El Equipo Especial Lava Jato dejó de existir. El fiscal de la Nación interino, Tomás Aladino Gálvez, concretó lo que venía anunciando desde hace meses: mediante cuatro resoluciones publicadas en el diario oficial El Peruano, se dispuso la disolución de los equipos especiales Lava Jato, Eficcop, Eficavip y Cuellos Blancos.
La decisión no tomó por sorpresa. El propio fiscal interino había adelantado que la medida se haría efectiva el día de Reyes, el 6 de enero, fecha que vinculó simbólicamente con “el fin de los reyes”, en clara alusión a Rafael Vela y José Domingo Pérez, el excoordinador y uno de los fiscales más representativos del equipo encargado de las acusaciones contra Odebrecht y otras constructoras brasileñas.
Pese a que Rafael Vela expresó públicamente su preocupación por la desactivación del equipo y solicitó que la decisión fuera reconsiderada, Tomás Aladino Gálvez ratificó el anuncio que había formulado incluso antes de asumir el cargo.
La Resolución N.° 007-2026-MP-FN, que dispone la desactivación del Equipo Especial Lava Jato, redefine la situación funcional de sus principales integrantes, entre ellos los fiscales José Domingo Pérez y Rafael Vela, así como la del resto del personal fiscal que formaba parte de esta estructura. Aunque el Ministerio Público sostiene que se trata de una reorganización administrativa, el documento marca el cierre de un modelo de trabajo especializado que operó durante casi una década.
Rafael Vela: salida de la coordinación del equipo
La situación de Rafael Vela Barba es abordada de manera directa en la resolución. El documento lo menciona de manera explícita en sus disposiciones principales al dar concluida su designación como coordinador del Equipo Especial Lava Jato, cargo que ejercía desde su creación. Con esta decisión, Vela deja de liderar el equipo y de cumplir funciones de coordinación estratégica.
No obstante, la resolución no dispone su cese ni su separación del Ministerio Público. Por el contrario, establece que continuará desempeñándose como fiscal superior en las Fiscalías Superiores Nacionales Especializadas en Delitos de Lavado de Activos. Al igual que ocurre con otros fiscales, no se le asigna un despacho específico ni se detallan los casos que quedarán bajo su responsabilidad.
Con esta medida, se elimina la figura de una coordinación unificada del caso Lava Jato, diluyendo la conducción centralizada que caracterizó el funcionamiento del equipo durante años.
José Domingo Pérez: redistribución sin despacho específico
En el caso del fiscal provincial José Domingo Pérez Gómez, la resolución no lo menciona de manera individual ni lo incluye en la lista nominal de fiscales que figura como anexo. Sin embargo, sí establece la conclusión de su incorporación al Equipo Especial Lava Jato, junto con la del resto de fiscales provinciales y adjuntos que integraban dicha estructura.
De acuerdo con el texto, Pérez pasa a ser redistribuido dentro del subsistema de fiscalías especializadas en delitos de lavado de activos, específicamente a la Primera o Segunda Fiscalía Supraprovincial Corporativa Especializada en esta materia. No obstante, la norma no precisa a qué despacho concreto será asignado ni qué cartera de casos asumirá tras esta reubicación.
La resolución tampoco fija plazos ni condiciones para su incorporación efectiva a un nuevo despacho, dejando esa decisión en manos de la administración interna del Ministerio Público.
Qué ocurre con los otros fiscales del Equipo Especial
Además de Pérez y Vela, la resolución alcanza a todos los fiscales que integraban los ocho despachos del Equipo Especial Lava Jato. En un anexo, el documento incluye una lista nominal de fiscales superiores, provinciales y adjuntos respecto de los cuales se dispone la conclusión de sus designaciones o destaques en el equipo.
Para todos ellos, la medida ordena su redistribución hacia las fiscalías supraprovinciales y superiores especializadas en lavado de activos. La norma precisa que mantienen su categoría, plaza y condición funcional, pero no define despachos concretos ni asignaciones individuales, dejando esas decisiones para una etapa posterior. Con ello, el Equipo Especial Lava Jato deja de existir como estructura autónoma, aunque las investigaciones continúan bajo una nueva organización.