“La logística de la información dentro del proyecto tiene que ser transversal”, destaca Claudio al recorrer el vínculo entre la ingeniería de grandes proyectos y la logística, que incluye desde los equipos que cruzan fronteras en barco o avión hasta la coordinación interna que define si los plazos se cumplen o no.
¿Cuál es tu rol dentro de un proyecto de ingeniería de gran escala?
Me dedico a la coordinación de ingeniería multidisciplinaria: hacer que lo que se diseña en los planos pueda materializarse en obra. Eso implica que distintas especialidades, procesos, mecánica, civil, instrumentación, se hablen entre sí y que la ingeniería que se produce sea construible.
El coordinador no es el que más sabe de cada especialidad. Es el que hace que esas especialidades se interrelacionen. Y cuando la ingeniería está lista, hay que comunicarla de manera que los gestores del proyecto puedan tomar decisiones. Ese es el rol: masticar la información técnica para que quienes llevan adelante el proyecto entiendan qué tienen entre manos.
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¿Cómo cambió la tecnología la manera de trabajar en ingeniería?
Me retrotraigo a mis inicios, cuando todo era plano en 2D: relacionabas un plano con otro, pero no había una interrelación física real entre especialidades. Hoy trabajás en 3D y ves la planta entera: caños, bombas, salas eléctricas, todo lo que pasa bajo tierra. Todo en un solo documento, con todas las especialidades integradas.
Eso cambió la manera de trabajar de una forma muy fuerte. Y la inteligencia artificial suma otra capa: ayuda a chequear, a optimizar, a ir más rápido. No la veo como una amenaza. La tengo como aliada que potencia ideas y acelera resultados. Lo que hay que hacer es aprenderla y usarla bien.
¿Cómo impacta la logística en el trabajo de ingeniería?
Es fundamental, y al principio no la tenía tan en el radar porque había otro sector que se encargaba. Pero cuando entendí que los tiempos logísticos me pegaban directo en los hitos del proyecto, que son inamovibles, cambió completamente mi manera de verlo.
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La logística externa, los equipos, instrumentos y materiales que hay que traer al proyecto, es crítica. Muchas veces estaba todo armado para traer algo en barco y no llegaba a tiempo. Había que transportarlo en un avión. Equipos grandes que se retrasaban y te modificaban todo. Si no tenés incorporado el tiempo logístico desde el arranque, no estás haciendo bien el trabajo.
Pero hay otra logística que no siempre recibe el peso que merece: la logística de la información dentro del proyecto. Tiene que ser transversal. Si no todas las personas están informadas en tiempo y forma, las decisiones no se toman en sintonía y generás retrabajo y retrasos. Son dolores de cabeza que, si los hubieras diagramado de entrada, no habrían existido.
¿Qué aprendiste gestionando equipos interdisciplinarios que no te dio la carrera?
El liderazgo lo aprendí en el camino. Tuve jefes que solo imponían su criterio y no te daban espacio. Y tuve otros que me permitieron hacer, descubrirme, equivocarme. Cuando me tocó coordinar, entendí que liderar no es saber todo: es empatizar con el equipo para que cada uno pueda dar lo mejor.
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Cuando el equipo crece, te apoyás en ellos y ellos en vos. Cuando hay que tomar la decisión, vas adelante. No nací líder, pero aprendí a hacerlo con el correr de los proyectos.
¿Cómo ves a los ingenieros jóvenes que trabajan con vos hoy?
Lo que me llevó a mí hasta acá fue la curiosidad, las ganas de buscar soluciones. Y eso lo veo en los que trabajan conmigo: tienen empuje, conocimiento y muchas ideas. Dominan la tecnología de una manera que yo no tengo y me apoyo mucho en eso. Esa combinación, tecnología más formación de ingeniería, es un combo impresionante. Las ingenierías duras se están estudiando menos, eso sí lo noto. Pero los que eligen esa carrera llegan con ganas. Y desde lo que me toca ver, eso da para ser optimista.