El papa Francisco frente a la pedofilia

El papa Francisco, al asumir, el 19 de marzo de 2013, debió enfrentar grandes desafíos dentro de la Iglesia: un gran desorden y un alto grado de corrupción económica en el manejo de las finanzas, una Iglesia ensimismada, cerrada con una merma de vocaciones sacerdotales, baja participación de la feligresía, denuncias de casos de pedofilia y fuertes campañas anticatólicas.

El fenómeno de la pedofilia en el mundo

En el mundo el panorama de los abusos sexuales a niños y niñas, fuera de los ámbitos de la investigación, es desconocido. Es aceptado que pedofilia es un mal que atraviesa transversalmente diversos segmentos sociales. En un 97% de los casos estas prácticas se producen en las familias, en un 2% en los ámbitos escolares y el resto en otros ámbitos religiosos, recreativos o deportivos que vincule a hombres adultos con niños o niñas.

El mercado de la pedofilia

El mercado de la pedofilia asume cuatro formas que son: la prostitución infantil, la pornografía infantil, el tráfico de niños y el turismo sexual pedófilo. Según un informe de la Unicef de julio de 2006, alrededor de un millón de niños y adolescentes en el mundo son absorbidos todos los años por el comercio sexual, víctimas inocentes sometidas a un riesgo que amenaza sus vidas. Unicef calcula que son 1,8 millones de niños y niñas quienes la sufren. Miles de millones de dólares por año se calcula que circulan en estos mercados criminales. Sin embargo, es muy poco lo que se difunde acerca de tales lacras mundanas.

Juan Miguel Petit, relator especial de la ONU, en su informe de febrero de 2012 ante la Comisión de Derechos Humanos, expresó: "Tras el descubrimiento del HIV, la demanda de niños cada vez más jóvenes para la prostitución no ha dejado de crecer. Sus agresores ya no son solo pederastas sino también personas que consideran que las relaciones sexuales con los más jóvenes comportan un riesgo menor. Suponen que las personas niños tienen menos probabilidades de haber contraído el virus al haber tenido menos relaciones sexuales y, según algunos informes, en determinadas culturas persisten los mitos de que las relaciones sexuales con una persona virgen o con un menor curan la infección por el HIV/SIDA en la persona mayor".

En los ámbitos de las Iglesias

Antes de recordar la respuesta de estos días del Vaticano a un informe del fiscal general de Pensilvania, Estados Unidos, creo oportuno señalar que la institución Iglesia Católica cuenta con 466 mil clérigos al servicio de 1285 millones de fieles (2015). Respecto de estos casi medio millón de clérigos, quien es detectado es separado de la función, no hay encubrimiento y los hechos son investigados y castigados. Por otra parte, el mal de la pedofilia afecta a los clérigos católicos en un grado mucho menor que a los de otras instituciones religiosas. Mucho menos que las Iglesias Evangélicas, a la cabeza de las cuales se encuentra la Evangélica Pentecostal. Según acreditados investigadores, los sacerdotes católicos y los rabinos son los que menos casos de pedofilia registran.

Boz Tchividjian, profesor de derecho de la Liberty Universtiy, nieto del gran pastor Billy Graham, después de investigar durante años los abusos sexuales cometidos en los medios eclesiales, señaló que los evangélicos no deberían apuntar a los católicos cuando se trata del abuso sexual y mirar más a su propia gente, no encubrir y tratar los casos con mayor transparencia.

Hace justo un año, en el corazón judío de Nueva York, se conocieron 118 víctimas de pedofilia y 85 rabinos judíos involucrados. Todo se inicio en un programa llamado Kol Tzedek para la voz de la justicia hebrea. De todos ellos, 45 se comprobaron hechos aberrantes contra niños y adolescentes entre 4 y 16 años, y 25, condenados a cadena perpetua y sin derecho a fianza. El fiscal Charles Haynes, perteneciente al distrito de Brooklyn en Nueva York, reveló las sentencias, pero no la mayoría de los nombres porque son rabinos que pertenecen a prominentes familias judías de Estados Unidos. Uno de ellos, Nechemya Weberman, violó reiteradamente a una niña de la comunidad de 12 años. A propósito del suceso, el prestigioso periodista italiano Andrea Tornielli, bajo el título "Estados Unidos: escándalo pederastia entre los judíos ortodoxos de Brooklyn", informó en octubre de 2014: "Más de cien, entre niños y muchachos, han sufrido actos de violencia sexual. La investigación ha llevado, durante los últimos tres años, al arresto de 85 miembros de la comunidad".

Al mismo tiempo Tornielli comenta: "El tercer informe sobre la pedofilia del John Jay College de New York afirma que la sensación de que los sacerdotes católicos son una categoría a riesgo en lo relacionado con la pedofilia es falsa. Y demuestra que el fenómeno ha afectado a todas las comunidades religiosas (protestantes, testigos de Jehová, mormones, judíos), pero sobre todo a las escuelas públicas, las sociedades deportivas y los Boy Scout". Agreguemos que el John Jay College of Criminal Justice es un colegio superior de la City University of New York en Midtown Manhattan, Nueva York, acreditado internacionalmente.

