Los restos del helicóptero Mi-17 de la Fuerza Aérea del Perú fueron encontrados en un terreno de difícil acceso en Chala Viejo, provincia de Caravelí, región Arequipa, confirmando la muerte de los 15 ocupantes tras el siniestro ocurrido mientras la aeronave ejecutaba una misión de apoyo a comunidades afectadas por desastres naturales. Las imágenes difundidas por los equipos de rescate retratan la gravedad del accidente, evidenciando la fuerza del impacto.
Entre las víctimas se encontraban siete menores de edad, así como integrantes de familias enteras que viajaban en labores de apoyo humanitario y entrenamiento. El área en que se hallaron los escombros complicó no solo las tareas de búsqueda sino también la recuperación de cuerpos y pertenencias, ya que la geografía agreste y el acceso limitado dificultaron el ingreso del personal de rescate, incrementando la conmoción por el desastre.
El operativo de búsqueda desplegó patrullas policiales y fuerzas especiales, quienes lograron encontrar los restos de la aeronave siete kilómetros al este del sector conocido como Chala Viejo. El número de casas afectadas por los temporales que motivaron la acción cívica superó las 1.200 viviendas, y, de acuerdo con el reporte preliminar citado por el medio, al menos 4.231 personas resultaron afectadas por las lluvias, que forzaron la declaración del estado de emergencia en la región Arequipa en febrero de 2026.
Imágenes detallan el estado final del helicóptero accidentado
Las imágenes captadas por los rescatistas muestran un campo desolado de escombros esparcidos en una ladera árida y neblinosa, testimonio del violento impacto del helicóptero Mi-17. El fuselaje aparece profundamente deformado, acompañado por fragmentos metálicos retorcidos, tren de aterrizaje desprendido y paneles arrancados. Los restos cubiertos de óxido y polvo están dispersos, sin que se reconozca ningún segmento estructural principal a simple vista.
Tomas adicionales permiten ver el cuerpo principal de la nave fracturado, con cilindros, compartimentos abiertos y cableado expuesto. El nivel de destrucción sugiere, según la apreciación visual de los rescatistas presentes y registros fotográficos, la desintegración total de la aeronave al chocar con la superficie. Entre los restos se hallaron también objetos personales y piezas menores entre la tierra.
El área del hallazgo, marcada por la dificultad de acceso, complicó la llegada de los equipos de rescate y resalta los riesgos añadidos que enfrentan las misiones de apoyo aéreo en zonas remotas. De acuerdo con reportes, la comunicación con el helicóptero se interrumpió alrededor de las 16:30 horas durante su trayecto habitual hacia Arequipa, lo que activó la búsqueda que concluyó varias horas después con la confirmación de la tragedia.
Identidad de las víctimas y naturaleza de la misión
La Fuerza Aérea del Perú detalló que el helicóptero cumplía una misión de apoyo ante inundaciones y desbordes que afectaron gravemente a la región sur. A bordo viajaban cuatro tripulantes y once pasajeros, entre estos últimos varios familiares de personal militar, incluidos niños. Según la información difundida por el medio, la familia completa del coronel Javier Nole Gonzales: su esposa e hijos, se encontraba entre las víctimas, así como la esposa e hijos del coronel FAP Fabrizio Tesei Choque.
El comandante de Operaciones de la FAP, teniente general César Mendiola, indicó que el vuelo formaba parte de las llamadas acciones cívicas, autorizadas para trasladar personal de las Fuerzas Armadas, funcionarios públicos y familiares, especialmente en situaciones de emergencia o necesidad familiar. También aseguró que el mantenimiento del helicóptero estaba al día, con la última inspección mayor realizada en noviembre de 2024, y que la aeronave acumulaba unas 288 horas de vuelo desde ese control, estando su próxima revisión programada para 2031.
La FAP ratificó su compromiso de asistir a los familiares de los tripulantes y pasajeros y anunció luto nacional en homenaje a quienes “estaban al servicio del país”. En el mensaje oficial se expresó: “Nuestro más profundo pésame a los familiares, amigos y a toda la familia FAP por la irreparable pérdida de nuestra tripulación y pasajeros”.
La vulnerabilidad de la población a los desastres naturales se evidenció con la serie de inundaciones que, solo entre el 19 y el 22 de febrero, forzaron la habilitación de refugios temporales y la evacuación de varios sectores en Arequipa. Las imágenes registradas documentan las secuelas del accidente y constituyen una muestra gráfica del riesgo inherente a las operaciones de socorro en regiones alejadas y devastadas por fenómenos climáticos extremos.