Comprar una vivienda frente al mar es una aspiración común entre quienes buscan calidad de vida, conexión con la naturaleza y una inversión de alto valor.
Sin embargo, adquirir una propiedad en la costa peruana implica retos adicionales que van más allá del precio y la ubicación: exige atención a regulaciones legales, criterios de seguridad, servicios públicos y derechos colectivos sobre el uso de las playas, según un reciente análisis de Invictus Grupo Inmobiliario.
La decisión, lejos de ser solo emocional, requiere información precisa y una evaluación rigurosa de cada paso, desde la verificación de documentos hasta la revisión de los riesgos ambientales y la transparencia del desarrollador.
La compra de viviendas en la costa peruana requiere verificación legal
El primer paso es verificar la legalidad y el saneamiento de la propiedad. Leyva recomienda nunca avanzar en la compra sin revisar la partida registral en SUNARP, la titularidad y la ausencia de cargas. “No se compra una propiedad simplemente por comprarla, menos aún frente al mar”, señala Carlos Leyva, CEO de Invictus Grupo Inmobiliario.
“He visto casos donde las facilidades de pago encubren propiedades sin papeles o en litigio. Es fundamental revisar todo antes de firmar”, advierte. Así, la tentación de comprar un terreno en posesión o en proceso futuro está a la orden del día, sobre todo en zonas costeras de alta demanda.
“Jamás compre en posesión ni en futuros. Siempre debe existir un respaldo registral y municipal claro”, insiste Leyva. Desarrolladores informales pueden ofrecer precios bajos, pero los riesgos legales y las pérdidas pueden ser enormes.
El sueño de una residencia con vista al mar implica riesgos legales y ambientales
El entorno natural es otro aspecto que no debe subestimarse. “Al comprar frente al mar, uno debe considerar los riesgos de oleajes, erosión, inundaciones y tsunamis”, explica el experto inmobiliario.
Solicitar estudios de impacto ambiental, de suelos y riesgos sísmicos al desarrollador no es un capricho, sino una protección vital. “La naturaleza no se puede controlar, y el mar puede cambiarlo todo en minutos”, comenta Leyva.
Un error común es pensar que la playa frente a la casa es de uso privado. Nada más alejado de la realidad. “Las playas en el Perú son bienes públicos, inalienables e imprescriptibles.
Nadie puede apropiarse de los primeros doscientos metros desde la marea alta hacia tierra”, subraya el experto. De hecho, es ilegal restringir el acceso o poner barreras. “He visto casos donde municipios o particulares cierran el paso alegando propiedad privada, pero están fuera de la ley”, agrega.
Las playas peruanas son bienes públicos y no pueden privatizarse por particulares
Antes de cerrar cualquier trato, Leyva recomienda mirar con lupa los contratos, el historial del desarrollador y las condiciones de pago. “No se deje llevar por la promesa de la vista al mar si no conoce quién está detrás del proyecto ni cuáles son sus antecedentes”, alerta.
Leer las cláusulas, verificar penalidades y conocer los detalles de entrega es crucial para evitar sorpresas. Invertir en una propiedad frente al mar puede ser una gran oportunidad, pero solo si se actúa con cautela y respaldo profesional.
“Hay que pensar primero en la seguridad jurídica y en la sostenibilidad del proyecto, no solo en el sueño de vivir junto al océano”, resume Leyva.
La clave está en informarse, preguntar y no dejarse impresionar por ofertas tentadoras. Como concluye el especialista: “Respetar la ley y exigir transparencia es el primer paso para que la inversión sea realmente segura y disfrutable”. En resumidas cuentas:
- Es fundamental revisar la partida registral y asegurarse de que toda la documentación de la propiedad esté en regla antes de avanzar en la compra, para evitar fraudes o problemas legales.
- No conviene adquirir terrenos en posesión, proyectos futuros o sin respaldo registral y municipal, ya que estas modalidades suelen implicar altos riesgos y posibles litigios.
- Al buscar una propiedad frente al mar, hay que considerar los riesgos naturales y climáticos de la zona, como oleajes, erosión e inundaciones, y exigir los estudios técnicos correspondientes para garantizar la seguridad.
- Es importante recordar que las playas en Perú son bienes públicos y el acceso a la franja costera no puede ser restringido por particulares, asociaciones o autoridades locales.
- Antes de firmar cualquier contrato, se debe revisar cuidadosamente todas las condiciones, penalidades, plazos y el historial del desarrollador, asegurándose de la transparencia y reputación de la empresa detrás del proyecto.