
La mañana del 10 de septiembre, autoridades del estado de Oaxaca fueron alertados por la presencia de un cuerpo sin vida en la carretera que conecta a las localidades de Villa de Zaachila y Vicente Guerrero. Posteriormente, se dio a conocer que se trataba de un objetivo prioritario.
A través de un comunicado, la Fiscalía General del Estado (FGE) confirmó que el hombre hallado entre la maleza era conocido con los alias de ‘El Yoka’ y ‘Lino’. Su verdadero nombre era José Antonio Hernández Rangel y, desde hace al menos una década, era ubicado como un cabecilla delictivo de alta relevancia en la entidad.
“Era un objetivo prioritario dentro de las investigaciones por de diferentes delitos cometidos en la región de Valles Centrales, al ser considerado como generador de violencia”, expuso la Fiscalía estatal en el boletín.
En una cobertura periodística de abril de 2014, El Sol del Istmo informó que ‘El Yoka’ había sido detenido en un bar de la capital de Oaxaca junto con Juan Manuel Romero González, alias ‘Matute’, identificado como su supuesto escolta.
Para esas fechas, Hernández Rangel ya era considerado un objetivo de alta importancia para las fuerzas de seguridad debido a su involucramiento en actividades de extorsión a particulares y empresarios. Específicamente, era investigado por cobrar derecho de piso en distintos antros y comercios de la zona central.

En el operativo del 8 de abril de 2014, encabezado por la anterior Procuraduría General de la República (PGR), a ‘Lino’ y su escolta les fue asegurada una subametralladora calibre 9 milímetros, una escopeta, 15 bolsas con cocaína y bolsas de plástico que contenían hierba seca con las características propias de la marihuana, así como un automóvil.
Los informes difundidos en aquel entonces exponen que la PGR, en coordinación con la Policía Estatal, la Agencia Estatal de Investigación y diversas policías municipales, le dieron seguimiento a ‘El Yoka’ durante al menos dos años, ya que viajaba a lo largo del país para refugiarse y cuando entraba a Oaxaca lo hacía de forma sigilosa.
Aunado a las investigaciones por extorsión, a ‘El Yoka’ se le adjudicaba una serie de asesinatos cometidos en Oaxaca y municipios aledaños, incluido el del narcomenudista Paul Michel Hernández García, cuyos dedos fueron amputados y enviados a un líder comerciante del Mercado de Abasto a manera de amenaza.
Sobre la localización del cadáver de Hernández Rangel, la Fiscalía estatal explicó que dio inicio a una investigación integral y multidisciplinaria para dar con quien o quienes resulten responsables de su asesinato. Por otro lado, el cuerpo de la víctima fue trasladado para que especialistas del Instituto de Servicios Periciales realicen la necropsia de ley, la cual permitirá determinar las causas del deceso.
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