Hernando de Soto sostiene que el Estado se volvió “una vaca de mil pezones” y denuncia que las cuotas políticas frustraron su llegada al Gabinete

Hernando de Soto denunció que insistentes llamadas de César Acuña y presiones partidarias frustraron su ingreso como presidente del Consejo de Ministros, evidenciando el peso de viejos actores en la formación del nuevo Gabinete

En declaraciones a la prensa, Hernando de Soto detalla cómo un plan para renovar el gobierno con gente de diversos espectros fue frustrado. Menciona presiones para mantener a ciertas personas en sus puestos y explica su decisión de "irse a casa" a reflexionar | Canal N

Las declaraciones de Hernando de Soto tras su sorpresiva exclusión del Gabinete Ministerial han puesto en el centro del debate el peso de las negociaciones políticas y, en particular, el papel de César Acuña y las llamadas que, según el economista, marcaron el desenlace de su fallida designación como presidente del Consejo de Ministros.

De Soto, en una intervención ante la prensa, relató cómo se gestó el proceso y cómo, pese a una invitación pública del presidente para liderar el gabinete y “cambiar el rumbo del país”, finalmente su propuesta de equipo y de independencia política se desvaneció en medio de presiones y repartos de poder.

El economista relató que, tras recibir la propuesta oficial del presidente de asumir el liderazgo del Consejo de Ministros, puso como condición innegociable la conformación de un gabinete técnico e independiente, integrado por personas ajenas a los intereses tradicionales que, según él, aún dominan el aparato estatal.

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“No quisiera ser una imagen de las cuales se vale, yo quisiera que usted se comprometa a hacer los cambios institucionales y de las personas que van a tomar las decisiones, para indicar de que no tienen intereses que vienen de más atrás”, subrayó De Soto. El presidente, según su testimonio, aceptó inicialmente la exigencia.

Con este respaldo, De Soto presentó una lista de siete nombres de su confianza para el gabinete y propuso una nómina de asesores independientes, incluyendo expertos internacionales, para acompañar la transición y garantizar la integridad institucional. Además, detalló planes de trabajo y hasta posibles viajes oficiales para reposicionar la imagen del Perú a nivel global. El acuerdo parecía sellado: hubo reuniones, fotos y hasta la promesa pública de un cambio de rumbo.

La presión de César Acuña

Sin embargo, todo se complicó a medida que la definición del gabinete se acercaba. Relató que, tras la última reunión con el presidente y la entrega de su lista, dejó de recibir comunicaciones oficiales. “Desde entonces, que es más o menos mediodía, dos de la tarde, no recibimos ninguna noticia”, afirmó. El economista describió que, mientras esperaba la juramentación, comenzaron los rumores y las señales de que otros actores políticos buscaban influir en la conformación final del gabinete.

Fue en ese contexto donde las llamadas de César Acuña cobraron protagonismo. De Soto afirmó que, durante las horas críticas previas a la definición, recibió insistentes llamadas del líder de Alianza para el Progreso, pero optó por no responderlas en un intento deliberado de “desidentificarse con lo tradicional” y evitar cualquier vinculación con la repartija de cuotas políticas.

“Otra cosa que le entregaré en el comunicado de mañana es la lista de llamadas telefónicas del señor César Acuña, que yo no atiendo desde hace dos días, porque quiero justamente desidentificarme con lo tradicional, sin acusar a nadie, pero traer fuerzas limpias”, señaló De Soto, remarcando que su postura fue la de rechazar cualquier intento de manipulación o de presión para incluir miembros sugeridos por partidos o grupos de poder.

“Yo no he sido manipulado”, insistió De Soto. “Lo que ha ocurrido es que yo había tomado un riesgo, y ahora lo que estamos viendo es que cuando yo lo he sometido a la prueba de fuego, que es si cambian o no a los ministros, no pasó la prueba de fuego”. De acuerdo con su testimonio, ninguno de los siete nombres de su confianza propuestos para el gabinete fue incluido en la lista final, y la presencia de figuras vinculadas tanto a intereses económicos como a partidos tradicionales fue una señal clara de que el cambio prometido no se concretaría.

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Solo querían una ‘figura decorativa’

El economista lamentó que, pese a las expectativas generadas y los anuncios presidenciales sobre su posible designación, su rol terminó limitado a una “figura decorativa” utilizada para dar una imagen de renovación que nunca se materializó. Fue enfático en que su participación dependía de la autonomía para elegir un equipo propio y de la exclusión de cuotas partidarias. “La verdadera prueba de fuego era si cambiaban o no a los ministros. Lo que hemos visto es que, cuando el presidente fue puesto contra la pared, no pasó la prueba”, aseguró.

Hernando de Soto sugirió que la presión de dirigentes políticos y la necesidad de mantener determinados equilibrios de poder dentro del Ejecutivo terminaron por frustrar la posibilidad de un gabinete verdaderamente independiente. “Lo que estamos viendo es que el Estado se ha convertido en una especie de vaca muy gorda con aproximadamente mil pezones, y cuando se ha dicho que esos pezones ya no están a disposición, porque va a venir gente nueva, que se va a tumbar un antiguo gabinete… lo que han hecho es disfrazar un fracaso reciente poniendo mi bella cara”, ironizó.

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Publicará lista de llamadas

Finalmente, anunció que publicará la lista de llamadas y detalles de las negociaciones en un comunicado oficial, en el que buscará dejar constancia de que su exclusión fue el resultado de la resistencia de los sectores tradicionales a permitir un verdadero cambio. “Yo había tomado un riesgo. Cuando sometí al presidente a la prueba de fuego, lo que ocurrió es que el cambio prometido no se materializó”, reiteró, subrayando que el episodio revela la persistencia de la partidocracia y la dificultad de romper con las viejas prácticas de reparto y presión política en el país.

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