En respuesta a las secuelas del reciente incidente en el gasoducto de Camisea, el Ministerio de Salud desplegó un equipo multidisciplinario mediante su estrategia Minsa Móvil y realizó cerca de 300 atenciones especializadas gratuitas en el distrito de Megantoni, en la provincia de La Convención (Cusco). La intervención busca diagnosticar y tratar a las comunidades nativas afectadas por el accidente, reforzando el acceso a servicios sanitarios en esta zona selvática de difícil acceso, según informó el Ministerio de Salud (Minsa) en comunicación oficial.
Durante la primera jornada realizada en Saringabeni, el equipo médico atendió a 88 personas cuyas edades oscilaban entre los dos meses y los 74 años. El personal sanitario viajó por vía aérea, debido a la inaccesibilidad por ruta terrestre o fluvial, y garantizó atención sin costo para los habitantes nativos, que presentan síntomas derivados de la exposición al gas y al humo tras la deflagración.
El plan sanitario continuará hasta el lunes 9 de marzo, con la extensión del despliegue médico hacia las comunidades de Sababantiari, Kitaparay y otras localidades del mismo distrito. De acuerdo con Minsa, la meta es disminuir las brechas de acceso y asegurar que los pueblos originarios reciban atención especializada cerca de sus territorios.
Casos médicos tratados tras el incidente en el gasoducto
Durante la primera jornada de trabajo en Saringabeni, el equipo del Ministerio de Salud ofreció atención en especialidades como pediatría, oftalmología, neumología, dermatología y medicina interna. En este operativo, se identificaron y trataron de manera inmediata cuadros de resfrío común, dermatitis atópica, lumbalgias y conjuntivitis viral.
La rápida asistencia permitió abordar con prontitud los síntomas reportados por los habitantes, tales como dolor de cabeza, garganta, vómitos, mareos e irritación ocular, atribuidos por las autoridades comunales y sanitarias a la intoxicación producida por el accidente en el gasoducto, según informó TV Perú.
Ante el riesgo de contaminación del río local señalado por representantes comunitarios de Saringabeni, la presencia médica en la zona ha sido destacada como un factor fundamental para la protección de la salud pública.
Equipos enfrentaron complicaciones para acceder a comunidades nativas de Megantoni
Para superar las barreras geográficas de la región, el personal, insumos y equipos sanitarios de Minsa Móvil llegaron hasta Saringabeni mediante logística aérea. No existen carreteras hasta la zona afectada, y el transporte fluvial resulta inviable debido a las condiciones del río, según reportó TV Perú. Este despliegue contó con el apoyo de Defensa Civil, que organizó una respuesta inicial, y con el acompañamiento del municipio local, que implementó un grupo de contingencia.
La intervención médica continuará con el traslado de brigadas especializadas a las comunidades nativas de Sababantiari y Kitaparay, además de otras localidades del distrito. El objetivo, según la estrategia oficial del Ministerio de Salud, es mantener la atención médica itinerante hasta completar la cobertura de las zonas más remotas y aisladas, donde el hospital de referencia más cercano se encuentra en Quillabamba.
A pesar de los esfuerzos conjuntos, líderes comunales como Abraham Taracaya, teniente gobernador de Kitaparay, han alertado sobre la demora en la llegada de ayuda técnica y sanitaria, subrayando la urgencia de ampliar la presencia médica ante la dispersión geográfica de la población y la gravedad de los síntomas tras el incidente.
Piden atención médica para 500 afectados por la deflagración en Camisea
El pedido de atención médica y apoyo técnico surgió el mismo día del accidente, ocurrido el 1 de marzo, y ha sido acompañado por reclamos de monitoreo ambiental independiente y resarcimiento para las familias perjudicadas. Según recogió TV Perú, aproximadamente 500 personas de unas 60 familias presentan síntomas asociados al contacto con el gas y el humo, como dolor de cabeza, vómitos e irritación ocular.
Líderes de Kitaparay y Saringabeni, así como el regidor Jhon Luna, han solicitado a la empresa Transportadora de Gas del Perú (TGP) y a las autoridades informar sobre las causas del incidente y tomar medidas técnicas que prevengan futuros accidentes. También exigen un estudio detallado de la posible contaminación del río Saringabeni y la presencia constante de equipos médicos, junto con brigadas que supervisen de forma transparente el impacto ambiental.
La empresa TGP y el consorcio encargado del ducto solicitaron el respaldo de la Fuerza Aérea y el Ejército para movilizar equipos y maquinaria; el tiempo estimado de reparación y restablecimiento de la seguridad ha sido proyectado en 14 días desde la fecha del accidente, afectando tanto la provisión de energía como la seguridad sanitaria de los habitantes.