MindsEye sumará una misión para exponer su supuesto sabotaje

La actualización del polémico juego incluirá la misión Blacklist, presentada como una vía para que los jugadores accedan a supuestas pruebas de sabotaje

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MindsEye, de Build a Rocket Boy.
MindsEye, de Build a Rocket Boy.

La reciente controversia en torno a MindsEye, el videojuego desarrollado por Build a Rocket Boy, suma un nuevo capítulo tras el anuncio realizado por su director ejecutivo, Mark Gerhard. Según ha informado el propio Gerhard, el juego recibirá próximamente una actualización que integrará la misión Blacklist, cuyo objetivo será compartir con la comunidad pruebas del supuesto sabotaje que, según el estudio, afectó al lanzamiento y desempeño comercial del título. Aunque no se han detallado cuáles serán esas pruebas ni cómo se incorporarán en la misión, el asunto ya ha llegado a instancias policiales en el Reino Unido y Estados Unidos, marcando un giro inusual en la historia de la industria del videojuego respecto a fracasos comerciales y competencia desleal.

Antecedentes y situación tras el desempeño fallido de MindsEye

MindsEye debutó en junio con altas expectativas, pero su lanzamiento se vio afectado por diversos problemas técnicos. Los jugadores acudieron a las redes sociales para compartir videos que evidenciaban errores, bloqueos e importantes inestabilidades. Esta situación llevó a PlayStation a ofrecer reembolsos masivos, e incluso retirar temporalmente el juego del mercado, algo que solo había sucedido antes con el polémico lanzamiento de Cyberpunk 2077. Según los datos disponibles, el juego cuenta con una puntuación de 39 en Metacritic para PC y de 28 en PlayStation 5, siendo la peor calificación del sitio para 2025.

En este contexto, Mark Gerhard admitió en marzo la responsabilidad del estudio en relación con los problemas técnicos detectados, pero subrayó que los inconvenientes iban más allá de los desafíos habituales de producción o competencia. En LinkedIn, Gerhard afirmó que había “evidencia abrumadora de espionaje organizado y sabotaje corporativo”, aunque no proporcionó detalles específicos. Hace pocos días, profundizó en este asunto durante una entrevista, revelando que la próxima actualización incluirá una misión en la que se compartirá supuesta evidencia directamente con los jugadores, a través de la misión Blacklist protagonizada por un nuevo personaje femenino jugable.

Una misión que promete presentar pruebas

El anuncio de la misión Blacklist se acompaña de la promesa inédita de mostrar pruebas de sabotaje a la propia comunidad. El método elegido para hacer esto -integrar información dentro de los contenidos del videojuego en lugar de presentarla en un informe o ante periodistas- resulta poco habitual. Gerhard no especificó si el material será presentado como parte de la narrativa de la misión, como evidencia documental, o bajo otro formato. Esta decisión deja en el aire dudas sobre la transparencia y el alcance real de la información, considerando que nunca antes se habían presentado alegaciones de este tipo de forma interactiva dentro de una obra comercial.

En la entrevista, el director ejecutivo también declaró que el estudio llevó a cabo “investigaciones bastante exhaustivas” desde el accidentado estreno de MindsEye. Según Gerhard, lograron identificar a los involucrados en el supuesto sabotaje y trasladaron el caso a las autoridades, interviniendo tanto agencias del Reino Unido como de Estados Unidos. Dejó entrever la posibilidad de futuras detenciones o anuncios oficiales, aunque no reveló detalles sobre las personas o entidades presuntamente responsables.

Repercusiones sociales y laborales: despidos y debate en la comunidad

El mal desempeño de MindsEye tuvo consecuencias no solo técnicas y comerciales, sino también humanas. Poco después del lanzamiento y el surgimiento de críticas, Build a Rocket Boy anunció el despido de empleados en varias áreas, medida que Gerhard justificó debido a las difíciles condiciones resultantes del incidente. Sin embargo, esta decisión intensificó el clima de incertidumbre entre los desarrolladores y alimentó el debate en foros y redes. Algunos miembros de la comunidad sostienen que la acusación de sabotaje podría tener la intención de desviar la atención de los propios errores, mientras que otros se muestran escépticos ante la posibilidad de una conspiración de tal magnitud en un sector conocido por su fuerte competencia, pero también por su regulación.

Para jugadores y empleados, las consecuencias han sido visibles. Las devoluciones masivas deterioraron las relaciones con plataformas digitales y distribuidores. Los compradores de MindsEye que se encontraron con graves fallos vieron frustrada su experiencia. Por su parte, los trabajadores afrontaron tanto la presión mediática y el estigma asociado a un juego mal recibido, como la inestabilidad en el ámbito laboral.

MindsEye, de Build a Rocket Boy.
MindsEye, de Build a Rocket Boy.

Inconsistencias y carencias en la comunicación oficial

El discurso del estudio muestra notables contradicciones. Por un lado, reconocen la responsabilidad sobre los problemas técnicos que se manifestaron tras el lanzamiento, señalados de forma clara por jugadores y críticos. Por otro, mantienen que existió un “esfuerzo concertado” por desacreditar el juego y perjudicar su recepción, sugiriendo la existencia de una campaña sistemática de desprestigio.

Aunque Gerhard afirma que la investigación ha sido profunda y asegura contar con pruebas concretas, hasta el momento la empresa no ha compartido ningún elemento verificable. La comunidad exige transparencia y existe inquietud acerca del precedente que podría sentar la utilización de relatos de sabotaje como justificación de fracasos comerciales. Las acciones que tomen tanto las autoridades como el estudio en los próximos meses serán determinantes para aclarar si existen fundamentos para tales acusaciones o si predominan las explicaciones internas frente a los errores propios.