Siete de cada diez peruanos son pobres o vulnerables de caer en pobreza, advierte Banco Mundial

La organización internacional alertó que desaceleración económica, alta inflación, informalidad y bajos salarios está afectando a la reducción de la pobreza en el país.

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Los efectos de la crisis de la covid-19 en Perú siguen presentes en el Perú, los índices de pobreza son superiores a los del 2019 y afecta, en el 70% de los casos, a población vulnerable que vive en zonas urbanas, según un estudio publicado por el Banco Mundial.
Los efectos de la crisis de la covid-19 en Perú siguen presentes en el Perú, los índices de pobreza son superiores a los del 2019 y afecta, en el 70% de los casos, a población vulnerable que vive en zonas urbanas, según un estudio publicado por el Banco Mundial.

Durante las dos últimas décadas, el Perú logró reducir gran parte de su pobreza gracias a un significativo crecimiento económico. Sin embargo, la pandemia de la covid-19 frenó estos avances en el país y provocó que cerca de dos millones de personas cayeran en la pobreza.

“Hoy hay más personas pobres y vulnerables que antes de la crisis, y la mayoría de ellas vive en áreas urbanas”, advirtió el Banco Mundial en su último informe ‘Resurgir fortalecidos: Evaluación de Pobreza y Equidad en el Perú’.

Entre 2004 y 2019, la pobreza se redujo de 59% a 20% principalmente por el impulso del crecimiento económico, aunque esta cifra aumento a 26% en 2021 a consecuencia de la pandemia. No obstante, muchas de las personas que salieron de la pobreza permanecieron en la zona de vulnerabilidad: cuatro de cada diez peruanos están en riesgo de caer en pobreza, el nivel más alto desde 2004, señaló el estudio.

La crisis también aceleró la urbanización de la pobreza. Hoy en el Perú, siete de cada diez pobres viven en áreas urbanas. A pesar de ello, los pobres rurales todavía son más pobres que los urbanos.

“La reducción de la pobreza en el Perú en las últimas dos décadas ha sido destacable, sin embargo, hoy siete de cada diez peruanos son pobres o vulnerables de caer en la pobreza”, dijo Luis Felipe López-Calva, director global de Pobreza y Equidad del Banco Mundial.

Informalidad laboral y menos ingresos

Para 2022, dos años después del inicio de la pandemia, la actividad económica se ha recuperado, pero los hogares perciben menos ingresos laborales y la calidad del empleo es menor.

Según el Banco Mundial, el PBI creció a una tasa de 13.4%en 2021 y 2.7% en 2022, volviendo a la tasa de crecimiento del 2019. Sin embargo, entre 2019 y 2021, la tasa de informalidad pasó de 72.7% a 76.8%, lo que representa 693.500 nuevos trabajos informales.

El ingreso laboral mensual promedio todavía era 5% más bajo en 2021 que antes de la pandemia y el gasto fue en promedio 3% más bajo en 2021 que antes de la pandemia.

La alta inflación ha afectado la capacidad adquisitiva de los peruanos en los últimos años.
La alta inflación ha afectado la capacidad adquisitiva de los peruanos en los últimos años.

Inflación

El Banco Mundial señala que es probable que la alta inflación y la incertidumbre política obstaculicen la recuperación económica, y que las tasas de pobreza no se recuperen en el mediano plazo.

El alza en los precios en el Perú se inició a mediados de 2021 y alcanzó 6.4% en diciembre de 2021, como resultado del considerable incremento en liquidez para contrarrestar la caída de la demanda durante la crisis de la covid 19.

Además, la entidad internacional remarcó que, sin un crecimiento económico importante y las reformas necesarias, la pobreza no se recuperará a los niveles previos a la pandemia en el corto plazo.

“En el pasado, el crecimiento sostenido e inclusivo impulsó un proceso sustancial de reducción de la pobreza y desigualdad. Según estimados del impacto directo del crecimiento económico impulsado por los ingresos, 85% de la reducción de la pobreza (usando la línea de USD 6.85 por día) entre 2004 y 2019 se debió al crecimiento económico, mientras que una redistribución más efectiva explicó el 15% restante”, indicó el Banco Mundial.

Recomendaciones del Banco Mundial para retomar crecimiento

- Impulsar el acceso a servicios públicos de calidad. Aunque en las últimas dos décadas hubo mejoras en el acceso a servicios básicos, aun así, casi el 60% de los hogares peruanos carecen de uno o más servicios esenciales como agua potable, saneamiento, electricidad e internet.

- Afrontar la alta informalidad y precariedad laboral: tres de cada cuatro trabajadores son informales y la calidad del empleo ha empeorado a raíz de la pandemia, lo que repercute en la capacidad redistributiva del sistema fiscal. Solo ocho de cada 100 trabajadores tributan directamente sobre sus ingresos laborales, mientras que la mayor carga de recaudación está en el Impuesto General a las Ventas (IGV).

La pandemia de la covid-19 hizo retroceder diez años los avances hechos por Perú en su lucha contra la pobreza, que afectó al 30 % de la población en 2020, lo que supuso un incremento de diez puntos porcentuales respecto al año anterior, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INEI).
La pandemia de la covid-19 hizo retroceder diez años los avances hechos por Perú en su lucha contra la pobreza, que afectó al 30 % de la población en 2020, lo que supuso un incremento de diez puntos porcentuales respecto al año anterior, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INEI).

- Cerrar las persistentes brechas de género para impulsar el crecimiento económico y la reducción de la pobreza. En las últimas dos décadas, las mujeres no aumentaron su tasa de participación en el mercado laboral con respecto a los hombres (cerca de 20 puntos menos). En promedio las mujeres tienen empleos de menor calidad y de productividad más baja.

“Corregir el rumbo requiere impulsar el crecimiento por encima de la senda actual”, remarcó Pilar Maisterra, directora interina del Banco Mundial para la región Andina. “Para que este crecimiento sea inclusivo y centrado en mejorar la capacidad productiva de la población más pobre, se debe impulsar el empleo de calidad y la participación laboral de las mujeres, así como mejorar la gestión de recursos y la capacidad de implementación de los gobiernos locales y regionales” agregó Maisterra.

Para resurgir fortalecidos de la crisis, en el corto plazo, es imprescindible recuperar las pérdidas de capital humano causadas por la pandemia, especialmente en la recuperación de aprendizajes, condiciones laborales y de salud.

De cara al futuro, se necesitará actualizar los sistemas de protección social para responder a la creciente urbanización de la pobreza y a la vulnerabilidad ante nuevas crisis, que serán cada vez más frecuentes en el contexto del cambio climático.

“Perú necesita recuperarse plenamente del impacto de la pandemia, ahora tiene la oportunidad de reducir la fragilidad social y avanzar hacia un crecimiento más equitativo y sustentable”, puntualizó López-Calva.