Movimiento ‘Trad Wife’ y un voto por familia: así llega a México la ideología que atenta contra los derechos de las mujeres

Aunque la mayoría de los discursos se desarrollan en el vecino del norte, varios creadores de contenido y hasta políticos han comenzado a replicar estas ideas

Guardar
Google icon
La ideología ultraderechista amenaza con revertir el acceso a derechos por parte de la población femenina.
La ideología ultraderechista amenaza con revertir el acceso a derechos por parte de la población femenina. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Lo que comenzó en redes sociales como una tendencia estética inofensiva de videos con colores pastel, mujeres horneando pan desde cero y usando vestidos de los años 50, ha mutado en un fenómeno político con implicaciones reales y alarmantes. El movimiento Trad Wife (esposa tradicional) y la reciente reactivación del debate sobre el “voto por familia” en Estados Unidos han encendido las alertas de sociólogos y activistas en toda América Latina, incluido México.

Este fenómeno no se queda en las fronteras estadounidenses: su narrativa digital y su trasfondo ideológico ya impactan directamente la conversación social y la vulnerabilidad estructural que las mujeres han sufrido por años y que, pese a haber ganado terreno en diversos campos, parece que ahora se busca un retroceso.

PUBLICIDAD

Ilustración en acuarela de una mujer leyendo un libro a un niño pequeño sentado en el suelo, con juguetes de colores al alcance.
La delegación de tareas de cuidado y mantenimiento del hogar solo a las mujeres volvió a convertirse en tendencia. (Imagen Ilustrativa Infobae)

¿Qué es el Movimiento ‘Trad Wife’?

El término proviene del inglés traditional wife (esposa tradicional). Describe a una subcultura de mujeres jóvenes que, a través de plataformas como TikTok e Instagram, promueven activamente la renuncia a la vida profesional y pública para dedicarse de tiempo completo al hogar, la maternidad y, fundamentalmente, a la sumisión voluntaria ante sus esposos.

Influencers estadounidenses como Savannah Faith Stone o Estee Williams han acumulado millones de seguidores mostrando una vida doméstica idealizada. Sin embargo, detrás del romanticismo de la cocina tradicional existe una paradoja: muchas de estas mujeres facturan miles de dólares mensuales a través de la monetización de sus redes, ejerciendo una autonomía financiera que, irónicamente, piden a sus seguidoras abandonar.

PUBLICIDAD

El salto a la política: el “Voto por Familia” (<i>Household Voting</i>)

El movimiento dejó de ser meramente doméstico para integrarse en las agendas de la extrema derecha estadounidense y los círculos evangélicos ultraconservadores.

El punto más crítico de esta transición se ha evidenciado en cumbres políticas como la Women’s Leadership Summit de la organización conservadora Turning Point USA, liderada por la viuda de Charlie Kirk, Erika Kirk, quien se ha convertido en una de las caras más reconocidas de esta ideología.

Natalia Torres e Ignacio González hablan sobre las condiciones que ellos propondrían para evitar que toda la gente tenga acceso al voto. (TikTok @leoynachopodcastc)

Allí, figuras clave del movimiento Trad Wife han defendido públicamente el concepto de un voto por familia. La premisa plantea que el sufragio no debería ser un derecho individual, sino familiar, y que debe ser ejercido única y exclusivamente por el esposo, en su calidad de “jefe del hogar”.

“Mi perspectiva como mujer cristiana es que mi esposo y yo somos una sola carne. Yo voto igual que él, así que, honestamente, estaría de acuerdo con renunciar a mi derecho al voto porque sé que él me representaría bien”, declaró Alexus DeGraaf, asistente a la convención conservadora, al medio canadiense CBC.

Por su parte, la influencer Savannah Stone ha llegado a afirmar en podcasts que “si las mujeres no pudieran votar, el aborto nunca habría sido legal en primer lugar”. Aunque actualmente no existe ninguna iniciativa de ley formal en el Congreso de EE. UU. para derogar la 19.ª Enmienda (que garantiza el voto femenino desde 1920), el simple hecho de que se discuta en foros políticos masivos demuestra una peligrosa radicalización y un retroceso ideológico impulsado bajo el lema informal de redes conocido como #RepealThe19th (Deroguen la 19.ª Enmienda).

Tras el asesinato de su esposo a manos de otro ultraderechista, Erika decidió seguir el discurso conservador de Charlie pese a no cumplir con los requerimientos que ella misma promueve. (REUTERS/Joel Angel Juarez)
Tras el asesinato de su esposo a manos de otro ultraderechista, Erika decidió seguir el discurso conservador de Charlie pese a no cumplir con los requerimientos que ella misma promueve. (REUTERS/Joel Angel Juarez)

¿Cómo afecta esta tendencia a México?

La influencia cultural de Estados Unidos sobre México es directa, y el algoritmo de las redes sociales no discrimina fronteras. La llegada y aceptación del discurso Trad Wife en el contexto mexicano representa riesgos mucho más severos debido a las realidades socioeconómicas del país:

La ilusión de una “elección” que no existe

En países anglosajones, ser Trad Wife suele promoverse como una opción de estilo de vida de clase media-alta. En México, la realidad es drásticamente opuesta: la falta de empleo, la brecha salarial y la ausencia de un sistema nacional de cuidados obligan a millones de mujeres a quedarse en el hogar. Según datos regionales, una de cada cuatro mujeres en América Latina carece de ingresos propios.

