Así es cómo puedes reducir el nivel de alerta del cerebro para aliviar la ansiedad

Estas prácticas ayudan a bajar la intensidad de la alarma interna y a recuperar una sensación de control sobre el propio cuerpo y la mente

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Inhalar y exhalar lentamente activa el sistema nervioso parasimpático, responsable de relajar el cuerpo y calmar la mente (Imagen Ilustrativa Infobae)

La ansiedad es uno de los trastornos de salud mental más comunes en el mundo, y el Perú no es la excepción. De acuerdo con el Ministerio de Salud (Minsa) y el Seguro Social de Salud (EsSalud), alrededor del 20 % de los peruanos ha experimentado síntomas relacionados con la ansiedad, lo que representa millones de personas que conviven a diario con preocupaciones excesivas, tensión muscular, palpitaciones y pensamientos intrusivos que afectan su calidad de vida. Aunque se trata de una respuesta natural del organismo frente a situaciones de peligro o estrés, cuando la ansiedad se vuelve crónica o desproporcionada puede resultar incapacitante.

En este contexto, resulta clave explorar diversas maneras de aliviar los síntomas de la ansiedad. Una de las estrategias más efectivas es reducir el nivel de alerta del cerebro, ya que este estado de hiperactivación constante es el que mantiene al cuerpo en tensión y alimenta el círculo de la ansiedad. Comprender cómo lograrlo puede marcar la diferencia entre vivir atrapado en el miedo o recuperar la calma y el bienestar.

Cómo puedes reducir el nivel de alerta del cerebro para aliviar la ansiedad

El cerebro humano posee un sistema de alarma natural diseñado para mantenernos a salvo frente a amenazas. Sin embargo, en las personas con ansiedad, este sistema permanece activado incluso en ausencia de peligros reales. Reducir el nivel de alerta no significa apagar el cerebro, sino enseñarle a diferenciar entre un peligro real y uno imaginado.

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Dormir entre 7 y 8 horas por noche favorece la regulación emocional y evita que el cerebro se mantenga en estado de alerta permanente (Imagen Ilustrativa Infobae)

Algunas estrategias prácticas incluyen:

  • Respiración consciente y profunda: inhalar y exhalar lentamente activa el sistema nervioso parasimpático, responsable de relajar el cuerpo y calmar la mente.
  • Ejercicio físico regular: caminar, nadar, bailar o practicar yoga ayuda a liberar endorfinas y a reducir la hiperactivación cerebral.
  • Mindfulness y meditación: estas técnicas entrenan la atención plena y permiten que el cerebro se enfoque en el presente, disminuyendo la rumiación de pensamientos negativos.
  • Rutinas de sueño saludables: dormir entre 7 y 8 horas por noche favorece la regulación emocional y evita que el cerebro se mantenga en estado de alerta permanente.
  • Reducción del consumo de cafeína y alcohol: estas sustancias pueden aumentar la excitación del sistema nervioso y empeorar los síntomas ansiosos.
  • Terapia psicológica: el acompañamiento profesional permite identificar los pensamientos distorsionados que alimentan la ansiedad y reentrenar la mente hacia una respuesta más equilibrada.

Estas prácticas, combinadas, ayudan a bajar la intensidad de la alarma interna y a recuperar una sensación de control sobre el propio cuerpo y la mente.

Relación entre la ansiedad y el nivel de alerta del cuerpo

La ansiedad y el nivel de alerta están estrechamente vinculados. Cuando el cerebro percibe una amenaza, real o imaginaria, activa el sistema nervioso simpático, responsable de la conocida respuesta de lucha o huida. Esto provoca un aumento del ritmo cardíaco, respiración acelerada, tensión muscular y liberación de hormonas como la adrenalina y el cortisol.

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En una situación puntual, esta respuesta es adaptativa y necesaria. Pero cuando se mantiene de manera continua, el cuerpo se ve sometido a un desgaste excesivo que afecta tanto a la salud mental como a la física. Por ejemplo, el exceso de cortisol puede contribuir a problemas digestivos, dolores musculares, insomnio e incluso mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares.

Sustancias como la cafeína y el alcohol pueden aumentar la excitación del sistema nervioso y empeorar los síntomas ansiosos (Shutterstock)

Reducir el nivel de alerta del cerebro es, por tanto, una forma de interrumpir ese círculo vicioso en el que los síntomas físicos alimentan la ansiedad y esta, a su vez, intensifica los síntomas.

Tipos de trastornos de ansiedad

La ansiedad no se manifiesta de una sola manera; existen distintos trastornos reconocidos clínicamente que muestran cómo el nivel de alerta del cerebro puede variar según el caso:

  • Trastorno de ansiedad generalizada (TAG): preocupación constante y desproporcionada sobre múltiples aspectos de la vida diaria.
  • Trastorno de pánico: episodios repentinos de miedo intenso acompañados de síntomas físicos como palpitaciones, falta de aire y mareos.
  • Fobias específicas: miedos irracionales frente a objetos o situaciones concretas, como volar o ver arañas.
  • Trastorno de ansiedad social: temor excesivo a ser juzgado o rechazado en contextos sociales.
  • Trastorno obsesivo-compulsivo (TOC): pensamientos intrusivos que generan ansiedad y llevan a realizar conductas repetitivas para aliviarla.
  • Trastorno por estrés postraumático (TEPT): reexperimentación de sucesos traumáticos que mantienen al cerebro en estado de alerta crónico.

Cada uno de estos trastornos refleja cómo el sistema de alarma cerebral puede activarse de manera anómala y persistente, limitando el bienestar emocional.