Agregar Infobae enGoogle

Cinco bebidas que pueden elevar tu azúcar más de lo que imaginas si vives con diabetes

La glucosa puede subir en pocos minutos por bebidas que muchas personas consideran inofensivas en la rutina diaria

Bebidas que pueden alterar los niveles de glucosa en la sangre. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Cinco bebidas pueden elevar la glucosa de forma rápida en las personas que viven con diabetes: los refrescos regulares, las bebidas de fruta y jugos con azúcar añadido, las bebidas deportivas, las energéticas y los cócteles alcohólicos dulces.

El efecto puede ocurrir durante las comidas, el ejercicio o una reunión social, porque aportan carbohidratos líquidos de absorción rápida y, en algunos casos, cafeína o alcohol.

PUBLICIDAD

Las recomendaciones de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos, la Asociación Americana de Diabetes, MedlinePlus y la Mayo Clinic coinciden en que el agua y las bebidas sin azúcar son las opciones habituales más adecuadas para reducir estos picos.

Para una persona con diabetes, estas bebidas pueden dificultar el control de la glucosa porque combinan azúcar añadido, porciones grandes y poca capacidad de saciar.

Los jugos pueden utilizarse ante una hipoglucemia y las bebidas deportivas pueden servir durante esfuerzos prolongados, pero ninguna reemplaza al agua como bebida de todos los días.

PUBLICIDAD

Los CDC identifican a los refrescos regulares como una fuente de azúcar añadido

Los refrescos regulares están entre las principales fuentes de azúcares añadidos en la alimentación, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos.

El organismo vincula el consumo frecuente de bebidas azucaradas con aumento de peso, obesidad, diabetes tipo 2, enfermedad cardíaca, caries y gota.

Una lata de 355 ml de refresco regular puede contener más de 10 cucharaditas de azúcar añadido. Esa porción equivale a cerca de 42 gramos de azúcar y aporta alrededor de 150 calorías.

El tamaño del envase cambia de forma decisiva el consumo total. Una botella individual o un vaso grande puede incluir varias porciones, aunque muchas personas lo consideren una sola bebida.

En quienes utilizan insulina u otros medicamentos, el contenido de carbohidratos de un refresco puede generar un aumento de glucosa que debe contemplarse dentro del tratamiento y de la alimentación del día.

El azúcar llega en forma líquida y sin la fibra propia de los alimentos enteros. Esa característica favorece una absorción veloz y vuelve más difícil estimar la cantidad total de carbohidratos ingeridos.

Los refrescos pueden utilizarse de manera puntual para corregir una baja de glucosa cuando se siguen indicaciones precisas. Esa aplicación no los convierte en una opción apropiada para la hidratación habitual.

Los CDC aconsejan sustituirlos por agua corriente, agua con gas sin azúcar u otras bebidas sin endulzar. También recomiendan evitar que las bebidas azucaradas formen parte de la compra regular del hogar.

Los refrescos regulares están entre las principales fuentes de azúcares añadidos en la alimentación, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

MedlinePlus aconseja limitar los jugos y las bebidas de fruta endulzadas

Los jugos, los ponches y las bebidas de fruta pueden parecer más saludables que una gaseosa por su asociación con la fruta. Esa percepción no siempre refleja su contenido de azúcar.

Los CDC incluyen las bebidas de fruta dentro de la categoría de bebidas azucaradas. Una porción de 355 ml puede aportar alrededor de 10 cucharaditas de azúcar y 186 calorías.

MedlinePlus recomienda a las personas con diabetes limitar las bebidas con azúcares añadidos, entre ellas los jugos, los refrescos comunes y las bebidas deportivas o energéticas regulares.

La diferencia entre comer fruta y beberla tiene importancia. La fruta entera conserva fibra, mientras que el jugo permite ingerir azúcar en una forma más concentrada y con menor sensación de saciedad.

No todos los productos de fruta tienen la misma composición. La etiqueta permite distinguir entre un jugo, una bebida con concentrados y azúcares añadidos, o una mezcla que incorpora jarabes y saborizantes.

Los jugos pueden formar parte del tratamiento de una hipoglucemia porque elevan la glucosa con rapidez. Fuera de ese escenario, una porción grande puede complicar el control glucémico si no se considera dentro del conteo de carbohidratos.

Los ponches requieren una precaución mayor. A menudo combinan jugos, azúcar, concentrados y siropes, mientras que una preparación casera o servida en un evento social puede no ofrecer información clara sobre sus ingredientes.

La Asociación Americana de Diabetes reserva las bebidas deportivas para esfuerzos prolongados

Las bebidas deportivas fueron diseñadas para aportar líquidos, electrolitos y carbohidratos durante actividades físicas exigentes. No son necesarias para la mayoría de los entrenamientos cotidianos.

La Asociación Americana de Diabetes indica que muchas de estas bebidas contienen alrededor de 6% de carbohidratos. Una porción de 355 ml puede aportar unos 25 gramos de carbohidratos.

Los CDC estiman que una bebida deportiva de tamaño similar puede tener cerca de cinco cucharaditas de azúcar y 97 calorías. Aunque aporte menos azúcar que un refresco, sigue siendo una cantidad relevante para quienes deben vigilar su glucosa.

El agua suele ser suficiente para la persona promedio que hace ejercicio. Las bebidas deportivas pueden tener una función durante carreras de larga distancia, ciclismo prolongado u otras actividades en las que sea necesario reponer carbohidratos y líquidos.

