La actividad económica en el Perú atraviesa en marzo un escenario complejo, marcado por diversos factores que han incidido en su desempeño. Entre ellos destacan las limitaciones en el suministro de gas natural, las consecuencias del Fenómeno El Niño y el encarecimiento del petróleo debido al conflicto en Medio Oriente. Estos elementos han generado presiones en distintos sectores productivos y en los costos de operación de las empresas.
Aunque el Gobierno anunció que el abastecimiento de gas natural quedará completamente restablecido este sábado 14 de marzo, los efectos reales de esta situación todavía no pueden cuantificarse. Desde el Banco Central de Reserva del Perú señalaron que será necesario esperar algunas semanas para evaluar con mayor claridad el impacto económico derivado de este episodio.
Evaluación del impacto en la economía
El gerente central de estudios económicos del ente emisor, Adrián Armas, explicó que las repercusiones de la restricción del gas natural se observarán con mayor precisión durante la segunda quincena del mes. “El impacto (de la restricción del gas natural) sobre la economía peruana vamos a verlo en lo que resta (del mes), en la segunda quincena de marzo”, indicó durante la presentación del programa monetario correspondiente a marzo.
El funcionario detalló que la primera mitad del mes estuvo marcada por limitaciones significativas en el suministro, lo que afectó la generación eléctrica, la actividad manufacturera y el transporte de taxis. Con la recuperación progresiva del abastecimiento prevista desde este fin de semana, se espera que las operaciones retomen su ritmo de manera gradual.
Normalización y efectos en precios
Armas señaló que la prioridad será atender la producción destinada al mercado interno, debido a que las exportaciones de gas natural también se vieron restringidas en el periodo reciente. Según explicó, esta estrategia permitirá aliviar las presiones registradas en la primera quincena, especialmente en sectores con mayores costos productivos.
Asimismo, indicó que el eventual traslado de dichos costos a los precios finales dependerá de las decisiones adoptadas por cada empresa. En ese sentido, recordó que experiencias anteriores muestran que, frente a choques de corta duración, las compañías suelen recurrir a sus inventarios para mantener la producción y luego compensar la caída una vez superada la contingencia. “Es incierto dar un número. Va a tenerse un impacto que dependerá de la normalización en la segunda quincena”, afirmó.
Perspectivas y desempeño reciente
En cuanto al inicio del año, el BCRP proyecta que la economía peruana habría crecido 3,5% en enero, impulsada por una demanda interna que avanzó a un ritmo mayor al previsto. Este comportamiento estuvo asociado, entre otros factores, a los favorables términos de intercambio, que han sostenido el dinamismo económico.
Los indicadores adelantados a febrero continúan mostrando señales positivas, como el incremento a doble dígito en las importaciones de bienes de capital y la aceleración del consumo interno de cemento. No obstante, Armas advirtió que uno de los primeros efectos del Fenómeno El Niño sería una menor expansión del PBI primario, aunque destacó que la economía nacional enfrenta estos choques con una “viada fuerte”, apoyada en un contexto internacional que mantiene expectativas de crecimiento favorables.