contempla la venta de 12 aviones F-16 por aproximadamente 3,400 millones de dólares, el requerimiento original de la FAP apuntaba a la compra de 24 aeronaves por un presupuesto de 3,500 millones de dólares.
Esta diferencia ha generado cuestionamientos, ya que reducir la cantidad de unidades sin una justificación técnica clara podría abrir interrogantes sobre la eficiencia del gasto público.
El sistema F-16 Block 70 forma parte de las opciones evaluadas por la FAP, pero la definición final corresponde a una decisión estratégica a nivel de Estado y no exclusivamente a la institución aérea. La Fuerza Aérea presentó una terna de alternativas y el proceso sigue bajo análisis en las instancias correspondientes.
Por su parte, el expresidente del Consejo de Ministros Ernesto Álvarez negó que exista un convenio definitivo firmado con Estados Unidos y aseguró que el expediente se encuentra en revisión por la Contraloría.
Álvarez explicó que, tras este paso, la Central de Compras será la encargada de definir el modelo de aeronave, descartando cualquier anuncio oficial antes de culminar el procedimiento. A pesar de estas precisiones, admitió que por razones geopolíticas y comerciales, el modelo estadounidense parece el más probable.
Recursos asignados y etapas pendientes
El proceso de adquisición cuenta con respaldo financiero, tras la publicación de decretos supremos que autorizan transferencias por más de S/1,689 millones al Ministerio de Defensa (Mindef) para la ejecución del proyecto de inversión vinculado a la renovación de la flota de la FAP.
Estos fondos forman parte de un presupuesto global de 3,500 millones de dólares destinado a la compra de los nuevos aviones de combate.
El Ejecutivo reiteró que la adquisición de la nueva flota responde a la necesidad de reemplazar aeronaves como los Mirage 2000P, MiG-29 y Sukhoi Su-25, en su mayoría fuera de servicio por antigüedad.
La decisión sobre el modelo definitivo, sin embargo, sigue pendiente y solo será confirmada tras cumplir con todos los requisitos técnicos y legales.
El gobierno finalizó su comunicado subrayando que cualquier anuncio se realizará únicamente al concluir el proceso, manteniendo la transparencia y el cumplimiento estricto de la normativa vigente.