Mantener una alimentación saludable es esencial no solo para sentirnos bien físicamente, sino también para preservar nuestra salud mental y prevenir enfermedades crónicas. En el Perú, instituciones como el Ministerio de Salud (Minsa) y el Seguro Social de Salud (EsSalud) destacan que una alimentación equilibrada, junto con actividad física regular, resulta clave para evitar problemas como sobrepeso, obesidad, diabetes, hipertensión, enfermedades cardiovasculares y otros males asociados a la mala nutrición. En este contexto, acudir a un nutricionista puede marcar la diferencia: un profesional capacitado puede ayudarte a diseñar un plan alimenticio adaptado a tus necesidades.
10 motivos para ir a consulta médica con un nutricionista
- Controlar o prevenir el sobrepeso y la obesidad: si tienes exceso de peso, un nutricionista puede ayudarte a elaborar un plan equilibrado, reducir calorías de forma segura y mejorar tus hábitos alimenticios.
- Manejo de enfermedades crónicas como diabetes o hipertensión: una dieta adecuada ayuda a regular azúcar, presión arterial y a prevenir complicaciones.
- Corregir malos hábitos alimenticios: muchos consumen alimentos procesados, ultraprocesados o con exceso de azúcares, grasas y sodio, por lo que una consulta puede orientarte hacia opciones más sanas.
- Mejorar tu energía, bienestar y estado general: una alimentación equilibrada promueve buen funcionamiento del cuerpo, energía diaria, vitalidad y salud mental.
- Optimizar la alimentación según tu fase de vida o necesidades especiales: edad, actividad física, embarazo, lactancia, enfermedades o trabajo influyen en tus requerimientos; un nutricionista personaliza tu plan.
- Prevenir enfermedades futuras: comer saludablemente reduce el riesgo de dolencias como diabetes, hipertensión, obesidad, enfermedades cardiovasculares u otras crónicas.
- Promover una alimentación variada y nutritiva: un profesional puede ayudarte a incorporar frutas, verduras, granos integrales, proteínas magras y reducir alimentos poco saludables.
- Formar hábitos sostenibles a largo plazo: no se trata solo de bajar de peso rápido, sino de construir un estilo de vida duradero y equilibrado.
- Orientación en casos de trastornos alimenticios o desnutrición: si hay deficiencias nutricionales, anemia u otros problemas, un nutricionista evalúa y corrige mediante un plan adecuado.
- Asesoría basada en evidencia y seguimiento profesional: un nutricionista colegiado evalúa tu caso particular, monitorea avances y ajusta recomendaciones, lo que es más confiable que modas o dietas autoimpuestas.
Los tres problemas nutricionales más comunes en el Perú
En el país, conviven al menos tres grandes desafíos nutricionales:
- Sobrepeso y obesidad: según el Minsa, aproximadamente 15 millones de personas adultas presentan sobrepeso u obesidad, una situación que se incrementó tras la pandemia.
- Mala alimentación y exceso de alimentos procesados: muchas dietas carecen de frutas, verduras y alimentos naturales, privilegiando comidas altas en calorías, grasas saturadas y azúcares. Esto favorece el sobrepeso, obesidad y enfermedades crónicas.
- Doble carga de malnutrición: desnutrición infantil y obesidad en adultos: en algunos hogares coexisten deficiencias nutricionales (falta de micronutrientes, bajo peso) con exceso calórico, lo que representa un problema de salud pública y tiene un costo social y económico elevado.
Estos problemas afectan tanto la salud individual como colectiva, por lo que la guía de un especialista en nutrición puede ser fundamental para revertirlos.
Diferencia entre dieta y régimen alimenticio
Aunque a veces se usan como sinónimos, hay una distinción útil:
- Dieta se refiere al conjunto habitual de alimentos y bebidas que una persona consume en su vida diaria. Puede ser saludable o no, dependerá de la calidad, variedad y balance nutricional.
- Régimen alimenticio suele implicar un plan estructurado, diseñado por un profesional (por ejemplo, un nutricionista), con objetivos específicos: bajar de peso, mejorar control de una enfermedad, optimizar el rendimiento físico o recuperarse de una patología. Un régimen busca un cambio consciente y adaptado a necesidades individuales.
Por eso, muchas personas con dietas poco equilibradas no mejoran su salud; en cambio, con un régimen alimenticio bien diseñado se puede alcanzar bienestar, equilibrio y prevención de enfermedades.