En algunas personas con diabetes, la ingesta gradual de carbohidratos durante un ejercicio aeróbico extenso puede ayudar a prevenir una hipoglucemia. Esa decisión debe ajustarse al tipo de actividad, las mediciones de glucosa, los alimentos consumidos y el tratamiento indicado.

Algunas bebidas deportivas incorporan cafeína. La Asociación Americana de Diabetes señala que este estimulante puede favorecer la liberación de glucosa almacenada en el hígado.

Las versiones sin azúcar evitan el aporte inmediato de carbohidratos simples. Aun así, la asociación recomienda no abusar de los edulcorantes artificiales y priorizar el agua como fuente de hidratación.

Las bebidas deportivas fueron diseñadas para aportar líquidos, electrolitos y carbohidratos durante actividades físicas exigentes. No son necesarias para la mayoría de los entrenamientos cotidianos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La Mayo Clinic explica que la cafeína puede modificar la glucosa

Las bebidas energéticas combinan azúcar añadido y cafeína. Esa mezcla puede elevar la glucosa por los carbohidratos ingeridos y alterar la respuesta del cuerpo a la insulina.

Los CDC incluyen las bebidas energéticas dentro de las bebidas azucaradas. El organismo las ubica en el mismo grupo que los refrescos, las bebidas de fruta y las deportivas.

Una bebida energética de 355 ml puede aportar cerca de nueve cucharaditas de azúcar y 162 calorías. Las cantidades dependen de la marca y del tamaño del envase, por lo que resulta necesario revisar la etiqueta nutricional.

La Mayo Clinic advierte que la cafeína puede afectar de una forma distinta a las personas con diabetes. En algunos casos, modifica la manera en que el organismo utiliza la insulina y puede asociarse con valores más altos o más bajos de glucosa.

La institución señala que una dosis de 200 mg de cafeína puede provocar cambios en algunas personas, aunque otras no perciban variaciones. La respuesta depende del organismo, de la medicación, del descanso y de la cantidad consumida.

Las bebidas energéticas sin azúcar eliminan una parte del problema, ya que reducen el consumo de carbohidratos. La cafeína sigue presente en muchas de ellas y puede mantener su efecto sobre la glucosa en las personas sensibles.

Los cafés saborizados, los tés dulces y las preparaciones con jarabes también requieren atención. Los CDC los consideran bebidas azucaradas cuando incluyen azúcar, crema saborizada u otros ingredientes endulzados.

El café o el té sin azúcar pueden ser alternativas más convenientes. Si una persona observa cambios frecuentes en la glucosa después de consumir cafeína, la Mayo Clinic recomienda considerar una reducción y revisar la respuesta individual.

La Asociación Americana de Diabetes pide cautela ante cócteles y alcohol

El alcohol tiene un efecto distinto al de otras bebidas azucaradas. Los cócteles pueden elevar la glucosa si contienen jugos, refrescos, jarabes o licores dulces, aunque el alcohol también puede favorecer una hipoglucemia horas después.

La Asociación Americana de Diabetes advierte que la insulina y las sulfonilureas pueden aumentar el riesgo de glucosa baja cuando se combinan con alcohol.

El hígado prioriza la metabolización del alcohol. Durante ese proceso, puede disminuir su capacidad para liberar glucosa a la sangre entre comidas o durante la noche.

Un cóctel dulce puede generar dos momentos diferentes: primero, un aumento de glucosa por el azúcar líquido y, más tarde, una posible caída vinculada al efecto del alcohol sobre el hígado.

Los síntomas de una hipoglucemia, como somnolencia, confusión o dificultad para caminar, pueden confundirse con los efectos de una intoxicación alcohólica. Esa coincidencia vuelve más importante el control de la glucosa.

La Asociación Americana de Diabetes define el consumo moderado como hasta una bebida diaria para las mujeres y hasta dos para los hombres. La recomendación también indica ingerir alcohol junto con alimentos.

Los vinos y los destilados suelen contener pocos carbohidratos, salvo productos como los vinos dulces de postre. El mayor aporte de azúcar aparece con frecuencia en los mezcladores y los ingredientes de los cócteles.

El azúcar de un cóctel no protege de una hipoglucemia tardía. Los alimentos sólidos se digieren de manera gradual y pueden ofrecer una respuesta más sostenida que una bebida dulce.

Los cócteles pueden elevar la glucosa si contienen jugos, refrescos, jarabes o licores dulces, aunque el alcohol también puede favorecer una hipoglucemia horas después. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los CDC recomiendan agua y bebidas sin endulzar para la rutina diaria

El agua es la alternativa más directa frente a los refrescos, jugos azucarados, bebidas deportivas de consumo habitual, energéticas y cócteles dulces.

No contiene azúcar ni calorías. Los CDC recomiendan elegir agua natural o con gas, siempre que no tenga endulzantes añadidos.

Para sumar sabor, se pueden utilizar rodajas de limón, lima, pepino o frutas. El té sin azúcar también figura entre las opciones con bajo aporte calórico.

El café puede incorporarse a la rutina si se evita agregar azúcar, jarabes y cremas saborizadas. La leche o las bebidas vegetales endulzadas también deben contabilizarse si aportan carbohidratos.

La lectura de las etiquetas resulta útil para identificar azúcares añadidos, carbohidratos totales y tamaño de la porción. Una botella aparentemente pequeña puede contener más de una porción.

La elección de cada bebida debe considerar el tipo de diabetes, el tratamiento, el nivel de actividad física y los objetivos de glucosa de cada persona. Quienes utilizan insulina, practican ejercicio intenso o consumen alcohol deberían revisar estas decisiones con su equipo de salud.

PUBLICIDAD