
La vitamina E, reconocida por su acción antioxidante, ha ganado relevancia en el tratamiento del hígado graso no alcohólico.
Diversos estudios clínicos han evaluado su impacto en la reducción de la inflamación y el daño hepático asociados a esta enfermedad, que afecta a un número creciente de adultos en todo el mundo.
Los resultados obtenidos han posicionado a este micronutriente como una alternativa terapéutica, especialmente en pacientes seleccionados, tal como señala un estudio de la revista científica Antioxidants.

Cuáles son los beneficios de la vitamina E para combatir el higado graso
Tal como mencionamos antes, la vitamina E ha sido estudiada como tratamiento para el hígado graso no alcohólico (NAFLD/NASH) debido a su potente capacidad antioxidante.
De acuerdo con la revista antes citada, los principales beneficios observados en dicho estudio clínico, y otras revisiones científicas, son los siguientes:
- Reducción de enzimas hepáticas: La suplementación con vitamina E disminuye significativamente los niveles de ALT y AST, que suelen elevarse en pacientes con hígado graso.
- Mejoría en la inflamación y la esteatosis: Diferentes ensayos han documentado una mejora en la inflamación hepática y en la acumulación de grasa en el hígado tras la administración de vitamina E.
- Impacto en el daño celular: Se ha observado una reducción en el daño celular y en el “ballooning” de los hepatocitos, un marcador de deterioro hepático.
- Efecto limitado sobre la fibrosis: Hasta el momento, la evidencia sobre el beneficio de la vitamina E en la reversión o la mejora de la fibrosis hepática es insuficiente.
Las principales guías clínicas de Europa y Estados Unidos sugieren el uso de vitamina E como terapia en adultos no diabéticos con NASH diagnosticado por biopsia.
Sin embargo, no se recomienda en pacientes con diabetes, cirrosis o sin confirmación histológica.

Cuál es la cantidad de vitamina E que debo tomar para combatir la inflamación en el higado graso
Las principales guías clínicas y revisiones científicas internacionales coinciden en que la dosis más estudiada y recomendada de vitamina E para adultos con hígado graso no alcohólico (NAFLD/NASH) es de 800 UI (Unidades Internacionales) al día, usualmente en forma de α-tocoferol.
Una dosis de 800 UI (Unidades Internacionales) al día de vitamina Eequivale aaproximadamente 536 miligramos (mg)de α-tocoferol si se utiliza la forma natural de vitamina E (d-α-tocoferol). Si se emplea la forma sintética (dl-α-tocoferol), 800 UI equivalen aaproximadamente 720 mg.
La mayoría de los suplementos de alta calidad especifican la forma de vitamina E en la etiqueta. Es fundamental revisar esta información para ajustar la dosis y evitar excesos.
Esta dosis ha mostrado beneficios al reducir la inflamación hepática, mejorar las enzimas hepáticas (ALT y AST) y atenuar la acumulación de grasa en el hígado, especialmente en adultos no diabéticos sin cirrosis confirmada por biopsia.
Es importante recordar que estas dosis deben ser supervisadas por un médico, debido a posibles riesgos a largo plazo (mayor riesgo de accidente cerebrovascular hemorrágico y, en algunos casos, cáncer de próstata).
Los estudios muestran mejoras tras períodos de 6 a 24 meses de tratamiento continuo.

La suplementación con vitamina E no sustituye los cambios en el estilo de vida (dieta, ejercicio, reducción de peso), que siguen siendo la base del tratamiento para el hígado graso.
Como mencionamos antes, no se recomienda el uso de vitamina E en personas con diabetes, cirrosis hepática o sin confirmación histológica de NASH.
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