“Algo pasó a plano profundo”: la hipótesis del exvocero de la Armada sobre el hundimiento del ARA San Juan

El contralmirante Enrique Balbi declaró en una nueva audiencia del juicio oral. Sostuvo que la tripulación habría quedado “sin reacción” tras un evento súbito ocurrido horas después del reporte de avería

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El ex vocero de la Armada Enrique Balbi declaró durante casi tres horas en el juicio por el hundimiento del ARA San Juan y sostuvo una hipótesis sobre la secuencia que habría derivado en la implosión del submarino

El exvocero de la Armada Enrique Balbi, contralmirante retirado y submarinista, declaró este jueves durante casi tres horas ante el Tribunal Oral Federal de Santa Cruz, en el primer tramo de una nueva audiencia del juicio por el hundimiento del ARA San Juan.

En su declaración sostuvo una hipótesis personal sobre la secuencia que, a su criterio, derivó en la pérdida del submarino: un ingreso de agua de mar por el snorkel habría provocado un cortocircuito en las baterías, una salida de emergencia a superficie y, horas después, un evento súbito ocurrido ya “en plano profundo” que terminó en la implosión del buque.

Aclaró varias veces que se trata de una interpretación propia basada en los registros disponibles y que no podía probarla. La exposición se extendió hasta que el presidente del tribunal, Mario Gabriel Reynaldi, dispuso un cuarto intermedio para descansar unos minutos antes de retomar la jornada.

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En medio de su testimonio, además, la transmisión oficial del debate oral fue interrumpida momentáneamente para exhibir imágenes sensibles vinculadas al trágico suceso.

A lo largo de su declaración, en Río Gallegos, el contralmirante retirado recorrió distintos aspectos técnicos y operativos de la vida submarina. Habló sobre las condiciones meteorológicas del Atlántico Sur, relató experiencias propias como comandante de una unidad submarina durante patrullas de control de mar, describió cómo se navega en medio de un temporal y repasó las lecciones aprendidas durante la operación de búsqueda y rescate, cuando se convirtió en el principal nexo entre la Armada y los medios de comunicación, con hasta cuatro exposiciones diarias durante 26 días consecutivos.

Además, el exjefe de Prensa naval fue convocado por la fiscalía y respondió preguntas de los querellantes Luis Tagliapietra, Valeria Carreras y Lorena Arias, además de las defensas de Claudio Villamide, Luis López Mazzeo, Héctor Alonso y Hugo Correa, los cuatro ex oficiales de la Armada acusados por presuntas negligencias y omisiones vinculadas al hundimiento ocurrido el 15 de noviembre de 2017.

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El eje central de su declaración giró alrededor del SITREP -reporte de situación- emitido por el ARA San Juan a las 06:00 del 15 de noviembre de 2017 mediante el sistema HF TONINA, como ampliación por escrito de lo informado horas antes, a las 23:42 del 14 de noviembre, durante una comunicación por telefonía satelital. En ese mensaje, la tripulación reportó:

El SITREP analizado durante el debate oral en Río Gallegos (Captura de pantalla)

“Ingreso de agua de mar por sistema de ventilación al tanque de baterías N°3. Ocasionó cortocircuito y principio de incendio en el balcón de barras de baterías. Baterías de proa fuera de servicio. Al momento en inmersión propulsando con circuito dividido. Sin novedades de personal. Mantendré informado“.

A partir de ese mensaje, el testigo desarrolló una reconstrucción técnica de lo que pudo haber ocurrido. Su hipótesis comenzó con el ingreso de agua por el snorkel, un sistema que permite ventilar el submarino y cargar baterías mientras navega en inmersión próxima a la superficie. “Por el snorkel siempre entra un poco de agua, y más cuando hay oleaje, altura de mar, temporal”, expresó. Según dijo, un submarino convencional está preparado para hacer snorkel incluso en condiciones adversas: “Todo submarino convencional está previsto en cualquier condición hacer snorkel”.

En ese punto, el submarinista ubicó el contexto meteorológico. El San Juan navegaba con "estado de mar 6″, equivalente a olas de aproximadamente seis metros. Para el ex vocero de la Armada, ese dato no explica por sí solo la pérdida del buque. “Ningún submarino se va a hundir por mal estado de mar”, explicó.