Idealizar la dependencia económica oculta una condición de desigualdad impuesta, no una decisión libre y, a su vez, limita a las mujeres a poder ejercer sus deseos a corto y largo plazo debido a la falta de recursos económicos debido al trabajo no remunerado que simboliza el rol doméstico.

Aunado a ello, es importante destacar que, en México y varios países latinoamericanos, la falta de actividad laboral durante un periodo de más de un año no genera confianza en la contratación lo que se deriva de años dedicados al cuidado del hogar de manera exclusiva.

Las mujeres desean poder elegir el cuidado de su familia o realizarse de manera profesional. (Freepik)
Las mujeres desean poder elegir el cuidado de su familia o realizarse de manera profesional. (Freepik)

Mayor vulnerabilidad ante la violencia doméstica

La autonomía financiera es la principal herramienta para que una mujer pueda abandonar un hogar donde sufre violencia. El discurso Trad Wife, al romantizar la sumisión y la entrega del control económico absoluta al varón, desarma a las mujeres ante situaciones de abuso. En un país con altas tasas de violencia de género y feminicidios como México, promover la dependencia total es una invitación al peligro.

Radicalización a través de algoritmos

El consumo de videos aparentemente inocuos de repostería o maternidad Trad Wife sirve como “puerta de entrada” en los algoritmos de TikTok y YouTube. A los usuarios que consumen este contenido se les comienza a recomendar, de forma sistemática, discursos de extrema derecha y supremacismo que atentan de manera directa contra los derechos humanos y la participación política de las mujeres.

El fenómeno de la “esposa tradicional” demuestra cómo el patriarcado ha aprendido a sofisticar sus discursos, cambiando la imposición histórica por la seducción estética de las pantallas. La libertad de elegir quedarse en casa es un derecho legítimo; sin embargo, cuando esa narrativa se utiliza como plataforma política para sugerir que las mujeres deben silenciar su propia voz y renunciar al voto en favor de sus parejas, deja de ser una opción de vida y se convierte en una amenaza directa a la democracia global.

Boda
Matrimonio
Pareja heterosexual
Tradición
Amor
Ceremonia
Compromiso eterno

Una pareja heterosexual se casa en una emotiva boda tradicional llena de amor. - (Imagen ilustrativa Infobae)
Para los simpatizantes de esta ideología, la religión y la política deben estar estrechamente ligados, pese a que México es un estado totalmente laico. (Imagen ilustrativa Infobae)

Contenido conservador llega a México

Aunque muchas personas afirman que estas publicaciones son exclusivas de los Estados Unidos, recientemente un militante del Partido Acción Nacional (PAN), identificado como Javier Albarrán, generó una fuerte polémica tras participar en una cumbre conservadora en Estados Unidos (Women’s Leadership Summit).

En dicho evento, el panista defendió públicamente el concepto del “voto por casa” o “voto por familia”, una postura que propone que las decisiones políticas del hogar se unifiquen y sean representadas por una sola persona (tradicionalmente el esposo o “jefe de familia”), bajo el argumento de que esto simplificaría los procesos y mantendría la unidad familiar.

El político ha sido vinculado a eventos de la extrema derecha en Estados Unidos.
El político ha sido vinculado a eventos de la extrema derecha en Estados Unidos. (Javier Albarrán )

Ante la ola de críticas que lo señalaron por intentar romantizar la pérdida de la ciudadanía y prohibir el sufragio femenino, el político rechazó que su intención fuera retirar de manera explícita el derecho al voto a las mujeres.

Diversas organizaciones de la sociedad civil alertaron que esta clase de narrativas regresivas no surgen al azar, sino que buscan importar a México corrientes ultraconservadoras y fundamentalistas norteamericanas que intentan silenciar la participación política de las mujeres.

Otro ejemplo reciente es el que ocurrió en el podcast Leo y Nacho Podcast, en donde se puede ver al creador de contenido Ignacio González Jáuregui sostener una conversación con la abogada Natalia Torres.

En su plática, ambos plantean que están totalmente de acuerdo en que solo debe haber un voto en caso de que la persona tenga un grado de estudios de doctorado o que cumpla con un ‘curso’ para aprender sobre política dejando de lado el principio de la democracia en México y que, debido a las brechas económicas y sociales planteadas, podrían dejar a más del 90% de la población sin acceso a decidir el futuro del país pues menos del 1% cuenta con un certificado de doctor.

Estas ideas aún se encuentran en videos y eventos que no han tenido repercusiones en las políticas reales dentro de los poderes que gobiernan en México, no obstante, que en pleno 2026 se hable sobre si existe la igualdad y que haya ciudadanos de primera o segunda clase implica un retroceso en el el proceso de emancipación de miles de mujeres mexicanas que buscan sobresalir de manera autónoma.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD