El chile poblano contiene 206 mg de vitamina C por pieza —casi el triple de lo que aporta una naranja o un limón- según el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA)— y esa concentración activa mecanismos directos del sistema inmunológico.
El cuerpo humano no puede fabricar vitamina C por sí solo, de modo que obtenerla de la dieta es la única vía disponible.
La naranja y el limón aportan alrededor de 53 mg de vitamina C por cada 100 gramos, según el USDA.
El chile poblano registra 148 mg por cada 100 gramos en estado crudo —y hasta 206 mg por pieza completa—, lo que lo coloca muy por encima de los cítricos que dominan el imaginario popular sobre este nutriente.
PUBLICIDAD
Un chile poblano aporta casi cuatro veces más vitamina C que una naranja del mismo peso
El chile poblano se cultiva en diversos estados de México, y existen evidencias arqueológicas lo sitúan en Tehuacán desde el año 7,000 a.C., según la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural.
El dato de producción tiene peso nutricional: al ser uno de los cultivos más extendidos de México, el chile poblano es también una de las fuentes de vitamina C más accesibles en la dieta cotidiana del país.
Cocción recomendada por los expertos para aprovechar sus nutrientes
El calor degrada la vitamina C. Un asado breve —el método más común para pelar el chile poblano en la cocina mexicana— conserva mejor el nutriente que una cocción larga en agua o a fuego directo sostenido.
PUBLICIDAD
Consumirlo en rajas, en escabeche o relleno recién preparado maximiza el aporte.
El NIH ODS precisa que en personas sin deficiencia de vitamina C, aumentar su consumo no previene infecciones ni acelera la recuperación.
La ingesta regular puede reducir la duración del resfriado común y aliviar sus síntomas, según el NIH ODS, particularmente en personas expuestas a estrés físico extremo.
PUBLICIDAD
Preparaciones tradicionales mexicanas con chile poblano
Para aprovechar la vitamina de este alimento, existen varias opciones.
Las rajas de chile poblano con crema son quizá la preparación más reconocida: el chile asado se pela, se corta en tiras y se saltea con cebolla, crema y queso fresco.
Igual de popular es el chile relleno, donde el poblano asado y pelado se rellena de queso o picadillo, se capea en huevo y se fríe hasta dorar.
PUBLICIDAD
Los pimientos a la sartén combinan rajas de poblano asado con cebolla y chícharos salteados en aceite de oliva, una preparación directa y sin complicaciones.
Cómo actúa la vitamina C dentro del organismo
Los leucocitos —glóbulos blancos que identifican y destruyen agentes patógenos— acumulan vitamina C en concentraciones 50 a 100 veces mayores que el plasma sanguíneo, según la Oficina de Suplementos Dietéticos de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos (NIH ODS).
Esa acumulación sostiene su función antioxidante cuando el cuerpo enfrenta una infección.
Los linfocitos, otro tipo de glóbulo blanco, necesitan aún más concentraciones de vitamina C, entre 10 y 100 veces superiores a las del plasma para multiplicarse y activarse.
PUBLICIDAD
Así lo explica una revisión publicada en la revista científica Molecules. Sin ese abastecimiento, la respuesta del sistema inmune frente a un patógeno se debilita.
La vitamina C frena la inflamación y forma las células que defienden al cuerpo
La misma revisión señala que la vitamina C frena las señales químicas que disparan la inflamación.
Además, protege a los glóbulos blancos del daño que genera el propio sistema inmune al combatir una infección. Cuando el cuerpo enfrenta un patógeno, los niveles de vitamina C en sangre caen.
PUBLICIDAD
Una publicación de la revista Journal of Molecular Sciences agrega que la vitamina C interviene en la formación de tres tipos de células defensivas: las que atacan directamente al patógeno, las que producen anticuerpos y las que eliminan células infectadas.
Cuando el organismo no tiene suficiente vitamina C, ese proceso se ralentiza.
PUBLICIDAD