Sí describió, en cambio, un escenario de fuerte rolido, incomodidad extrema y movimientos bruscos dentro de una estructura cilíndrica que no tiene estabilidad de forma, sino de peso, dada principalmente por sus 960 elementos de baterías distribuidos en la parte inferior del casco.

El marino retirado explicó que el agua que ingresa por el snorkel debería acumularse en un pozo específico, ubicado en el compartimento de máquinas, sobre la banda de estribor. Esa sentina, dijo, cuenta con sensores y alarma para achicar en caso de acumulación. Cuando se activa, el operador de la consola de control de buque debe ordenar la verificación de la sentina del pozo de snorkel.

Sin embargo, según su interpretación, el rolido pudo haber desplazado una porción de agua hacia la parte de la tubería con la válvula ECO-19, descripta como una “Y griega invertida” dentro del sistema de ventilación.

El entonces vocero de la Armada, Enrique Balbi, en uno de sus informes diarios durante la búsqueda del ARA San Juan (Foto: José Romero/ EF)

Esa tubería, agregó, tiene “grifos testigos” antes y después, que deben permanecer abiertos y limpios para detectar presencia de agua o lagrimeo. “Pero creo que debe haber sido un bolsillo de agua que pasó por la válvula ECO-19”, sostuvo.

A partir de allí, reconstruyó una secuencia precisa: luego de la comunicación de las 22 del martes 14 de noviembre, el submarino habría vuelto a inmersión y, al adoptar una leve inclinación de proa hacia abajo para ir a plano 40, ese bolsillo de agua habría avanzado hacia la carcasa del ventilador de proa de baterías.

Para Balbi, esa pequeña inclinación pudo haber sido suficiente para que el agua superara la carcasa del ventilador y alcanzara las barras de baterías. “Es suficiente un baldazo de agua de mar para un cortocircuito. Estoy seguro que saltó la propulsión”, declaró. Comparó ese efecto con el disparo de un disyuntor domiciliario: ante el contacto del agua salada con las barras, se habría producido el cortocircuito informado luego en el SITREP.

Para el ex comandante de submarinos, ese episodio explicaría la maniobra posterior. Si el buque perdió propulsión mientras descendía hacia plano profundo, el procedimiento indicado era subir a superficie. “El rol dice: vamos a superficie, ya estoy sin propulsión, se soplan tanques resistentes”, explicó. Según esa hipótesis, el ARA San Juan emergió para ventilar, cargar aire y recuperar reserva en los botellones necesarios para poder soplar nuevamente los lastres en caso de otra emergencia.

En esa línea, el contralmirante retirado interpretó que la llamada satelital de las 23:42 del 14 de noviembre fue realizada cuando el submarino ya estaba nuevamente con propulsión, navegando con rumbo 080, “surfeando la ola” y “corriendo el temporal”, no capeándolo. También remarcó que esa comunicación no la hizo el comandante Pedro Martín Fernández, sino el jefe de operaciones, Fernando Villarreal, al jefe de operaciones del Comando de la Fuerza de Submarinos.

“Ya lo vamos a encontrar, está en superficie”, recordó haber pensado cuando tomó conocimiento del SITREP. Según dijo, estaba convencido de que el comandante no habría permanecido en inmersión luego de un episodio de esas características.

A criterio del testigo, después de ese incidente el buque permaneció varias horas en superficie. “Tuvo que quedarse en superficie unas horas para ventilar y cargar aire”, consideró.

El submarinista estimó luego que esa permanencia pudo extenderse hasta alrededor de las 4 de la madrugada, a partir del análisis de distintos registros: log-ons de la antena satelital, llamadas por telefonía satelital, comunicaciones por radiotelefonía HF y mensajes por HF TONINA. También mencionó una comunicación cercana a las 3:30 con Puerto Belgrano y la siguiente llamada satelital registrada recién alrededor de las 7:20.

