Horacio Rodríguez Larreta y José Luis Espert (Twitter: @jlespert)
Horacio Rodríguez Larreta y José Luis Espert (Twitter: @jlespert)

Nadie puede negar la dedicación y el empeño de José Luis Espert. Desde que decidió arrojarse a las turbulentas aguas de la política, navega en un mar de dulce de leche.

Lejos de dejarse apabullar por los inconvenientes, el inefable Espert sorteó con transgresora imaginación la seguidilla de entuertos que encontró en el camino. Desde el oficialismo hicieron lo imposible por sacarlo del medio, pero él presentó batalla y se mantuvo a flote.

Lo suyo es pura flexibilidad y resiliencia. Audacia y desprejuicio. Y eso en política, guste o no, suma millas.

Entre las trapisondas que le tendieron y los daños autoinfligidos, el mediático economista llegó hasta aquí. A días de ponerle el cuerpo al papelón de aceptar la renuncia de una de sus candidatas a diputada, a quien atraparon "in fraganti" robando en un supermercado, se lo ve en redes, medios y portales sonriente en la selfie menos pensada.

Incombustible, ahora Espert cierra filas con Horacio Rodríguez Larreta. Desde su cuenta de Twitter, la misma desde la que vapuleó sin freno inhibitorio alguno al Jefe de Gobierno macrista, ahora llama a votarlo.

Si la extraña convergencia tiene que ver con el amor o la mera conveniencia no es materia a debatir. Son momentos demasiado duros para andar arrastrando rencores. No hay tiempo ni resto para andar llorando por los rincones. Pragmatismo puro.

Está claro que el economista no es un hombre rencoroso. Atrás quedó el recuerdo de cuando apenas antes de despegar al Frente Despertar lo durmieron.

La memorable jugada de picardía política en la que Pichetto le comió una ficha clave, arrastrando a Alberto Assef a Juntos por el Cambio, un episodio que dejó a Espert pataleando en el aire y lo obligó a buscar abrigo legal en Unite, otra suerte de Uber de la carrera electoral, quedó en el olvido. Nada de recriminaciones ni lagrimitas.

Tampoco puede decirse que a Rodríguez Larreta el pudor le quite el sueño. Solo se trata de ganar.

Las PASO convalidaron una sospecha. Macri devino un salvavidas de plomo. Medido a boleta completa, Larreta pierde puntos frente a su principal contendiente. Los Fernández traccionan. Hay que arrojar lastre por la borda. Es una tarea urgente. Es aquí, es ahora.

Rodríguez Larreta necesita evitar un balotaje con Matías Lammens, un paso en extremo riesgoso dada la probada volatilidad del contexto.

Los sondeos muestran al presidente de San Lorenzo, ahora candidato del Frente de Todos acortando las diferencias.

Para Larreta, apenas por encima del 50% obtenido en la PASO pero con Lammens, que se alzó con un respetable 34,61 %, y creciendo, no hay margen para lealtades cerradas ni contemplaciones afectivas.

Si el Jefe de Gobierno no llega a la mitad más uno en octubre, se la lleva a noviembre. El escenario más temido.

No está claro que el magro caudal electoral de los "espertanos", quienes llegaron quintos en la ciudad de Buenos Aires con el 3,56%, migre en bloque a las urnas del macrismo capitalino.

No son pocos los libertarios que se expresaron contrariados en las redes.

Si bien algunos vienen pidiendo a Espert que dé un paso al costado para evitar el avance del kirchnerismo, según la interpretación de los larretistas, están los que no se bancan la "panquequeada". Prefieren ver morir al soldado con las botas puestas. Sin defecciones morales ni ideológicas. El hombre, no obstante prefiere huir hacia adelante.

La alianza se selló en un encuentro en el híper cool palacio comunal de la calle Uspallata. La foto en dulce montón deja expuesta la libertad de movimiento que adquirió Rodríguez Larreta tras la devastación de las PASO. Una autonomía en ejercicio que ya lo muestra reperfilado para liderar lo que quede del PRO.

El apoyo de Espert puede que le sume votos a Larreta, pero de manera inexorable le restará a Macri. Lo mismo ocurrirá si Gómez Centurión se suma a dar el sí, cosa que hasta ahora no ha ocurrido.

"Todo suma" es la consigna de la hora en el búnker ahora larretista. Es probable que la emblemática canción de Gilda no suene en los esperados festejos de octubre. Está claro que Horacio no podrá seguir cantando "No me arrepiento de este amor" sin sonrojarse.