Cacao nativo, liderazgo femenino y mercados internacionales: así resisten las comunidades de Madre de Dios ante la minería ilegal

El desarrollo de proyectos productivos innovadores y la organización local abren nuevas perspectivas para la autonomía territorial y la protección ambiental en la región

Comunidades nativas de Madre de Dios apuestan por economías sostenibles para salvaguardar la biodiversidad - Huicungo. Foto: Difusión.

El avance de la minería ilegal en Madre de Dios amenaza a las comunidades nativas y a la biodiversidad amazónica. Frente a este escenario, emergen economías sostenibles como la producción de chocolate con cacao nativo, la extracción de huicungo y la cosecha de castaña amazónica, que ofrecen a las familias un modelo alternativo enfocado en proteger el bosque y asegurar ingresos dignos.

El impacto ambiental generado por la minería ilegal, impulsado por el incremento del precio de los minerales y la expansión del crimen organizado, ha reducido la capacidad de respuesta estatal. Esto ha dejado a las comunidades bajo una presión constante sobre sus territorios, con consecuencias directas en el agua, el suelo y la fauna local. En este contexto, muchos han optado por alternativas productivas para disminuir la dependencia de actividades extractivas y fortalecer su desarrollo integral.

Entre estas alternativas, la Reserva Comunal Amarakaeri destaca por funcionar bajo un modelo de cogestión entre el Estado peruano, a través del Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas por el Estado (SERNANP), y los pueblos indígenas agrupados en el Ejecutor de Contrato de Administración (ECA). Este esquema impulsa la conservación de la biodiversidad, la protección de fuentes de agua y el bienestar de las comunidades que dependen del bosque.

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La empresa social Numberi SAC, impulsada por la reserva Amarakaeri, gestiona la marca Amarakaeri para posicionar productos amazónicos como el chocolate nativo en nuevos mercados. Foto: Difusión.

La reserva motivó la creación de la empresa social Numberi SAC, responsable de gestionar la marca Amarakaeri y comercializar productos nativos. Su principal objetivo es asegurar la sostenibilidad financiera y posicionar los bienes de las comunidades en nuevos mercados.

Uno de los productos conocidos de esta gestión es el chocolate Amarakaeri, un producto orgánico elaborado con 46 variedades de cacao nativo identificadas en la reserva. Su lanzamiento oficial fue en julio de 2025, durante el Salón del Cacao y Chocolate en Lima, marcando un acontecimiento para la producción sostenible amazónica.

La elaboración del chocolate Amarakaeri involucra a hombres y mujeres de los pueblos indígenas Harakbut, Yine y Matsigenka. La materia prima proviene de comunidades como Barranco Chico, Shipetiari, Puerto Luz, San José de Karene y Shintuya, zonas afectadas anteriormente por la minería y la tala ilegal.

Walter Quertehuari Dariquebe, presidente del ECA Amarakaeri, explica:

“El objetivo es diversificar la economía y que, en algún momento, esta actividad desaparezca. Lamentablemente, la intervención del Estado es limitada y el reto para nosotros es aún mayor”.
El chocolate Amarakaeri se elabora con 46 variedades de cacao nativo recolectadas por las comunidades Harakbut, Yine y Matsigenka, reflejando diversidad y tradición amazónica. Foto: Difusión.

Actualmente, el chocolate Amarakaeri se ofrece en cinco presentaciones: chocolate con leche al 45%, chocolates al 70%, 75%, 80% y una pasta de cacao al 100%. Está en desarrollo la incorporación de ingredientes amazónicos como la castaña y el copoazú para diversificar la oferta y añadir mayor valor a la producción.

En la comunidad nativa de Monte Salvado, ubicada en el sector Las Piedras, el bionegocio del huicungo beneficia a 28 mujeres y a sus familias. El huicungo, conocido también como palmera murumuru (Astrocaryum murumuru), permite recolectar su fruto del suelo sin necesidad de talar la planta. De la semilla se obtiene una manteca apreciada en la industria cosmética por sus propiedades antiinflamatorias y antioxidantes.

A partir de 2025, un acuerdo de conservación en el entorno del Parque Nacional Alto Purús ha fortalecido este proyecto, que involucra el apoyo técnico del SERNANP, la Sociedad Zoológica de Frankfurt y el Legacy Landscapes Fund. Las líneas de acción contemplan capacitaciones, centros de acopio, elaboración de reglamentos internos y la formalización de cadenas comerciales.

Maglin Alvarado Vargas, de la Asociación de Mujeres Yine Konaji, subraya la importancia del rol femenino:

“Para nosotros, el huicungo es una oportunidad para salir adelante sin dañar nuestros bosques, nos ha permitido generar ingresos, dar trabajo a los propios comuneros..., lo más importante es que este proceso está siendo liderado por las mujeres, eso fortalece nuestro rol dentro de la comunidad”.

La proyección en Monte Salvado es que, en el corto plazo, las 176 hectáreas de huicungo permitan una producción inicial de entre seis y nueve toneladas, con la expectativa de llegar a 22 toneladas por cosecha a mediano plazo. Esta comunidad se encuentra, además, en una zona donde se registran avistamientos periódicos de pueblos indígenas en aislamiento voluntario, como los Mashco Piro.

La producción de castaña amazónica en Puerto Arturo ha permitido reducir la deforestación, mejorar los ingresos familiares y evitar el ingreso de jóvenes a la minería ilegal. Foto: Difusión

En Puerto Arturo, a media hora de Puerto Maldonado, la cosecha de castaña amazónica representa uno de los principales motores económicos y sociales actuales. Tradicionalmente, las familias dependían de la tala de madera, pero la transición a la producción de castaña ha generado mayores beneficios económicos, disminución de la deforestación y una alternativa para que los jóvenes no ingresen a la minería ilegal.

Martín Huaypuna Flores, fundador de la Asociación Forestal Indígena de Madre de Dios (AFIMAD), comparte:

“Antes de la castaña la principal actividad económica era la madera, ahora hemos demostrado que se puede tener mayor beneficio con menor inversión... También se evita que los jóvenes trabajen en la minería ilegal”.

En los tres últimos años, AFIMAD consolidó la organización de productores y abrió las puertas a los mercados nacional e internacional, enviando castañas amazónicas a Corea del Sur, Estados Unidos, España y Alemania. El respaldo técnico de Conservación Amazónica (ACCA) ha fortalecido la capacidad productiva y la labor de los agricultores como guardianes del bosque.

Estas experiencias confirman que emprender modelos sostenibles permite crear alternativas económicas reales para las comunidades, generando empleo digno y fortaleciendo la autonomía local. Persisten desafíos relacionados con la presión de la minería ilegal, la limitada intervención estatal y la necesidad de asegurar el bienestar ambiental y social a largo plazo.

El empuje de iniciativas basadas en el cacao nativo, el huicungo y la castaña muestra que las comunidades nativas pueden construir opciones de desarrollo propias, contribuyendo a preservar la biodiversidad y promoviendo una Amazonía sostenible desde el liderazgo local.

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