Volcán de Fuego hoy: reporte diario sobre su actividad

La Conred de la INSIVUMEH juega un papel crucial en el monitoreo y la emisión de alertas tempranas frente a la actividad volcánica en Guatemala

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El volcán de Fuego visto
El volcán de Fuego visto desde Antigua Guatemala, Guatemala, el 16 de noviembre de 2018. (REUTERS/Jose Cabezas)

Parte de las amenazas naturales a las que se encuentra expuesta Guatemala es a la actividad volcánica de los colosos de Fuego, Pacaya y Santiaguito, misma que se mantiene bajo constante supervisión por parte del Sistema de la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (Conred).

En las últimas horas cada uno de estos volcanes ha presentado diversos tipos de actividad, de acuerdo con el reporte más reciente dado a conocer por el Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología (INSIVUMEH) este jueves 3 de agosto.

Volcán de Fuego

El Observatorio del Volcán de Fuego reporta fumarola de vapor blanco en el cráter a baja altura, así como explosiones débiles a moderadas, las cuales ocurren a un ritmo de entre 3 y 6 por hora, las cuales se elevan alturas de entre 4500 y 4700 msnm (14,764 a 15,420 pies), desplazándose hacia el oeste y noroeste a distancias de 10 a 15 kilómetros, produciendo caída débil de ceniza sobre el área de Finca Palo Verde, Sangre de Cristo, San Pedro Yepocapa y Acatenango.

Estas explosiones elevan pulsos de material incandescente hasta 200 metros de altura sobre el cráter y producen avalanchas débiles y moderadas hacia las barrancas Seca, Taniluyá, Ceniza y La Lajas, así como retumbos débiles y sonidos similares a turbina de avión, con duraciones de 1 a 2 minutos. Por la tarde y noche, las lluvias pueden provocar el descenso de lahares en las diferentes barrancas del volcán, principalmente en la barranca Ceniza.

Volcán de Pacaya

Gente viendo la lava después
Gente viendo la lava después de la erupción del volcán Pacaya en San Vicente de Sales, en el municipio de Escuintla, el 8 de mayo de 2021. (REUTERS/Luis Echeverría)

El Observatorio del Volcán de Pacaya reporta actividad en el cráter Mackenney, en el cual se ha observado desgasificación débil de vapor de agua y otros gases magmáticos a 150 metros de altura sobre el cráter, la cual se desplaza hacia el oeste y noroeste a distancias de hasta 1 kilómetro. No se ha observado incandescencia ni se han escuchado explosiones ni retumbos. Las estaciones sísmicas alrededor del volcán registran algunos eventos de desgasificación y colapsos o caídas de bloques hacia el interior del cráter.

Volcán de Santiaguito

El Observatorio del Complejo Volcánico Santa María-Santiaguito reporta incandescencia en la cúpula del domo Caliente durante la noche y madrugada y columna de desgasificación débil a 500 metros de altura sobre el domo. Las explosiones débiles y moderadas continúan ocurriendo a un ritmo de 1 a 2 por hora, las cuales elevan columnas de vapor de agua y ceniza a alturas de entre 500 y 1000 metros sobre el domo, así como la caída de bloques de roca y el descenso ocasional de flujos de bloques y ceniza de corto alcance hacia los flancos Oeste, Sur y Este del domo Caliente, en especial hacia el promontorio del flujo de lava en los cauces de Zanjón Seco y San Isidro.

El descenso de estos flujos produce ruidos débiles perceptibles en áreas cercanas a los domos y durante la noche y madrugada, es posible observar la incandescencia de estos flujos. El viento hacia el suroeste puede producir la caída de ceniza en áreas cercanas al domo Caliente, como en San Marcos Palajunoj y fincas aledañas. Se recomienda no acercarse al flujo de lava en los cauces Zanjón Seco y San Isidro, debido al intenso calor que éste emite y por los colapsos que todavía ocurren en sus bordes, lo cual podría provocar quemaduras y otras lesiones graves a quienes se acercan al mismo.

La actividad se mantiene en un nivel elevado y continúa apilando material de forma inestable en cúpula del domo Caliente, así como a lo largo del flujo de lava, por lo que se mantiene la posibilidad de que con las explosiones o bien por efecto de la gravedad, parte de este material colapse y se generen flujos piroclásticos de largo alcance hacia el Suroeste, Sur y Este.

Los volcanes más activos de Guatemala

Debido a su localización en el Cinturón de Fuego del Pacífico, los volcanes cubren gran parte de la geografía del país, lo que lo convierte en una de las áreas con mayor densidad de estas formaciones rocosas.

A pesar de que en Guatemala se han reconocido al menos 324 estructuras de origen volcánico, el Instituto Geográfico Nacional (IGN) valida únicamente 32 volcanes, mientras que la Federación Nacional de Andinismo dice que son 37. Los 287 restantes son denominados por el INSIVUMEH como “focos eruptivos”.

Sin embargo, independientemente de las diferencias, en el presente son tres los volcanes que se encuentran activos y que son objeto de vigilancia de las autoridades guatemaltecas: el volcán de Fuego, de Pacaya y de Santiaguito.

El volcán más peligroso de Guatemala

The Volcan de Fuego el
The Volcan de Fuego el 19 de noviembre de 2018. (AP Photo/Moises Castillo)

Ubicado entre los departamentos de Sacatepéquez, Escuintla y Chimaltenango, el de Fuego es el estratovolcán más activo de América Central y uno de los que tiene mayor trascendencia a nivel mundial.

Con más de 3763 metros sobre el nivel del mar, este volcán ha registrado a lo largo de su historia diversas erupciones violentas, como la de 1932, cuando cubrió con ceniza a la ciudad de Antigua Guatemala y algunas partes de Honduras y El Salvador; la de 1974 cuando sus flujos piroclásticos arruinaron parte de la vegetación de los alrededores y enterró parcialmente las comunidades de San Pedro Yepocapa y Acatenango.

El 3 de junio de 2018 tuvo su mayor erupción en lo que va del nuevo milenio, con columnas de ceniza que alcanzaron los 10 mil metros de altura sobre el nivel del mar. Esta actividad dejó 300 personas muertas, 200 extraviadas y 600 lesionados; así como dos millones de ciudadanos perjudicados.

El reporte de su última actividad fuerte fue el pasado 12 de diciembre de 2022, cuando el volcán entró en erupción dejando columnas de ceniza de 500 metros de altura y generando un flujo de lava de 800 metros, con caída de ceniza en localidades de 45 kilómetros a la redonda.