El olor que desprenden los zapatos después de usarlos no es un problema de higiene personal ni una señal de descuido.
Es el resultado de un proceso biológico que ocurre dentro del calzado cada vez que se guarda sin ventilación. Entender qué lo provoca es el primer paso para resolverlo.
Los pies producen sudor de manera constante. Ese sudor, por sí solo, no genera olor.
El problema comienza cuando el zapato cerrado atrapa la humedad y la temperatura se eleva en su interior: las condiciones exactas que necesitan las bacterias para multiplicarse y descomponer los compuestos del sudor.
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Y hay un ingrediente que la ciencia respalda para reducir esa carga desde adentro, y que probablemente ya se tiene en casa.
Por qué los zapatos tienen olor a queso rancio
Un estudio publicado en este año en la revista científica internacional Journal of Applied Microbiology identificó con precisión las bacterias responsables del olor en los pies y el calzado.
Los investigadores encontraron que dos bacterias, Kytococcus schroeteri y Staphylococcus hominis, se alimentan de la leucina que el cuerpo libera con el sudor. Al descomponerla, producen ácido isovalérico.
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Ese ácido es el compuesto responsable del olor característico a queso rancio que se percibe al abrir ciertos zapatos.
El hallazgo es relevante porque precisa el origen del problema: no es el sudor en sí lo que huele, sino lo que las bacterias fabrican con él.
El ácido isovalérico es un compuesto orgánico volátil, lo que significa que se evapora a temperatura ambiente y llega al olfato con facilidad.
Mientras las bacterias permanezcan dentro del zapato y encuentren humedad disponible, seguirán produciendo ese compuesto cada vez que el calzado se use.
El olor no viene del pie: viene de lo que ocurre dentro del zapato guardado
La dermatóloga Rosa María Ponce Olivera, académica de la Facultad de Medicina de la UNAM, explica en el portal UNAM Global que el mal olor asociado al sudor no proviene del sudor en sí.
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El origen está en las glándulas odoríferas, que liberan una secreción que se mezcla con el sudor. Esa mezcla es la que genera el olor.
El sudor, señala Ponce Olivera, contiene principalmente agua y electrolitos como sodio, potasio y cloro, sin componentes que generen olor por sí mismos.
Ese mecanismo explica por qué guardar los zapatos inmediatamente después de usarlos agrava el problema.
El interior húmedo y cerrado del calzado ofrece a las bacterias identificadas en el estudio del Journal of Applied Microbiology las condiciones para continuar trabajando con los residuos del sudor durante horas, incluso cuando el pie ya no está dentro.
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Esto es lo que debes poner en los zapatos antes de guardarlos
La solución no requiere productos especializados ni gastos adicionales.
Se trata de un ingrediente que la mayoría de los hogares mexicanos tiene en la cocina.
Bicarbonato de sodio. Una o dos cucharadas distribuidas sobre la plantilla y hacia la puntera de cada zapato, dejadas actuar entre 8 y 12 horas antes de guardar el calzado.
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El mecanismo es químico: el bicarbonato de sodio es una base suave cuyo pH de 8.3 neutraliza los ácidos volátiles como el ácido isovalérico al convertirlos en sales.
Además, el polvo actúa como agente secante leve que reduce la humedad residual del interior del zapato, el mismo factor que favorece la proliferación de las bacterias que provocan el mal olor en el calzado.
Cómo aplicarlo según el tipo de calzado
La cantidad varía según el material. En tenis y calzado deportivo, dos cucharadas por zapato distribuidas directamente sobre la plantilla y el espacio de los dedos.
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Las aplicaciones del bicarbonato descritas se basan en las propiedades químicas del compuesto.
En zapatos de vestir de cuero, una cucharadita sobre la plantilla es suficiente para no saturar el material.
En calzado de gamuza o con forro delicado, el bicarbonato puede colocarse dentro de un calcetín delgado anudado, lo que evita el contacto directo del polvo con el material sin perder eficacia.
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Al día siguiente, se sacude el polvo restante o se retira con un cepillo suave antes de usar el zapato.
Un dato que conviene tener presente: no se debe mezclar bicarbonato con vinagre dentro del zapato.
La reacción química entre ambos compuestos los neutraliza mutuamente y elimina la capacidad del bicarbonato de actuar sobre los ácidos del sudor.