El Poder Judicial dictó nueve meses de prisión preventiva para Miguel Ángel Requejo Astochado, quien es investigado por el ataque perpetrado con su camioneta contra el restaurante El Charrúa, en La Molina. La decisión fue tomada tras la audiencia encabezada por la jueza Kharla Orellana Sánchez, quien acogió el pedido formulado por la Fiscalía por los presuntos delitos de homicidio calificado en grado de tentativa y omisión de socorro.
Durante su alocución, la jueza mencionó que el imputado no cuenta con arraigo familiar ni laboral. Además, que quedó demostrado que es una persona sumamente violenta y que sería capaz de modificar los elementos de prueba. “Es más probable que se oculte en cualquier lugar del país con la finalidad de evadir la responsabilidad y no presentarse cuando sea requerido, generando impunidad”, expresó. “Al no tener arraigo permite colegir que encontrándose en libertad trataría de eludir la justicia”, agregó.
La medida privativa de libertad se fundamenta en la gravedad de los hechos ocurridos la noche del 2 de julio, cuando Requejo fue protagonista de una violenta discusión al interior del restaurante. De acuerdo con la investigación fiscal y los testimonios recabados, tras el altercado, el empresario abandonó el local, regresó en su camioneta y la estrelló deliberadamente contra el establecimiento, impactando el área donde minutos antes se encontraban las personas implicadas en la gresca.
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La jueza Orellana consideró fundados los argumentos del Ministerio Público sobre riesgo de fuga y posible obstaculización de la investigación. El expediente presentado evidenció que Requejo había salido del restaurante tras la pelea y, lejos de calmarse, optó por regresar a bordo de su Lexus, ingresando a alta velocidad y sin detenerse frente a la fachada del establecimiento.
Durante la audiencia, Requejo intervino entre lágrimas, pidió disculpas públicamente y negó haber estado ebrio. Aseguró que perdió sus lentes durante la pelea y que, al regresar al restaurante, no tenía clara percepción del entorno. Dijo sentirse en shock y sostuvo que no tuvo nunca la intención de “hacer daño” deliberadamente, pidiendo la oportunidad de reparar los daños trabajando y apoyando a su familia.
Las palabras de Requejo no convencieron a la magistrada. La jueza Orellana determinó que, ante la gravedad de los cargos, la reincidencia en conductas violentas y la existencia de testimonios sobre intentos previos de buscar un arma, la prisión preventiva es la medida proporcional y necesaria. Al respecto, la defensa legal del acusado anunció que apelará la decisión, pero Requejo permanecerá internado en un penal mientras se desarrollan las investigaciones.
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