Desafío sostenible: articular para reciclar

Establecer políticas públicas que pongan en funcionamiento una adecuada gestión de residuos es esencial para que el país avance en materia de reciclaje.

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Imagen de una persona reciclando (COGERSA/Europa Press)
Imagen de una persona reciclando (COGERSA/Europa Press)

¿Cuántas veces hemos escuchado que la tierra está en peligro? ¡Muchas! A medida que la crisis climática sigue avanzando, cada vez son más los que opinan que la especie humana está poniendo en peligro el ecosistema. Estamos condenándonos a desaparecer si seguimos alterando las condiciones de vida que hacen posible nuestra existencia en el mundo.

El futuro nos obliga a reflexionar sobre cómo conseguir alimento suficiente para todos, pero también cómo gestionar los desechos que cada uno de nosotros generamos y en ese sentido, preguntarnos ¿cómo contribuimos con el medio ambiente y qué acciones estamos realizando para hacer frente a la contaminación?

Como ciudadanos, cumplimos un rol protagónico en la cadena de reciclaje. Este rol empieza desde que elegimos qué productos comprar, qué consumimos y finalmente cómo lo desechamos. Por ello, es fundamental que promovamos una cultura de reciclaje, que si bien nace de uno mismo, necesariamente también implica una responsabilidad compartida con el Estado y el sector privado.

Por tal motivo, es necesario —y estratégico— crear alianzas público-privadas con la sociedad civil, para realizar proyectos de corresponsabilidad que integren un correcto manejo de nuestros residuos, además de aprobar y reforzar en cuanto antes políticas como el Régimen Especial de Gestión y Manejo de Residuos de Envases y Embalajes en el Perú —que se encuentra próximo a ser aprobado— y que desde el Estado deben de acelerarse.

El reciclaje: clave para nuestro futuro

¿Por qué reciclar es tan importante para el futuro? Se espera que la población mundial aumente en 2.000 millones de personas en los próximos 30 años, pasando de los 7.700 millones actuales a los 9.700 millones en 2050, pudiendo llegar a un pico de cerca de 11.000 millones para 2100, según la ONU. Cada una de estas personas genera sus propios residuos que multiplicado por toda la población mundial se vuelve una cifra inmanejable.

Por lo anterior, una buena gestión de los recursos es vital para asegurar la supervivencia de la población, ya que —si seguimos a este ritmo— llegará el momento en el que seremos incapaces de gestionar tantos residuos, así que cobra vital importancia una buena cultura del reciclaje por cada tipo de producto con tal de agilizar este proceso.

Antes de reciclar recordemos la regla de las tres erres (3R) de la ecología: reducir, reutilizar y reciclar. Este precepto sirve para cuidar el medio ambiente, específicamente para reducir el volumen de residuos o basura generada.

La primera R habla de reducir o simplificar el consumo de los productos directos, es decir, todos aquellos que se compran y se consumen. Por ejemplo, en lugar de comprar seis botellas pequeñas de una bebida, podemos adquirir dos grandes. Tendremos el mismo producto, pero habremos generado menos basura.

La segunda se refiere a volver a utilizar las cosas y darles la mayor utilidad posible antes de deshacernos de ellas. Por ejemplo, llevemos bolsas reutilizables cuando vayamos a comprar.

La última tarea es la de reciclar, sometiendo materiales usados o desperdicios a un proceso de transformación o aprovechamiento para que puedan ser nuevamente utilizados. Esta actividad cumple un rol clave dentro del modelo de la Economía Circular, que tiene como objetivo la optimización de recursos, la reducción en el consumo de materias primas y el aprovechamiento de los residuos. Materiales como el plástico, vidrio, cartón, papel, aluminio deben ser reciclados.

Es importante tener en cuenta que el reciclaje si bien cuida el medio ambiente también tiene un fuerte impacto en las condiciones socioeconómicas de los países, ya que genera muchos puestos de trabajo y mejora en las condiciones de vida de las ciento de miles de personas que dependen directa o indirectamente del reciclaje. Es indispensable que entendamos la basura no es basura, es materia prima.

Finalmente, para contribuir con la cadena de reciclaje, es necesario que todos los actores involucrados intervengan, desde el sector privado que se encarga de la producción y uso del plástico, pasando por los gobiernos y los consumidores finales.

Fiorella Danjoy
Fiorella Danjoy