La madrugada del 17 de febrero, un recién nacido de apenas tres días de vida fue evacuado de emergencia desde la selva central de Junín hasta Lima. El menor, con solo 32 semanas de gestación y un peso de 1.700 gramos, presentaba asfixia perinatal (malformación que impide el paso de alimentos hacia el estómago), atresia esofágica, cardiopatía congénita y pie bot.
Su vida dependía de acceder con rapidez a una unidad de cuidados intensivos neonatales en la capital. Según información brindada por las autoridades, la operación involucró a la Fuerza Aérea del Perú (FAP), el Ministerio de Salud (Minsa), el Seguro Integral de Salud (SIS) y el Servicio de Atención Móvil de Urgencia (SAMU).
La alerta surgió en el Hospital San Martín de Pangoa, en Satipo, donde los médicos advirtieron que el paciente enfrentaba un alto riesgo de mortalidad si no recibía atención especializada inmediata.
El SIS cubrió los gastos y la FAP dispuso una aeronave para ejecutar el traslado. Durante el vuelo, especialistas del SAMU monitorearon cada parámetro vital y aplicaron los protocolos de seguridad aérea y sanitaria.
La madre del menor, Claro Santos Savaro, permanece hospitalizada tras una cesárea, mientras el bebé ingresó a la Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales del Instituto Nacional de Salud del Niño San Borja. Allí, un equipo multidisciplinario evalúa intervenciones quirúrgicas y mantiene la vigilancia continua.
Brechas geográficas
La articulación entre entidades estatales permitió acortar distancias y reducir los tiempos de respuesta. Lo ocurrido con el recién nacido expuso la complejidad de atender emergencias en zonas rurales y la importancia de los puentes aéreos sanitarios para salvar vidas. El Minsa y el SIS resaltaron que la cobertura integral busca garantizar acceso sin importar la ubicación geográfica.
Un antecedente similar ocurrió en 2023, cuando otro menor fue trasladado desde Iquitos a Lima para una cirugía de alta complejidad, también mediante un operativo aéreo. En ambos episodios, la coordinación institucional resultó decisiva para brindar una nueva oportunidad a pacientes en estado crítico.
Actualmente, el recién nacido de Junín permanece bajo cuidados intensivos, a la espera de las intervenciones que definirán el curso de su tratamiento.
Aumentan nacimientos prematuros
Durante 2025, el Perú registró 29.556 nacimientos prematuros, según datos del Ministerio de Salud. Esta cifra representa un reto para el sistema sanitario, sobre todo en regiones con infraestructura neonatal limitada.
Los bebés prematuros, definidos como aquellos nacidos antes de las 37 semanas de gestación o con menos de 1.500 gramos, enfrentan riesgos elevados desde el nacimiento. Los principales factores asociados a la prematuridad incluyen la preeclampsia materna y las infecciones urinarias durante el embarazo.
Lima Metropolitana y otras ciudades con mayor desarrollo presentan mejores tasas de supervivencia gracias a la disponibilidad de Unidades de Cuidados Intensivos Neonatales y personal especializado.
El Instituto Nacional Materno Perinatal (INMP) implementó estrategias para la atención integral, que incluyen prevención, tratamiento especializado y seguimiento continuo tras el alta médica. El acompañamiento familiar y el método canguro se consideran fundamentales para la recuperación de los bebés prematuros.