El Santuario Histórico de Machu Picchu vuelve al centro del debate público por la necesidad de definir con precisión cuántas personas pueden recorrerlo sin afectar su conservación. El flujo constante de turistas, tanto nacionales como extranjeros, mantiene una presión permanente sobre uno de los espacios culturales y naturales más visitados del país. Las decisiones que se adopten en los próximos meses marcarán el rumbo de la gestión turística del sitio.
Desde el Ejecutivo se reconoce que la regulación vigente responde a un contexto distinto al actual. El crecimiento sostenido de la demanda, los cambios en los hábitos de viaje y los riesgos asociados al clima obligan a revisar los criterios técnicos que rigen el acceso a la ciudadela inca. En ese escenario, el Ministerio de Cultura avanza en la elaboración de un nuevo estudio especializado.
El objetivo central consiste en contar con información actualizada que permita ordenar los ingresos, definir recorridos y establecer condiciones claras para los visitantes. El anuncio del inicio de este proceso abre una etapa clave para la planificación del santuario, con impactos directos en la actividad turística y en la protección del patrimonio.
Estudio técnico y plazos definidos
El ministro de Cultura, Alfredo Luna Briceño, informó que en septiembre se contará con el informe técnico que permitirá determinar la carga adecuada de visitantes en Machu Picchu. En declaraciones a TV Perú, precisó que la adjudicación para la realización del estudio correspondiente se dará “en las próximas semanas”.
El titular del sector explicó que el trabajo tendrá una duración aproximada de cinco o seis meses. “En septiembre ya lo deberíamos tener”, indicó al referirse al documento que servirá de base para las futuras decisiones sobre el aforo permitido en el santuario.
Luna recordó que la carga de visitantes vigente fue fijada en 2019 y que desde entonces no recibió modificaciones. Según señaló, esta situación respondió a la necesidad de evitar la paralización de actividades vinculadas al turismo y a la economía local. Sin embargo, el paso del tiempo y el aumento del flujo turístico evidencian la urgencia de una revisión técnica.
El ministro detalló que el estudio deberá establecer parámetros claros sobre varios aspectos clave. Entre ellos, el número máximo de visitantes, las condiciones de circulación dentro del santuario, los accesos disponibles y los circuitos habilitados para el recorrido.
Actualmente, existen tres circuitos definidos, aunque el sector Cultura plantea ampliar esa oferta. “La idea es que se tengan más”, señaló el ministro al explicar que una mayor diversificación permitiría distribuir mejor a los visitantes y reducir la presión sobre áreas específicas.
Luna sostuvo que los circuitos deben adecuarse al tipo de turismo que se practique. Algunos visitantes priorizan el conocimiento del sitio arqueológico, mientras otros muestran mayor interés por la biodiversidad del entorno natural. “Cada uno tiene un tratamiento especial en la orientación del viaje”, afirmó.
Cifras de visitas y comportamiento del turismo
Durante el año 2025, Machu Picchu recibió un millón 600 mil visitantes, según datos del Ministerio de Cultura. En temporada alta, el ingreso diario alcanza los 5.600 turistas, cifra que representa el límite máximo permitido en los periodos de mayor demanda.
En temporada baja, el aforo autorizado se sitúa en 4.500 personas por día. No obstante, Luna advirtió que ese número suele reducirse hasta los 3.000 visitantes. Esta caída responde, principalmente, a que los turistas nacionales no acostumbran programar su visita con anticipación, lo que impacta en la ocupación efectiva de los cupos disponibles.
Estas variaciones estacionales forman parte del análisis que deberá considerar el nuevo estudio, con el fin de ajustar la planificación a la dinámica real del turismo.
Plan Maestro con visión al 2046
El ministro recordó que el pasado 8 de enero se aprobó el Plan Maestro del Santuario Histórico de Machu Picchu con una proyección al año 2046. La fecha coincidió con los 45 años de la creación oficial del santuario. La ejecución de este plan se encuentra prevista para el periodo 2026-2030.
Luna destacó que el santuario alberga 60 monumentos arqueológicos, 80 especies de mamíferos, más de 400 aves y más de 3.000 especies botánicas dentro del parque natural. Esta diversidad refuerza la necesidad de una gestión integral que considere tanto el patrimonio cultural como el natural.
Sobre este punto, señaló que “el Plan Maestro lo que nos va a permitir es seguir una serie de pautas para hacer frente a los cambios climáticos” y a los incendios forestales vinculados a estos fenómenos y a la acción humana.
En relación con el parque arqueológico, el ministro indicó que se requiere un tratamiento permanente frente a las lluvias y al contacto directo con los turistas. Las estructuras incas presentan una exposición constante a factores naturales que aceleran su deterioro.
Luna precisó que resulta necesario conservar las rocas utilizadas en la construcción, las cuales enfrentan riesgos por la presencia de hongos y la acción del agua. También señaló que cerca del 20% de la ciudadela fue reconstruido por arqueólogos a lo largo del tiempo, y que esas áreas no cuentan con la misma fortaleza que las estructuras originales, por lo que requieren refuerzos específicos.
Ajuste de cupos y sistema de reservas
En paralelo a estos anuncios, el Ministerio de Cultura informó la habilitación, desde el 17 de noviembre, del sistema de reserva y pago de boletos para el ingreso a la Red de Caminos Inca durante el año 2026. El mecanismo incluye todas las rutas disponibles, incluida la nueva Ruta 6, y busca ordenar los flujos turísticos hacia el santuario.
La entidad precisó que en fechas de mayor demanda el aforo máximo conjunto de Machu Picchu será de 5.600 visitantes diarios, mientras que durante el resto del año se mantendrá en 4.500 personas. La diferenciación de cupos responde al objetivo de equilibrar la actividad económica generada por el turismo con la protección del sitio declarado Patrimonio Mundial.