"Me pregunto —declara a Vatican Insider el sociólogo turinés Massimo Introvigne, autor del libro Sacerdotes pederastas— qué habría sucedido si en Brooklyn hubieran sido detenidos 85 sacerdotes o sacristanes católicos" (14 de diciembre de 2011).

El porqué de las campañas anticatólicas

¿Por qué cuando se detecta un caso de pedofilia que involucra a un cura se toma el megáfono de la prensa oral, escrita y televisiva y se anuncian las sospechas, se multiplican las noticias y se celebran las condenas, haciendo que recorran el mundo? ¿Por qué se tergiversan los mensajes del actual Santo Padre cuando tomó serias medidas relacionadas con los obispos chilenos luego de las derivaciones de los sucesos del ex sacerdote Karadima (ocurridos en los tiempos de Augusto Pinochet en Chile y condenado por la Iglesia en Roma bajo el papado de Benedicto XVI)? ¿Por qué con igual énfasis no se difunden sus mensajes claros y contundentes y las medidas que adopta?

La encíclica Mit Brennender Sorge ('Mis venerables hermanos') de Pío XI, escrita en 1937 condenaba al nazismo. Dice: "Todo el que tome la raza, o el pueblo, o el Estado, o una forma determinada del Estado, o los representantes del poder estatal u otros elementos fundamentales de la sociedad humana […] y los divinice con culto idolátrico, pervierte y falsifica el orden creado e impuesto por Dios". En respuesta a ello el ministro de Propaganda del Tercer Reich Joseph Goebbels hizo un discurso condenando la (imaginaria) decadencia moral de la Iglesia Católica por los múltiples casos de pedofilia, diatriba que pronunció el 28 de mayo de 1937, lanzando una campaña anticatólica que recorrió el mundo.

Hoy los poderosos ya no son los nazis. Son los dueños de los más grandes capitales mundiales. Ya no divinizan la raza, ni los Estados sino los mercados "con culto idolátrico, pervirtiendo y falsificando el orden creado e impuesto por Dios". Y sienten ofensivas las severas amonestaciones del papa Francisco contra la divinización de los mercados y sobre la distribución universal de los bienes, como sintieron Hitler y Goebbels las palabras del papa Pío XI acerca de la divinización de una supuesta raza superior. Y la respuesta de hoy es la del ministro de Propaganda de ayer: la decadencia moral que revelan unos casos de curas pedófilos en una exagerada confusión que toma la astilla por el árbol, lo que los latinos llamaban pars pro toto. Ser fiel a las enseñanzas de Nuestro Señor Jesucristo es lo que provoca las campañas anticatólicas.

La línea del papa Francisco

La línea marcada desde el primer día de su pontificado por el papa Francisco respecto de la pedofilia a los clérigos consiste en los claros caminos señalados en los Santos Evangelios, la doctrina elaborada por la Santa Madre Iglesia (específicamente el discurso de Juan Pablo II a los participantes de la reunión interdicasterial con los cardenales de los Estados Unidos; las palabras del mismo Pontífice durante la XVII Jornada Mundial de la Juventud de Toronto, del papa Benedicto XVI en un discurso a los obispos irlandeses y a los pocos días al pueblo irlandés, y el papa Francisco en numerosos documentos y homilías, en particular la reciente carta a los obispos chilenos en el mes de mayo próximo pasado en Roma). En orden a quienes caen o son denunciados de caer en ese estado, la prudente investigación, el apartamiento preventivo frente a fundadas sospechas, la invitación al discernimiento y, ante la confirmación, la tolerancia cero por parte de las autoridades en cuanto a las sanciones eclesiásticas y la puesta a disposición del caso ante la Justicia civil. En orden a las víctimas, la justicia, la reparación y el acompañamiento. A todo lo que se suma un serio trabajo de prevención.

Comunicado de Greg Burke

El director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede emitió este jueves un comunicado en el cual valora el informe del fiscal de Pensilvania, que demuestra cómo en seis diócesis, en especial la de Pittsburgh, hubo abusos y encubrimientos registrados hasta el año 2001.

No tan solo vergüenza y dolor

"Hay dos palabras —dice Burke— que pueden expresar los sentimientos (de la Iglesia Católica) frente a estos horribles crímenes: vergüenza y dolor". Tras lo cual añade: "Los abusos descritos en el informe son criminales y moralmente reprobables".

"Crear un ambiente seguro, en la Iglesia y en toda la sociedad"

El Santo Padre, agrega el director de la oficina en su esquela, comprende bien cuánto pueden sacudir la fe y el ánimo de los creyentes estos crímenes, y reitera el llamamiento a "hacer todos los esfuerzos posibles para crear un ambiente seguro para los menores y los adultos vulnerables, en la Iglesia y en toda la sociedad". Es toda una convocatoria a todas las naciones, y en especial a todas las Iglesias.

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