El ejercicio físico aeróbico y el entrenamiento cognitivo frenan el deterioro cerebral en personas mayores de 50 años.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) lo establece en sus guías actualizadas: hasta el 45% del riesgo de demencia es modificable, y ambas prácticas figuran entre las intervenciones con mayor respaldo científico.
Adoptarlas antes de los 65 años amplifica los beneficios que se obtienen en la vejez, según el Instituto Nacional sobre el Envejecimiento de Estados Unidos (NIA).
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Qué ejercicio recomienda la OMS y en qué cantidad
La OMS publicó este julio de 2026 la segunda edición de sus guías para reducir el riesgo de deterioro cognitivo y demencia.
El documento establece una recomendación fuerte para adultos con cognición normal: la actividad física debe promoverse a lo largo de toda la vida, en todas las capacidades físicas, e incluir entrenamiento aeróbico, fortalecimiento muscular y reducción del sedentarismo.
Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC, por sus silgas en inglés) detalla la dosis: al menos 150 minutos semanales de actividad aeróbica de intensidad moderada, más dos días de fortalecimiento muscular.
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Para adultos de 65 años o más, agrega actividades de equilibrio. Caminar a paso rápido, nadar, andar en bicicleta y bailar entran en esa categoría.
El mecanismo no es solo cardiovascular. Los CDC documentan que una sola sesión de actividad moderada a vigorosa produce beneficios inmediatos en pensamiento, memoria y aprendizaje.
Con la práctica regular, el cerebro mantiene más tiempo su capacidad de razonar, aprender y tomar decisiones.
Por qué los 50 años son la edad clave para empezar
El NIA aporta el argumento para la franja de los 50: las personas que mantienen actividad física desde la mediana edad presentan mayor cantidad de mielina —la capa protectora de las fibras nerviosas— al llegar a la vejez.
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Los participantes mayores de 40 años mostraron los incrementos más notorios, lo que sugiere que el hábito construido antes de los 65 es el que produce mayores beneficios cerebrales después.
Esto convierte los 50 años en una ventana de oportunidad, no en un punto de llegada tardía.
Ejercicios mentales recomendados para acompañar el ejercicio físico
El Instituto Nacional de las Personas Adultas Mayores (INAPAM) indica en su Guía de Ejercicio Físico en Personas Adultas Mayores combinar actividad aeróbica —caminar, bailar, natación— con ejercicios de fuerza y equilibrio.
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El Manual de Estimulación Cognitiva para Personas Adultas Mayores, desarrollado con la Dirección de Gerontología y el Instituto Nacional de Geriatría, recomienda ejercitar la mente cinco veces a la semana durante un mínimo de tres meses para mantener la agilidad de respuesta en la vida diaria.
Las actividades propuestas incluyen observar una imagen durante 30 segundos y responder preguntas de memoria, completar frases de conocimiento general y asociar alimentos con sus sabores. Pueden realizarse en casa, solos o con un familiar.
Por qué la OMS recomienda hacer los dos ejercicios juntos y no solo uno
La guía de la OMS no separa los dos ejes: recomienda la estimulación cognitiva —que abarca juegos de mesa, lectura y aprendizaje de instrumentos musicales— junto con la actividad física, como parte de un enfoque de intervención múltiple.
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El organismo aclara que las intervenciones multidominio, las que atacan más de un factor de riesgo modificable al mismo tiempo, tienen mayor potencial para reducir la incidencia de demencia a escala poblacional que cualquier intervención aplicada de forma aislada.
La lógica es directa: el cerebro se deteriora por múltiples vías simultáneas —sedentarismo, aislamiento cognitivo, enfermedades cardiovasculares— y una sola práctica no las cubre todas.
Ninguno de los dos ejercicios sustituye al otro. La protección cerebral más sólida viene de combinarlas con regularidad, según la OMS.
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