El té de canela con clavo de olor es un remedios recurrentes en los hogares mexicanos para aliviar los cólicos menstruales.
La Biblioteca Digital de la Medicina Tradicional Mexicana de la UNAM lo documenta entre las plantas más frecuentemente usadas en el país para ese fin, y el Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas registra su uso en comunidades indígenas de distintas regiones para regularizar los periodos menstruales irregulares.
La preparación que ambas instituciones describen es la misma que se practica en millones de cocinas: una rama de canela y dos o tres clavos de olor en agua caliente, endulzada con miel de colmena.
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La canela se usa generacionalmente para los cólicos
El uso de la canela para el dolor menstrual tiene registro en México desde hace siglos. El Atlas de las Plantas de la Medicina Tradicional Mexicana de la UNAM lo documenta en Morelos, Oaxaca, Puebla y Veracruz. Lo que la ciencia ha encontrado más recientemente es la razón detrás de ese uso.
La canela contiene cinamaldehído, su compuesto principal, al que se atribuyen propiedades antiespasmódicas y antiinflamatorias.
También contiene eugenol, en menor proporción, un compuesto que inhibe la producción de prostaglandinas —las moléculas asociadas a la inflamación y el dolor— y que tiene propiedades analgésicas documentadas.
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La UNAM señala que experimentalmente se han comprobado actividades antiinflamatorias y antiespasmódicas en la planta, “que validan varios de los usos populares”.
También figura entre las plantas clasificadas como de naturaleza “caliente” en la cosmovisión indígena y rural mexicana, según el Botiquín de plantas medicinales de la UNAM.
Compuestos y beneficios del clavo de olor
El compuesto principal del clavo de olor es el eugenol, que representa entre 60% y 90% de su aceite esencial.
Investigadores del Instituto de Ciencias de la Salud de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo documentaron que el eugenol produce un efecto espasmolítico —es decir, relaja el tejido muscular— dependiente de la concentración.
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La Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos también documenta en el clavo propiedades antiinflamatorias y analgésicas atribuidas a ese mismo compuesto.
La combinación de ambos ingredientes actúa sobre dos frentes del dolor
La canela y el clavo no se combinan por casualidad. Ambos contienen eugenol, aunque en proporciones distintas: en la canela representa entre 5% y 10% del aceite esencial; en el clavo, hasta 90%.
A eso se suma el cinamaldehído de la canela, con propiedades antiespasmódicas y antiinflamatorias, y la acción analgésica documentada del eugenol.
Los registros de medicina tradicional documentan esta combinación como una de las más recurrentes para aliviar molestias digestivas y menstruales en México.
Lo que hay que considerar antes de prepararlo
La Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoce los usos tradicionales de la canela en cantidades moderadas, pero tanto ella como otros organismos internacionales señalan límites.
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La variedad de canela más común en los mercados mexicanos es la Cassia, que contiene cumarina, un compuesto que en dosis altas puede afectar el hígado.
La variedad recomendada para uso medicinal frecuente es la canela de Ceilán (C. verum), con niveles mínimos de ese compuesto.
El clavo de olor no se recomienda en mujeres embarazadas ni en personas que toman anticoagulantes, ya que el eugenol tiene efecto anticoagulante.
El té de canela tampoco se aconseja en lactantes ni en niños menores de dos años.
El Botiquín de plantas medicinales de la UNAM advierte que abusar de las cantidades o prolongar el tiempo de uso de plantas como la canela “puede producir efectos secundarios y ciertos cuadros de toxicidad”, por lo que su consumo debe ser ocasional, o consultado con un especialista.
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Para dolor menstrual intenso o que no cede, la recomendación de los especialistas es acudir con un médico para descartar condiciones como endometriosis o miomas.
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