Desde allí, ubicó una segunda etapa. Según su reconstrucción, alrededor de las 4 el submarino habría iniciado la maniobra para pasar de superficie a plano periscopio -18 metros-, una operación que, bajo ese estado de mar, no consideró sencilla. “No debe haber sido fácil la maniobra de superficie a plano periscopio”, afirmó. Para el ex vocero naval, el buque habría permanecido cerca de tres horas en ese plano sin novedades.

El ARA San Juan en superficie (Gentileza: CN -RE- Carlos Frank)

El último tramo de su hipótesis se concentró en lo ocurrido después de las 8:45, horario aproximado del último log-on registrado. El testigo interpretó que, a partir de ese momento, el ARA San Juan habría descendido nuevamente a plano profundo. “Algo pasó a plano profundo”, advirtió. De acuerdo a sus cálculos, si la implosión fue detectada a las 10:51 y el descenso final hasta la profundidad de colapso pudo haber demandado unos 25 o 30 minutos, el evento que dejó al buque sin capacidad de reacción habría ocurrido alrededor de las 10:20.

Ese razonamiento dejó, según el propio Balbi, una franja crítica de aproximadamente una hora y media sin registros. En ese lapso, el submarino habría navegado en plano profundo hasta que ocurrió un episodio que no pudo identificar con certeza. “Mi opinión: tiene que haber sido súbito, inmediato, que los dejó sin reacción”, declaró.

El contralmirante retirado descartó expresamente dos escenarios: que el submarino se hubiera puesto pesado y que hubiera sufrido una entrada masiva de agua. Sobre el primer punto, explicó que el buque ya había permanecido varias horas en plano periscopio, donde se lo dosa y se lo trima con mayor precisión. Sobre el segundo, sostuvo que una inundación importante no se condice con una implosión. “Yo descarto la entrada de agua, descarto que se haya puesto pesado, pero algo tiene que haber pasado”, resumió.

Entre las posibilidades, mencionó un incidente al abrir o ingresar al tanque de baterías, un intento de reconexión de la batería o un cambio de etapa dentro del circuito dividido. Sin embargo, insistió en que no podía afirmarlo. Para el ex jefe de Prensa de la Marina, la clave fue que el episodio final no dio margen de maniobra: ocurrió de manera repentina, en profundidad, y dejó a la tripulación sin reacción posible.

Además, describió las dificultades de navegar en superficie con durante un fuerte temporal. Dijo que el interior de un submarino bajo malas condiciones meteorológicas es “muy incómodo”, con fuerte rolido, mareos, olor a combustible e iluminación artificial constante. “No se ni puede comer”, resumió.

El ex vocero de la Armada también repasó cómo se organizó la comunicación institucional durante la operación de búsqueda y rescate del submarino. Relató que el jueves 16 de noviembre por la tarde fue alertado sobre la pérdida de comunicaciones de la nave y regresó al Edificio Libertad para incorporarse de inmediato al seguimiento de la situación.

Según explicó, una de las “lecciones aprendidas” de aquel operativo fue la necesidad de centralizar la comunicación institucional. También mencionó que, con el diario del lunes, debió haber acompañado desde el inicio al entonces ministro de Defensa y al ex jefe de la Armada, Marcelo Srur, a la primera reunión informativa que hubo en Mar del Plata para comprender mejor el contexto general de la emergencia. “Yo tendría que haber viajado con el ministro y el almirante Srur, interiorizarme, entender el contexto, la situación, e ir armando eventualmente lo que después se requería”, reflexionó.

Luego aseguró que nunca recibió instrucciones para ocultar información a las familias o a la prensa.

Yo nunca tuve ningún tipo de que me hayan forzado a decir una cosa por otra; ni obligado ni prohibido”, afirmó.

La declaración del ex vocero se dio en el marco de la jornada número 24 del debate que lleva adelante el Tribunal Oral Federal de Santa Cruz. Tras esta audiencia, el juicio ingresará en un cuarto intermedio de una semana y se reanudará el lunes 1, cuando se escuchará a los últimos testigos previstos antes de la ampliación de indagatoria del contralmirante Luis López Mazzeo, quien se desempeñaba como comandante de Adiestramiento y Alistamiento de la Armada al momento de los hechos investigados en esta causa.

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