Artritis reumatoide afecta a 2.1 millones de personas en México: predomina en mujeres jóvenes

Entre las manifestaciones principales se encuentran fatiga, debilidad, sueño y rigidez articular al despertar

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Donald Unger, el hombre que demostró que crujirse los dedos no genera artritis (Canva)
Artritis reumatoide afecta en su mayoría a mujeres mexicanas. (Canva)

En México, la artritis reumatoide afecta a 1.6 % de la población, lo que representa 2.1 millones de mexicanos y mexicanas. Esta enfermedad es más común entre los 35 y 50 años de edad y predomina en mujeres, con una incidencia de 36, mientras que los hombres registran 14 casos por cada 100 mil habitantes, de acuerdo con la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Se puede definir como una afección autoimmune, crónica, degenerativa y sistémica que produce inflamación, dolor y rigidez, principalmente en las articulaciones de manos, muñecas y pies. También puede afectar piel, ojos, pulmones y corazón.

El sistema inmune ataca por error partes de las articulaciones, lo que genera hinchazón persistente. Aunque hay un componente genético, factores ambientales como el tabaquismo o infecciones pueden detonar la enfermedad en personas predispuestas.

Síntomas y repercusiones en la vida cotidiana

Entre las manifestaciones principales se encuentran fatiga, debilidad, sueño y rigidez articular al despertar, especialmente en las manos. En articulaciones grandes, como las rodillas, la inflamación puede ser visible por el aumento de líquido sinovial, mientras que en las pequeñas puede manifestarse solo como dolor.

“Las personas declaran que al despertar en las mañanas se sienten entumecidas o ‘engarrotadas’ de las articulaciones, en especial de las manos, y que sólo cuando pasa un tiempo y entran en calor pueden empezar a moverlas”, publicó la institución.

Una persona con artritis reumatoide. (Adobe Stock)
Una persona con artritis reumatoide. (Adobe Stock)

Las repercusiones afectan la calidad de vida, ya que limita el movimiento para realizar las actividades cotidianas, laborales y sociales. Esta inactividad puede derivar en crisis emocionales o psicológicas, agravando el impacto de la enfermedad.

Diagnóstico y tratamiento oportuno

El diagnóstico de la artritis reumatoide se basa en síntomas, historial médico y examen físico, pero en ocasiones es necesario recurrir a análisis de sangre para detectar marcadores de hinchazón o anticuerpos específicos.

Pruebas como radiografías, ultrasonido musculoesquelético y resonancia magnética ayudan a identificar cambios articulares y confirmar el diagnóstico, incluso en etapas tempranas. Un tratamiento oportuno puede brindar una recuperación de hasta 95 % y preservar la calidad de vida.

Las opciones incluyen antiinflamatorios, esteroides y fármacos modificadores de la enfermedad. Un abordaje temprano y especializado es clave, por lo que se recomienda acudir al reumatólogo ante síntomas persistentes para evitar daños irreversibles y mejorar el pronóstico de los pacientes.