
Organizaciones médicas y veterinarias en México han comenzado a impulsar una práctica innovadora: la donación de marcapasos humanos en buen estado para perros con afecciones cardíacas. La iniciativa, que ha presentado avances en hospitales de la Ciudad de México, busca extender la vida de mascotas, muchas veces sin acceso a dispositivos nuevos por su alto costo. Médicos y especialistas promueven la recolección y reutilización de equipos usados, retirados tras el fallecimiento o actualización de los pacientes.
La falta de marcapasos veterinarios en el mercado local impacta a miles de perros que sufren bloqueos cardíacos o arritmias. Programas en colaboración con hospitales públicos y privados han permitido que estos dispositivos, sometidos a un estricto proceso de esterilización, se evalúen por cardiólogos veterinarios especializados.
Un ejemplo de este esfuerzo es el trabajo realizado por la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), cuyos equipos han conseguido brindar tratamiento a mascotas de familias que no logran cubrir el costo de un aparato nuevo.

¿Por qué es factible la donación?
Especialistas mexicanos indican que más del 60 % de los marcapasos humanos recuperados cuentan todavía con batería suficiente para ser útiles en perros, quienes presentan requerimientos de energía menores que los humanos. De esta manera, la donación no solo ofrece una alternativa viable para propietarios con recursos limitados, sino que contribuye a reducir el desperdicio de dispositivos médicos.
El protocolo comienza cuando familiares dan su consentimiento para la donación de un marcapasos retirado, ya sea post mortem o tras un recambio quirúrgico. Posteriormente, cardiólogos veterinarios comprueban el funcionamiento del aparato y su compatibilidad con el paciente canino. La implantación se realiza en hospitales universitarios o clínicas asociadas, donde los resultados han reflejado una mejora inmediata en la calidad de vida del animal receptor.

La Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la UNAM reportó que en los últimos años se han realizado intervenciones exitosas en perros que de otra forma no habrían recibido tratamiento. En 2024, el programa ha permitido la colocación de marcapasos reutilizados en al menos una docena de caninos, según datos provistos por la universidad. Además, hospitales como el Instituto Nacional de Cardiología Ignacio Chávez han mostrado apertura para fortalecer alianzas y facilitar la entrega de estos dispositivos.
La expansión de la red mexicana de donación podría incrementar el alcance de esta alternativa en ciudades como Monterrey y Guadalajara, donde asociaciones civiles han comenzado a replicar el modelo impulsado en la capital. Para los impulsores del proyecto, el objetivo es sensibilizar a la sociedad sobre la opción de donar marcapasos en desuso, favoreciendo la salud animal y promoviendo un uso más eficiente de los recursos médicos disponibles.
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