El Instituto Nacional Penitenciario (INPE) confirmó este miércoles el fallecimiento de un interno en el Establecimiento Penitenciario de Puerto Maldonado, ubicado en la región Madre de Dios. El hallazgo se produjo a las 11:50 horas, durante una ronda rutinaria del personal de seguridad en el pabellón 2.
El interno, identificado por las iniciales P. A. J., fue encontrado sin signos vitales en uno de los ambientes del pabellón. La noticia se suma a una serie de incidentes similares ocurridos en otros penales del país, lo que ha generado inquietud sobre la situación de los centros penitenciarios y las medidas implementadas para garantizar la seguridad de la población carcelaria.
Tras constatar el fallecimiento, el INPE informó que se activaron de inmediato los protocolos de seguridad y se notificó a las autoridades competentes para el inicio de las investigaciones. La institución reafirmó su compromiso con el fortalecimiento de los controles internos y la transparencia de los procedimientos, mientras continúa la coordinación con la fiscalía y la Policía Nacional para esclarecer las circunstancias de este caso.
El panorama se ve marcado por antecedentes recientes de muertes en penales como Trujillo y Challapalca, lo que ha puesto bajo la lupa la eficacia de los sistemas de monitoreo, atención médica y reacción ante emergencias en los establecimientos penitenciarios del país.
El fallecimiento de internos en establecimientos penitenciarios no es un hecho aislado. En los últimos meses, varios casos han generado alarma en la opinión pública y entre las propias autoridades, al evidenciar posibles deficiencias en materia de seguridad, salud y supervisión. La recurrencia de estas situaciones ha llevado a cuestionar la capacidad del sistema para prevenir hechos similares y a exigir mayor transparencia en las investigaciones sobre cada caso.
Interno es encontrado muerto en el penal de Puerto Maldonado
El hombre hallado sin vida este miércoles fue identificado como P. A. J., de 39 años, quien se encontraba en calidad de procesado por el delito de robo agravado. Ingresó al penal de Puerto Maldonado en espera de una sentencia definitiva y permanecía bajo el régimen ordinario del establecimiento. Según información oficial, el interno cumplía las disposiciones judiciales correspondientes mientras aguardaba la culminación de su proceso.
El pabellón donde fue encontrado sin signos vitales es uno de los sectores con mayor vigilancia y control del penal. El caso de P. A. J. evidencia la preocupación existente respecto a la seguridad y bienestar de los internos que, sin haber recibido todavía una condena firme, permanecen bajo custodia estatal.
La situación del interno se suma a la de otros reclusos que han perdido la vida en similares circunstancias, lo que ha renovado el llamado de diversas organizaciones a revisar los protocolos de atención y vigilancia en los penales.
Inician investigación para esclarecer muerte de interno
Una vez detectada la ausencia de signos vitales, el personal de Seguridad Penitenciaria procedió a resguardar la zona para preservar la integridad de la escena. Se activaron los protocolos establecidos, que incluyen la comunicación inmediata a la fiscalía y la Policía Nacional, responsables de dirigir las diligencias preliminares. El INPE, por su parte, inició las acciones administrativas internas y mantiene una coordinación permanente con las autoridades judiciales para asegurar el cumplimiento del marco legal vigente.
Las investigaciones buscan esclarecer tanto las causas del deceso como eventuales responsabilidades. La institución penitenciaria ha asegurado que facilitará toda la información necesaria y permitirá el acceso de los peritos a las instalaciones. El equipo de salud del penal confirmó el fallecimiento en el lugar, ante la presencia de representantes de las entidades competentes.
La coordinación entre el INPE y las autoridades busca evitar cualquier alteración de la escena y garantizar que el proceso investigativo se desarrolle con total transparencia. En este contexto, el INPE reiteró la importancia de mantener rigurosos controles internos y de fortalecer la capacitación del personal encargado de la seguridad y atención de los internos.
Otros casos recientes de internos fallecidos en penales peruanos
El fallecimiento registrado en Puerto Maldonado se suma a una serie de episodios similares ocurridos en centros penitenciarios del país. Hace apenas seis días, el INPE reportó la muerte de Walter Fernando Loyola Vásquez, de 43 años, interno del penal de Trujillo, también procesado por robo agravado. Loyola Vásquez fue hallado sin vida en su celda, durante un control de rutina realizado por el personal penitenciario. El caso motivó la activación de protocolos y una investigación dirigida por la fiscalía y la Policía Nacional.
En diciembre de 2025, Gean Carlo Noriega Asalde falleció en el penal de máxima seguridad de Challapalca, Tacna. Noriega Asalde cumplía una condena de nueve años por robo agravado y había sido trasladado a Challapalca tras un intento de fuga en Cajamarca. Hasta la fecha, las causas de su muerte permanecen bajo investigación, sin que se haya determinado si obedeció a factores naturales, autolesión u otros motivos.
Estos incidentes han encendido las alarmas sobre la salud y seguridad de la población penitenciaria. Diversos sectores cuestionan la capacidad del sistema para prevenir muertes y atender emergencias. Además, la reciente renuncia de Iván Paredes a la jefatura del INPE, tras denunciar corrupción estructural dentro del organismo, ha profundizado la preocupación sobre la gestión interna de los establecimientos penitenciarios.
El INPE ha reiterado su compromiso con la colaboración activa en las investigaciones y la aplicación estricta de los protocolos, así como la disposición a revisar y fortalecer los mecanismos de control y atención en los penales. El desafío ahora es responder a las demandas de transparencia y seguridad, brindando garantías tanto a los internos como a la sociedad respecto al respeto de los derechos humanos y la legalidad en el sistema penitenciario.
La reiteración de estos hechos exige una revisión profunda de las condiciones de reclusión y la eficacia de los protocolos de emergencia en los penales peruanos.