¿Qué tan preocupado deberíamos estar si consumimos alimentos ultra procesados?

Investigaciones recientes apuntan al papel de ingredientes modificados y aditivos en productos industrializados como factor clave en la dieta actual

La comida chatarra, rica en grasas y sodio, contribuye al desarrollo de varices y otros problemas circulatorios, afectando la salud vascular. - (Imagen Ilustrativa Infobae)

En los últimos años, la preocupación por los alimentos ultra procesados y su impacto en la salud ha aumentado, con advertencias desde la comunidad científica sobre sus posibles riesgos. Estos productos ocupan un lugar creciente en la dieta moderna, lo que alimenta el debate sobre las pruebas disponibles y las dificultades para definirlos y clasificarlos, según publicación de la revista New Scientist.

El nivel de preocupación ante el consumo de alimentos ultra procesados está en discusión dentro de la comunidad científica. Reducir su presencia en la dieta puede aportar beneficios, pero la ciencia aún no respalda su eliminación total. Lo aconsejable, según la evidencia, es optar por una alimentación equilibrada y priorizar ingredientes frescos.

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Se entiende por alimentos ultra procesados a aquellos fabricados mediante la descomposición de ingredientes como azúcares, grasas y fibra, para luego modificarlos y combinarlos con aditivos en procesos industriales. Así fue definido por Carlos Monteiro, de la Universidad de São Paulo, a finales de los años 2000. Ejemplos frecuentes son cereales de desayuno, galletas, panes industriales, bebidas azucaradas, helados y platos precocinados, como detalla New Scientist. Si bien técnicas como el horneado y la fermentación se practican desde hace siglos, el término actual abarca alimentos creados tras la reconstrucción química y mecánica de sus componentes originales.

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Riesgos para la salud asociados a alimentos ultra procesados

Durante la última década, más de 100 estudios observacionales han detectado asociaciones entre las dietas ricas en alimentos ultra procesados y un mayor riesgo de enfermedades crónicas, como cáncer, diabetes, demencia, cardiopatías y obesidad. Sin embargo, como puntualiza el artículo, estos estudios reflejan correlaciones y no prueban una relación de causalidad, debido a la dificultad para separar el impacto del procesamiento de otros factores dietéticos como azúcares, grasas o sal.

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El dato experimental más sólido proviene de un ensayo clínico realizado en 2019 con veinte personas. En este estudio, los participantes siguieron durante dos semanas una dieta basada en productos ultra procesados y, las dos semanas siguientes, otra de alimentos sin procesar. Ambas dietas eran equivalentes en calorías y nutrientes, pero al consumir ultra procesados, los voluntarios ingirieron unas 500 calorías más al día y aumentaron de peso en torno a un kilogramo. “El problema de los alimentos ultra procesados es que hacen que ingiramos más calorías”, resume la investigación. El diseño de estos productos busca fomentar el consumo excesivo por su sabor y textura.

Algunos especialistas advierten también sobre posibles daños adicionales por la presencia de aditivos como emulsionantes, toxinas surgidas en la fabricación industrial y potenciales alteraciones en la microbiota intestinal.

Comenzó el cambio en el etiquetado de advertencia en los productos ultra procesados en el país. (Colprensa)

Dudas, matices y cuestiones prácticas en torno a los alimentos ultra procesados

Pese a la inquietud, existen dudas sobre el impacto real de estos productos en la salud. Ciertos expertos consideran que el término “alimentos ultra procesados” es demasiado amplio y puede abarcar opciones nutritivas, como yogur o pan integral, lo que dificulta la decisión del consumidor. Incluso profesionales de la salud no siempre logran clasificar correctamente los alimentos según su nivel de procesamiento.

La mayoría de los estudios disponibles han sido observacionales, por lo que presentan limitaciones como la fiabilidad de los cuestionarios de consumo y la dificultad para aislar el efecto del procesamiento de factores sociales, ambientales o relacionados con el estilo de vida.

Una crítica frecuente es que rechazar sin matices estos productos podría “privar de una fuente útil y asequible de nutrición a muchas personas”, en opinión recogida por New Scientist. Para quienes carecen de tiempo o recursos para cocinar, especialmente en situaciones económicas desfavorables, excluir alimentos preparados puede resultar inviable.

CIUDAD DE MÉXICO, 04FEBRERO2021.- Se incrementa hasta en un 30% el consumo de alimentos ultra procesado, lo que impacta directamente en los altos índices de obesidad y sobrepeso, esto según un el investigador, Joaquín Marrón Ponce del Instituto Nacional de Salud Pública. FOTO: ROGELIO MORALES /CUARTOSCURO.COM

Qué recomiendan los expertos sobre su consumo

Algunas autoridades de Brasil, Bélgica y Nueva Zelanda han modificado sus guías alimentarias para desaconsejar el consumo de alimentos ultra procesados y promover alternativas frescas o poco transformadas. Sin embargo, no hay acuerdo sobre si deben aplicarse regulaciones estrictas, como advertencias en envases, límites a la publicidad o impuestos, medidas sugeridas por determinados grupos.

En la práctica, los especialistas abogan por reducir la presencia de estos productos en la dieta habitual. Favorecer la variedad, incrementar el consumo de alimentos frescos y cocinar en casa siempre que sea posible son recomendaciones respaldadas por la comunidad científica.

La exclusión total de los alimentos ultra procesados resulta poco realista y, por regla general, innecesaria. Lo esencial es disminuir progresivamente su consumo, buscar diversidad nutritiva y mantener flexibilidad para recurrir a opciones prácticas cuando sea necesario.

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