En medio de los altos índices de inseguridad que afectan al Callao, una comisaría ha optado por una estrategia distinta para enfrentar la delincuencia: prevenirla desde la niñez. Se trata de talleres gratuitos dirigidos a menores de 7 a 17 años, que combinan disciplina, deporte y formación cultural como herramientas para alejarlos de entornos de riesgo.
La iniciativa se desarrolla en la comisaría Ramón Castilla, donde más de 250 niños participan en 8 talleres orientados a fortalecer valores y habilidades. La propuesta no solo busca ocupar el tiempo libre, sino ofrecer alternativas concretas en una provincia donde la criminalidad es una preocupación constante.
Disciplina y liderazgo desde temprana edad
Uno de los espacios más representativos es el curso de mini policías. En este taller, los menores replican dinámicas propias de la formación policial: marchas, órdenes y trabajo en equipo.
Uniformados y bajo supervisión, los participantes aprenden a desenvolverse con disciplina y seguridad. Para muchos, esta experiencia despierta vocaciones. “A mí de chiquito me ha empezado a gustar ser policía para defender a mi patria, proteger a todos los ciudadanos de los ladrones que hay sueltos en las calles”, señaló uno de los alumnos.
Más allá del entrenamiento, el objetivo es reforzar el respeto, la organización y la convivencia en grupo, aspectos clave en su formación.
Música y danza para fortalecer habilidades
La propuesta también incluye talleres artísticos. En música, los menores aprenden a tocar instrumentos como el cajón, la cajita rítmica y la quijada de burro, en sesiones que exigen coordinación y trabajo colectivo.
El aprendizaje es progresivo y se refleja en las presentaciones que logran tras semanas de práctica.
En paralelo, el taller de danza moderna ofrece un espacio de expresión, principalmente para niñas, quienes practican coreografías en un ambiente dinámico. Padres de familia destacan los cambios en el comportamiento de sus hijos. “Ha cambiado su forma de ser, su comportamiento. Vienen felices y se van felices”, comentó una madre.
Cocina y deporte: aprendizaje práctico y recreación
Otra de las opciones es el taller de Minichef, donde los menores elaboran recetas sencillas como empanadas y enrollados de hot dog. Las clases priorizan el trabajo en equipo y el seguimiento de instrucciones, mientras que las tareas de riesgo quedan bajo control del instructor.
A ello se suman los talleres deportivos de fútbol, básquet y vóley, que se desarrollan en un complejo municipal cercano a la comisaría. Estas actividades fomentan hábitos saludables y promueven la integración entre los participantes.
En total, son 8 alternativas que permiten a los menores desarrollar distintas habilidades en un entorno seguro y supervisado.
Prevención como respuesta a la delincuencia
Desde la Policía Nacional, el enfoque es preventivo. El coronel PNP Isaías Chaparro, jefe de la Divopus 1, destacó el impacto de estas iniciativas. “Estos talleres no solamente guían, forman y previenen, sino que también desarrollan habilidades y herramientas para el futuro del niño chalaco. Otras personas ofrecen caminos fáciles y peligrosos; en cambio, la Policía Nacional del Perú ofrece cultura, deporte y valores”, afirmó.
Por su parte, el comisario de Ramón Castilla, comandante PNP Herbert Muguerza, indicó que los horarios se adaptarán al calendario escolar. “Vamos a hacer el cronograma para que, cuando empiecen las clases, puedan acoplarse a su tiempo y desarrollar las actividades que la comisaría les brinda”, explicó.
La convocatoria se mantiene abierta durante todo el año. Los padres interesados pueden acudir directamente a la comisaría para inscribir a sus hijos.
En una provincia golpeada por la inseguridad, esta iniciativa apuesta por intervenir desde la base: ofrecer oportunidades a los menores antes de que la delincuencia se convierta en una alternativa.