A lo largo del año, la alimentación influye directamente en el peso corporal y en la salud general. Diversos estudios han identificado grupos de alimentos que, incluidos de manera regular en la dieta, pueden favorecer el mantenimiento de un peso saludable sin recurrir a restricciones extremas ni a regímenes complicados.
El equilibrio, la variedad y la constancia se presentan como los factores determinantes en este proceso.
Seleccionar los alimentos adecuados permite obtener los nutrientes esenciales y evitar el exceso de calorías vacías. En esa línea, existen ciertos alimentos que destacan por su capacidad para aportar saciedad, regular el metabolismo y ayudar a evitar fluctuaciones bruscas de peso.
Aquí te damos una selección de cinco opciones recomendadas para incorporar diariamente si el objetivo es mantenerse delgado durante todo el año.
Avena
La avena constituye una fuente destacada de carbohidratos complejos y fibra soluble. Su consumo regular contribuye a prolongar la sensación de saciedad y a estabilizar los niveles de glucosa en sangre.
Una porción diaria de avena puede favorecer la reducción del apetito a lo largo del día, lo que facilita el control del peso corporal. La versatilidad de este cereal permite incorporarlo en desayunos, meriendas o como base para diferentes preparaciones.
Verduras de hoja verde
Las verduras de hoja verde como la espinaca, la acelga y la lechuga aportan fibra, vitaminas y minerales con un bajo contenido calórico.
Consumirlas en crudo o cocidas, en ensaladas o guarniciones, ayuda a aumentar el volumen de las comidas sin sumar muchas calorías.
Estos vegetales favorecen la digestión y aportan antioxidantes que contribuyen al correcto funcionamiento del organismo. Incluir al menos una porción diaria de verduras de hoja verde puede marcar una diferencia en la gestión del peso.
Pescado
El pescado es una fuente de proteínas de alta calidad y ácidos grasos omega-3. Incorporarlo en la dieta ayuda a mantener la masa muscular y a reducir la acumulación de grasa corporal.
Consumir pescado entre dos y tres veces por semana puede asociarse a una mejor composición corporal y a un menor riesgo de enfermedades metabólicas.
Las preparaciones al vapor, al horno o a la plancha son las más recomendadas para preservar sus propiedades nutricionales.
Legumbres
Las legumbres como los garbanzos, las lentejas y los porotos ofrecen proteínas vegetales, fibra y micronutrientes esenciales.
Su bajo índice glucémico favorece la saciedad y evita picos de azúcar en sangre. Una dieta que incluye legumbres de manera habitual puede mejorar la regulación del apetito y contribuir al descenso de peso en el mediano plazo.
Además, son una alternativa económica y versátil para complementar o reemplazar las proteínas animales.
Frutas frescas
Las frutas frescas aportan agua, fibra, vitaminas y minerales, además de ser una opción natural para satisfacer el deseo de consumir algo dulce.
Elegir frutas enteras en lugar de jugos permite aprovechar su efecto saciante y evitar el consumo excesivo de azúcares simples.
Entre dos y cuatro porciones diarias de fruta pueden ayudar a mantener el metabolismo activo y a prevenir el aumento de peso. Las opciones de temporada suelen ofrecer mejores precios y mayor calidad nutricional.