La enfermedad renal crónica se ha convertido en uno de los problemas de salud que avanza de forma silenciosa en la población. Muchas personas pueden tener un deterioro progresivo de la función de sus riñones sin presentar síntomas evidentes durante años, lo que retrasa el diagnóstico y complica el tratamiento.
De acuerdo con estimaciones de la Organización Mundial de la Salud, alrededor del 10% de la población mundial presenta algún grado de enfermedad renal crónica. En América Latina, la tendencia también ha ido en aumento en paralelo al crecimiento de enfermedades como la diabetes y la hipertensión arterial, consideradas entre los principales factores de riesgo.
En el Perú, especialistas advierten que los hábitos alimentarios y el estilo de vida influyen directamente en el desarrollo de estos problemas de salud.
Los riñones cumplen funciones fundamentales para el organismo. Se encargan de filtrar los desechos de la sangre, regular los líquidos corporales, equilibrar minerales como sodio y potasio y contribuir al control de la presión arterial.
Cuando estos órganos comienzan a perder su capacidad de funcionamiento, el organismo puede acumular toxinas y líquidos, lo que con el tiempo deriva en enfermedad renal crónica, una condición que en etapas avanzadas puede requerir tratamientos como la diálisis o incluso un trasplante.
“Los riñones cumplen funciones vitales en el organismo. Cuando dejan de funcionar correctamente, pueden desarrollarse enfermedades renales crónicas que muchas veces avanzan de manera silenciosa”, explicó Mayra Garay, nutricionista del portal Salud en Casa.
Factores de riesgo cada vez más frecuentes
Entre los factores que incrementan el riesgo de desarrollar enfermedad renal destacan la diabetes, la hipertensión arterial, el sobrepeso y la obesidad. A ello se suman patrones de alimentación caracterizados por alto consumo de sal, productos ultraprocesados y bebidas azucaradas.
Estos hábitos no solo afectan el funcionamiento de los riñones, sino que también contribuyen al desarrollo de enfermedades metabólicas que terminan impactando en la salud renal.
“En el Perú, los principales factores de riesgo para enfermedad renal incluyen la diabetes, la hipertensión arterial, el sobrepeso y el consumo excesivo de sal y alimentos ultraprocesados”, señaló Garay.
El crecimiento de estas enfermedades crónicas en la población ha incrementado también el número de personas que requieren tratamiento por insuficiencia renal en etapas avanzadas.
Alimentación y prevención
Frente a este escenario, los especialistas destacan que la prevención desde la nutrición puede desempeñar un papel determinante para reducir el riesgo de daño renal.
Entre las principales recomendaciones se encuentra disminuir el consumo de sal y alimentos procesados, así como priorizar una alimentación basada en productos frescos.
También se recomienda mantener una adecuada hidratación, preferentemente con agua, e incorporar en la dieta diaria frutas, verduras y alimentos ricos en fibra y antioxidantes.
Otro aspecto clave es el control de enfermedades crónicas como la diabetes o la hipertensión, condiciones que pueden acelerar el deterioro de la función renal si no se manejan adecuadamente.
La realización de controles médicos periódicos permite detectar a tiempo alteraciones en la función de los riñones, lo que facilita iniciar tratamientos o cambios en el estilo de vida antes de que el daño sea irreversible.
“Cuidar nuestros riñones hoy es invertir en salud y calidad de vida para el futuro. Una alimentación adecuada es fundamental para evitar complicaciones y reducir el riesgo de depender de tratamientos como la diálisis”, agregó la especialista.
Cada año, el segundo jueves de marzo se conmemora el Día Mundial del Riñón, una fecha que busca generar conciencia sobre la importancia de la prevención y el diagnóstico temprano de las enfermedades renales, que en muchos casos permanecen ocultas hasta etapas avanzadas.