Una nueva versión sobre el violento episodio ocurrido en la localidad de Vijus, en el distrito de Pataz, apunta a que un presunto asalto a una bocamina habría desencadenado el enfrentamiento que dejó tres personas fallecidas en la víspera de Año Nuevo. El hecho se produjo al interior de un socavón y, hasta el momento, la Policía Nacional del Perú ha confirmado la muerte de tres personas, cuyos cuerpos fueron trasladados al puesto de salud de Vijus, mientras continúa la búsqueda de al menos siete desaparecidos.
El analista en seguridad Pedro Yaranga señaló que el ataque se registró en una zona que, por su ubicación estratégica, debería contar con un resguardo permanente del Estado. Vijus se encuentra cerca de las orillas del río Marañón y es uno de los puntos donde opera el comando unificado de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional, instalado tras anteriores hechos de violencia en Pataz. Pese a ello, el ataque ocurrió en horas de la noche, aprovechando el contexto de las celebraciones de Año Nuevo.
Enfrentamiento en el socavón
Según Yaranga, la información preliminar recogida entre los pobladores apunta a que el hecho estaría vinculado a la invasión de una bocamina, una práctica recurrente en la zona. “Normalmente estos delincuentes lo que hacen es invadir algunas bocaminas, algunas veces para sustraer material minero y en otros casos para invadir y entregar a una empresa mayor”, explicó en entrevista con Exitosa.
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Este tipo de incursiones suele derivar en enfrentamientos directos dentro de los socavones, donde la visibilidad es reducida y el acceso resulta complejo para las autoridades. Yaranga advirtió que, en estos casos, no puede descartarse la existencia de más víctimas en el interior de la bocamina. “Cuando hay esta invasión, se produce un enfrentamiento cuerpo a cuerpo en el interior de la bocamina”, señaló, al remarcar que los socavones se extienden por varios kilómetros y que los cuerpos no necesariamente se encuentran en un solo punto.
El especialista también descartó que se trate de un caso de minería ilegal en sentido estricto, y subrayó que el trasfondo del hecho sería netamente delincuencial. A su juicio, estas acciones responden a dinámicas criminales que operan desde hace años en el distrito de Pataz, incluso antes de la declaratoria de emergencia.
Sin embargo, la Minera Poderosa emitió un comunicado informando que las tres personas fallecidas pertenecerían a bandas de mineros ilegales que se disputan el control del área.
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Un conflicto persistente en Pataz
El presunto asalto en Vijus vuelve a poner en cuestión la efectividad del estado de emergencia decretado en la zona. Para Yaranga, el problema central no es únicamente la falta de presencia policial o militar, sino un conflicto estructural no resuelto entre la gran minería y las comunidades locales, que históricamente han desarrollado actividades extractivas en el territorio.
El analista explicó que gran parte de la población de Pataz no es migrante, sino comunidades ancestrales organizadas en rondas campesinas, y que la generalización del término “minería ilegal” ha contribuido a profundizar tensiones. En ese contexto, bandas criminales aprovechan los vacíos de control y los desacuerdos locales para ejecutar asaltos, invasiones y ataques como el ocurrido en la bocamina de Vijus.