
Las monedas conocidas como Carlos y Juana, también denominadas como “tlacos”, fueron las primeras acuñadas en la Casa de Moneda de México, establecida en mayo de 1535, durante el mandato de Antonio de Mendoza y Pacheco, primer virrey de la Nueva España.
Estas monedas recibieron su nombre en honor al rey Carlos I de España y a la reina madre, Juana. Se convirtieron en las primeras monedas oficiales del Virreinato de la Nueva España.
Acuñadas en plata, las Carlos y Juana presentaban en su anverso los retratos de los monarcas y en su reverso el escudo de armas de España. Sus denominaciones incluían valores de 1, 2, 4 y 8 reales, y su introducción marcó el inicio de la producción monetaria en el continente americano.
Estas monedas fueron fundamentales en el comercio, tanto local como en el comercio internacional, dado su alto contenido de plata y su aceptación generalizada.

La Casa de Moneda de México se convirtió en la primera del continente americano, estableciendo un precedente para la posterior proliferación de casas de moneda en el Nuevo Mundo.
Durante la época colonial, la Casa de Moneda de México produjo principalmente monedas de plata y oro, que eran ampliamente utilizadas tanto en Nueva España como en el comercio internacional. Su producción de reales y escudos alcanzó un alto grado de calidad y reconocimiento global.

Cómo eran las primeras monedas usadas en México y el continente americano
En cuanto a su diseño, las monedas de Carlos y Juana se dividen en dos series. La primera serie, producida entre 1536 y 1542, se caracteriza por su tipografía y elementos góticos y la ausencia de un diseño de ondas en la parte inferior, motivo por el cual también se les conoce como “sin agua”.
La segunda serie, acuñada entre 1542 y 1572, incluye un diseño más detallado y cuenta con un trazo de olas de mar debajo de las columnas, siendo conocidas como “Carlos y Juana con agua”.

Estas monedas, debido a su método artesanal de producción con punzón y martillo, son consideradas escasas. La implementación de la Real Casa de Moneda y la acuñación de estas monedas marcó el inicio de la producción monetaria en América, estableciendo un modelo que sería replicado en otras regiones del Nuevo Mundo.
En la Nueva España entre 1535 y 1821, además de las monedas de Carlos y Juana, se utilizaron otras monedas importantes como las de Felipe II y sus sucesores: A medida que nuevos monarcas ascendían al trono español, las monedas fueron acuñadas con los nombres y escudos de Felipe II, Felipe III, Felipe IV y Carlos II, entre otros.

Reales de a ocho pesos, los cuales eran conocidos como “columnarios” debido a su diseño, y más tarde como “macuquinas” debido a su forma rudimentaria. Estas monedas de plata, también llamadas “pieza de a ocho” o “dólar español”, fueron muy populares en el comercio internacional.
Los escudos de oro tuvieron diferentes denominaciones, por lo que esta moneda se convirtió en una de las más comunes.
Todos estos tipos de monedas dominaron el comercio y la economía de la Nueva España hasta la independencia de México.
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