La situación que atraviesa Samahara Lobatón continúa generando conmoción y reacciones en su entorno más cercano. Tras hacerse pública la denuncia contra Bryan Torres por agresión física, el impacto no solo ha sido mediático, sino profundamente familiar.
En medio de este escenario marcado por la preocupación y el dolor, su hermana mayor, Gianella Marquina, decidió alzar la voz a través de sus redes sociales con un mensaje cargado de sensibilidad, reflexión y un llamado directo a la conciencia colectiva: pedir ayuda.
La influencer y abogada, hija mayor de Melissa Klug, reapareció en Instagram luego de varios días de silencio, en un contexto especialmente delicado para su familia. Su pronunciamiento ocurrió poco después de que se difundiera la denuncia que involucra a Bryan Torres, padre de los dos últimos hijos de Samahara, y de que trascendiera públicamente la compleja situación emocional que estaría atravesando su hermana menor.
¿Qué dijo Gianella Marquina?
El mensaje de Gianella Marquina no fue explícito ni confrontacional, pero sí profundamente significativo. A través de un par de historias de Instagram, compartidas en el marco del Día Mundial de la Lucha contra la Depresión, la joven optó por un enfoque humano y empático, apelando a la reflexión más que a la polémica. Sus palabras, aunque breves, resonaron con fuerza en un momento en el que el tema de la salud mental, la violencia y el acompañamiento emocional se encuentran en el centro del debate público.
En la primera de sus publicaciones, la influencer compartió una frase que rápidamente fue interpretada como un mensaje cargado de significado frente a lo que vive Samahara. “Detrás de cada sonrisa, puede haber una lucha; detrás de cada lágrima, una historia. Sé amable, sé empático”, se lee en la imagen difundida. La frase, sencilla pero contundente, invitó a mirar más allá de las apariencias y a comprender que muchas veces el dolor se esconde detrás de gestos cotidianos.
Minutos después, la hermana de Samahara Lobatón publicó una segunda historia que reforzó aún más el sentido de su mensaje. En ella, dejó una frase que fue interpretada como un consejo directo, no solo para su hermana, sino para todas las personas que atraviesan momentos difíciles. “Pedir ayuda es un acto de amor”, escribió, acompañando el texto con un diseño sobrio que acentuaba la seriedad del mensaje.
Estas palabras cobraron especial relevancia debido a que, en los últimos días, se había mencionado que Samahara Lobatón no estaría dispuesta a recibir ayuda profesional, pese a la gravedad de la situación que enfrenta. En ese contexto, el mensaje de Gianella Marquina fue entendido como un llamado respetuoso, pero firme, a romper el silencio y buscar apoyo emocional y psicológico.
La reacción de la hermana mayor no pasó desapercibida entre los seguidores de la familia Klug. Muchos interpretaron su pronunciamiento como una forma de acompañar sin exponer, de sostener sin presionar y de enviar un mensaje de respaldo sin necesidad de entrar en detalles que pertenecen al ámbito privado. Lejos de los enfrentamientos mediáticos, Gianella optó por una postura reflexiva, centrada en la importancia de la empatía, la comprensión y el amor propio.
El contexto en el que se producen estas publicaciones no es menor. La denuncia contra Bryan Torres ha vuelto a poner en agenda la problemática de la violencia en las relaciones de pareja, así como las dificultades que enfrentan muchas mujeres para salir de círculos de agresión. En ese sentido, el mensaje de Gianella Marquina se alinea con una narrativa que busca visibilizar la necesidad de pedir ayuda sin culpa ni vergüenza, especialmente cuando la salud mental está en riesgo.
Además, el hecho de que Gianella haya elegido el Día Mundial de la Lucha contra la Depresión para compartir su reflexión añade una capa adicional de significado. La fecha invita a reflexionar sobre una enfermedad silenciosa que, en muchos casos, se ve agravada por situaciones de violencia, miedo y dependencia emocional. Su publicación, lejos de ser casual, parece responder a una intención clara de generar conciencia en un momento crítico.
Mientras tanto, Samahara permanece alejada de las declaraciones públicas, resguardada en su entorno familiar, tras haber dejado el departamento donde vivía con Bryan Torres y reencontrarse con su madre, Melissa Klug. La familia atraviesa días de tensión, incertidumbre y preocupación, en los que cada gesto y cada palabra adquieren un peso especial.