Sin lugar a dudas el Gobierno del presidente Mauricio Macri atraviesa horas intensas. Ya no es un sector del radicalismo, léase Federico Storani, Jorge Sappia, Ricardo Alfonsín, quienes le piden un cambio de políticas para continuar dentro de Cambiemos. Es el gobernador Gerardo Morales, en nombre de los cinco gobernadores del radicalismo, que le pide "un golpe de timón urgente para reactivar la economía", porque "la gente no da para más". Le advierte a su Gobierno que sin esto no puede garantizar que la Convención Nacional de la UCR, que se reuniría en mayo, ratifique la continuidad de la sociedad política.

Entre paréntesis, el doctor Jorge Sappia, presidente de dicha convención, aún no fue notificado para convocarla. Sobre los dichos de Morales caben dos lecturas: la de reflejar la realidad doliente que se vive en Argentina, especialmente en el interior del país; pero también podría haber un metamensaje, que es contrarrestar los dichos del jefe de Gabinete, Marcos Peña, quien cree que el grupo que ha llegado en el 2015 es intocable y no admite nuevos integrantes.

La solicitud de Morales también podría leerse como una continuidad de las acciones que el radicalismo viene produciendo en el último tiempo. Tanto el gobernador Alfredo Cornejo de Mendoza como Morales de Jujuy se desmarcaron electoralmente del presidente Macri al desdoblar las elecciones en sus distritos. Ahora, el segundo paso habla de la imposibilidad de contener al radicalismo dentro de la alianza electoral.

Insisto con las horas tensas que vive el Gobierno, dado que, además, el economista Carlos Melconian, con diferencia de horas, fue contundente con dos afirmaciones. Primero, dijo: "Yo tampoco creo en Marcos Peña". Esto es pegar en el ala al propio Presidente, quien siempre ha afirmado que Peña es Macri. La segunda declaración de Melconian fue: "Las inversiones no vienen porque hemos errado el camino". Es la primera vez que alguien que fue parte del Gobierno y sigue dentro de su esquema reconoce que los capitales no vienen por falencias endógenas.

En cuanto al pedido público del gobernador de Jujuy al Gobierno, resulta muy difícil que este acceda, ya que está absolutamente sujeto a las exigencias del FMI. Al mismo tiempo de las súplicas de Morales, el organismo internacional le sugiere al Gobierno, dado que la recaudación viene por debajo de lo esperado, que profundice el ajuste con medidas tales como subir tarifas o elevar la alícuota del IVA sobre lo que tributa el 10,5 por ciento. Esto último impactaría en la canasta básica, así como en educación y salud. Es decir, produciría más incremento de la desocupación, de la pobreza y de la exclusión.

Sencillamente, las sugerencias del FMI para aumentar la recaudación van a contrapelo de cualquier reactivación económica. De seguir este camino, todo indicaría que aumentaría la intolerancia social ante una mayor presión tributaria, al igual que el malhumor electoral

Un sector de economistas consultados entiende que la baja en la recaudación es previsible y lo seguirá siendo, porque no es un problema de falta de control sino de necesidad empresarial ante la baja de la actividad económica. También manifiestan que ante una corrida cambiaria, que entienden que no debiera producirse, el Gobierno puede afrontarla si esta no es masiva, no solo por los 60 millones de dólares diarios habilitados a tal fin por el FMI, sino además porque en mayo, junio y julio aparecerían entre 15 y 20 mil millones de dólares de la cosecha. Y porque queda claro que incluso el Gobierno podría conseguir se suavicen algunas exigencias del FMI dadas las proximidades de las elecciones y la buena sintonía que tiene con el organismo.

El Gobierno con su estrategia monetarista perdió instrumentos de política y esto lo atrapa. Para salir de su propia trampa debiera crear instrumentos reactivadores hoy impensados. Por ahora todo indicaría que la estrategia se centra en que la economía deje de caer. Es lo que se visualiza con la figura de la L, llegar a un peldaño y mantenerse allí los 6 meses restantes a octubre.

El problema más grave, sostienen los economistas consultados, es el inexacto diagnóstico sobre las causas de la inflación. La inflación argentina es de precios relativos y por expectativas. Los israelitas, para salir en su momento de un problema similar al nuestro, acordaron que la indexación es a futuro y no sobre el pasado. Podríamos sintetizar que los problemas económicos en Argentina hoy son el tipo de cambio, la inflación y el uso del dólar. La economía argentina es bimonetaria, pagamos en pesos pero pensamos en dólares.

Mientras tanto, en el andarivel político no deja Argentina de reflejar una situación extraña: el presidente Macri ha dicho que será candidato a su reelección y lo ha ratificado. No obstante, la política duda de ello. Los otros dos candidatos, no candidatos, pero que actúan como tales, Cristina de Kirchner y Roberto Lavagna, la política no duda que se presentarán.

Otra rareza: las encuestas nacionales hablan de paridad entre Cristina Kirchner y Mauricio Macri. Mientras tanto, en las elecciones que se vienen dando en las provincias la foto muestra que sus candidatos salen segundos o terceros.