Raúl Martins, el ex agente de inteligencia extraditado desde México para ser juzgado en Argentina por lavado de dinero y explotación de la prostitución ajena, seguirá preso por decisión de la Cámara Federal porteña, que este lunes se negó a excarcelarlo.
De manera paralela, su defensa presentó un planteo de arresto domiciliario ante el juzgado que lleva su causa y está pendiente de resolución.
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Un largo proceso de extradición
Martins, de 77 años, llegó al país a fines de agosto y enfrenta una investigación por lavado de dinero agravado, una figura penal que en caso de llegar a una condena tiene una “elevada expectativa de pena”, remarcó el camarista Mariano Llorens en la resolución que firmó junto a su colega de la sala I del Tribunal de Apelaciones Pablo Bertuzzi. La investigación se lleva en el juzgado federal 1 a cargo de la jueza María Servini.
Además ya fue enviado a juicio ante el Tribunal Oral Federal 7 como presunto jefe de asociación ilícita y explotación de la prostitución ajena, un debate que tiene fecha de inicio pendiente. Desde que llegó al país, está detenido a disposición de ambos tribunales.
Riesgo de fuga
Al rechazar liberarlo, el juez Llorens sostuvo que hay riesgo de fuga. Martins recién se presentó voluntariamente en la causa una vez que regresó al extranjero, “oportunidad en la que solicitó que se lleve a cabo la audiencia indagatoria en México mediante exhorto, aprovechándose de las demoras que dicho trámite incurre”, según la resolución a la que tuvo acceso Infobae. Su edad y estado de salud son temas que deberán valorarse cuando se decida sobre la prisión domiciliaria que pidió.
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El 27 de agosto pasado el juzgado federal de primera instancia le negó la libertad que había pedido su abogado particular Facundo Álvarez. La defensa argumentó que no hay riesgos de fuga ni de entorpecer la investigación.
Martins fue detenido en 2019 en el aeropuerto de Cancún cuando intentaba dejar México sin ser reconocido, con una peluca. Desde entonces Argentina pidió su extradición. La defensa también sostuvo que sus reiterados intentos por evitar volver al país fueron “herramientas legítimas” de su defensa y que, después, la demora fue por la pandemia de COVID-19 y una reforma constitucional que dispuso cambios estructurales en el sistema judicial mexicano, dos factores que no pueden endilgársele a Martins. El ex agente de inteligencia pasó detenido con prisión domiciliaria en Cancún 6 años y casi 11 meses y ese tiempo debería computarse como prisión preventiva, argumentó también.
Explotación sexual y lavado
La acusación sostiene que lideró una banda dedicada a la explotación sexual de mujeres y al posterior blanqueo de las ganancias obtenidas. En la causa también está acusada su ex mujer Estela Percival.
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Martins será juzgado por haberse dedicado de manera “sostenida e ininterrumpida en el tiempo” a ofrecer servicios de prostitución en diversos locales de la ciudad de Buenos Aires, para luego reintroducir el dinero obtenido ilícitamente en el mercado legal, ocultando su verdadero origen desde noviembre de 2010 a octubre de 2014 bajo la fachada de “whiskerías, bares o clubes nocturnos”.
En un dictamen conjunto que elaboraron en 2018 la Procuraduría de Trata y Explotación de Personas (Protex) y la fiscalía federal 6, a cargo por entonces del fallecido fiscal Federico Delgado, el negocio de la prostitución que encabezaría Martins se llevó adelante tanto en Argentina como en Cancún, México.
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