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Las personas que caminan rápido son buenas para gestionar el tiempo, según señala la psicología

La ambición y la confianza personal también distinguen a este tipo de peatones

Un hombre con ropa de oficina camina al aire libre, ejemplificando el hábito de una caminata de 10 a 20 minutos para una vida más activa y saludable. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La empatía caracteriza a quienes, a pesar de desplazarse con rapidez y mostrar curiosidad por nuevas experiencias, no dudan en reducir la marcha para acompasar su paso al de otra persona, según apuntan los psicólogos.

La ambición y la confianza personal también distinguen a estos peatones, quienes se muestran impulsados por el deseo constante de crecer y alcanzar objetivos relevantes, lo que se traduce en una urgencia natural por llegar puntuales y aprovechar cada minuto.

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Los especialistas en lenguaje corporal sostienen que las personas sociables requieren mantener altos niveles de actividad física y mental, lo que se manifiesta en un caminar ágil.

(Imagen Ilustrativa Infobae)

Así es la personalidad de quienes suelen caminar rápido, desde una perspectiva psicológica

Desde la perspectiva de la personalidad, diversos expertos asocian el ritmo acelerado con perfiles organizados y disciplinados. Estos individuos tienden a gestionar su tiempo con eficacia y a mantenerse concentrados hasta culminar las tareas.

Un estudio dirigido por Yannick Stephan y publicado en la revista Social Psychological and Personality Science examinó a más de 15 mil adultos y reveló que quienes obtuvieron puntuaciones elevadas en responsabilidad y automotivación caminaban a mayor velocidad.

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La medicina actual considera la velocidad de la marcha como un “signo vital funcional” del cerebro. El doctor Sermed Mezher señala que el ritmo al andar refleja el modo en que el sistema nervioso procesa los estímulos del entorno.

Para Mezher, algunas personas disminuyen su paso para gestionar una sobrecarga sensorial, mientras que los “caminantes rápidos” aumentan la velocidad casi sin darse cuenta, en un mecanismo biológico que incrementa la alerta y la dopamina, y así mantiene la concentración en ambientes monótonos.

En las aceras de cualquier avenida, las diferencias de velocidad pueden provocar roces entre quienes avanzan deprisa y los que optan por un ritmo pausado.

En este sentido, la psicología ha demostrado que la forma de caminar revela aspectos profundos del carácter.

Una mujer con ropa deportiva y una bolsa de gimnasio camina por la calle mientras sostiene un vaso de café, luego de su rutina de ejercicio. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Beneficios de caminar para la salud mental

Caminar de forma regular puede aportar beneficios a la salud mental, sobre todo si se vuelve parte de la rutina:

  • Reduce síntomas de ansiedad y depresión. La actividad física ayuda a disminuir la tensión emocional y puede mejorar el estado de ánimo.
  • Mejora el sueño. Mantenerse activo se asocia con mejor descanso, un factor ligado al bienestar emocional.
  • Ayuda a manejar el estrés. Caminar permite hacer una pausa de las pantallas, el trabajo o las preocupaciones y favorece una sensación de relajación.
  • Favorece la concentración y la salud cognitiva. La actividad física regular beneficia la función cerebral y el bienestar general.
  • Puede fortalecer la autoestima y los vínculos sociales. Cumplir una meta sencilla, como salir a caminar, puede dar sensación de logro; hacerlo acompañado añade convivencia.

No tiene que ser una caminata larga o intensa para empezar: aumentar poco a poco el movimiento diario ya es preferible al sedentarismo. La OMS incluye caminar entre las actividades físicas accesibles y señala que cualquier cantidad de actividad es mejor que ninguna.

Caminar puede complementar la atención profesional, pero no sustituye el tratamiento psicológico o psiquiátrico. Si hay tristeza persistente, ansiedad que interfiere con la vida diaria o ideas de hacerse daño, conviene buscar atención de salud mental.

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