Los Supersónicos y la inteligencia artificial

Por Martín Feldstein

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Robotina, la robot de los supersónicos (The Jetsons, 1962), muy querida por todos, ya indicaba que muchas tareas iban a ser desarrolladas mejor por máquinas, sobre todo las repetitivas. Han pasado cuarenta años y hoy hablamos del aprendizaje automático (Machine Learning), una rama de la inteligencia artificial (IA) cuyo objetivo es desarrollar técnicas que permitan a las computadoras aprender. Esto me permite dictarle a mi celular para escribir este artículo, aprovechando el reconocimiento de voz o pedirle que me recuerde alguna tarea o un llamado que debo realizar.

Deeper Blue, de IBM, fue la primera computadora en derrotar a un campeón del mundo de ajedrez (Garry Kasparov, 1997). En el 2016, un programa informático desarrollado por Google (DeepMind) consiguió vencer, por primera vez, a un campeón profesional de Go (el surcoreano Lee Sedol), un juego milenario de origen oriental. Demis Hassabis, el CEO de DeepMind, piensa que el mundo debe tener control sobre las máquinas que pueden aprender por sí mismas, porque nadie desea producir un Terminator o construir un Frankenstein. De hecho, la condición para la venta de la compañía fundada por Demis a Google fue que se debía crear un Comité de Ética en IA, con la idea de que el mundo debe poder controlar estos desarrollos, algo no concretado aún.

¿Si desarrollo software debo saber de IA o simplemente utilizar estas tecnologías ya disponibles? En la economía API (Interfaces de Programación de Aplicaciones), las subrutinas, las funciones, los procedimientos o los métodos ofrecen sus códigos (software) para ser utilizados por otro software. Esto permite que cualquier desarrollador utilice y pueda así crear nuevas aplicaciones que extienden la frontera de la innovación.

Google ha dado acceso a rutinas que permiten convertir audio en texto en más de 80 idiomas. Esto generó que podamos usar servicios de transcripción de audios que se reciben a través del micrófono del teléfono o nos ha facilitado el control del dispositivo a través de la voz, gracias al uso de modelos de redes neuronales enfocados en el procesamiento del lenguaje natural. Lo vemos en el reconocimiento de imágenes, lo que puede, por ejemplo, identificar contenidos inapropiados y eliminarlos automáticamente, o en la traducción de idiomas.

Pero estas tecnologías también pueden fallar. Todo empezó como un experimento amable y agradable de Microsoft. Presentó al mundo a Tay, la IA que prometía entablar conversaciones con sus seguidores en las redes sociales. Todo iba bien hasta que el programa publicó frases como "Hitler tenía razón, odio a los judíos", porque los usuarios lo volvieron xenófobo.

La IA ayuda a elegir qué libros comprar, qué películas ver y hasta con quién salir. Llamamos "inteligente" al teléfono y pronto va a conducir tu coche. Esta inteligencia hace la mayor parte de las operaciones de Wall Street y controla la energía, el agua y la infraestructura de transporte. Pero la IA también puede poner en peligro nuestra existencia.

Las máquinas son cada año más inteligentes gracias a los avances realizados por empresas como Google, Facebook, Microsoft y muchas otras. El laboratorio de DeepMind ha llevado a cabo un estudio para asegurarnos de que podemos desenchufar las máquinas de autoaprendizaje cuando queramos.

Más allá de todo esto, es probable que los agentes de IA no se comporten de forma óptima todo el tiempo. Cuando sea necesario, un operador humano debe poder presionar el botón rojo y detener una secuencia de acciones perjudiciales. El trabajo de Google DeepMind con el Instituto del Futuro de la Humanidad (IFH) de la Universidad de Oxford es interesante; DeepMind quiere "resolver la inteligencia" y crear una IA de propósito general, mientras que el IFH está investigando las posibles amenazas a nuestra existencia.

Lo bueno es que es mucho lo que puede ayudar. Google Now, como Siri, de Apple, son asistentes personales inteligentes que están disponibles dentro de los teléfonos móviles. Utilizan interfaces de usuario de lenguaje natural para responder preguntas, hacer recomendaciones y realizar acciones mediante la delegación de las solicitudes a un conjunto de servicios web. Por ejemplo, en el correo electrónico ya hay una respuesta inteligente que ofrece tres predeterminadas en función del email recibido, para que el usuario pueda contestar sin tener que perder el tiempo tecleando. Google Calendar dispone de una nueva función denominada Meta. El calendario de Google nos posibilita establecer metas para cumplir objetivos de corto, medio o largo plazo. Es la aplicación la que nos ayuda a cumplir con nuestro propósito.

Hasta ahora, la inteligencia humana no ha tenido ningún rival. ¿Se puede coexistir con seres cuya inteligencia eventualmente supere a la nuestra? Seguramente, la IA nos complementará y contribuirá sobre todo con nuestra calidad de vida, entonces será cuestión de estar alertas, con el botón rojo a mano, porque uno nunca sabe.

Juan Domingo Perón dijo, en siglo XX: "Las personas son buenas, pero si se las controla, son mucho mejores". Con seguridad hoy en día hubiera dicho: "Las máquinas son buenas, pero si se las monitorea, son mucho mejores".

 

@martinfeldstein

 

El autor es CEO de MERITI – Broker de la nube. Es licenciado en Administración (UBA) y especialista en nuevas tecnologías.